PJ opositor: todos se peinan para la foto

PJ opositor: todos se peinan para la foto
Massistas, denarvaístas, ex caudillos del PJ, macristas y otras yerbas no lograron conformar un único frente electoral, y ahora tironean por quedarse con la base que siempre ofreció el peronismo en la Provincia

Se peinan, se acomodan la corbata; ellas colocan rouge en sus labios, alisan su falda y sonríen.

Pero el marco de foco no es tan amplio, y muchos observan que van quedando fuera de la foto. Comienzan entonces los tironeos, los saltos, los empujones, y hasta los cambios de vestuario.

El universo justicialista de la provincia de Buenos Aires, en toda su dimensión, gama y contradicciones, aparece en escena. Aunque al sello legal del partido lo tiene el Frente para la Victoria, el under peronista fuerza por usar los símbolos del mítico líder.

“¡Dios nos libre de que sean alternativa de poder en algún momento! Lo que vivimos en 2001 es un cuento de hadas al lado de lo que harían si ganaran. Por eso éstas son elecciones importantísimas, que hacen a la profundización del modelo o a entregarlo a sectores reaccionarios para que lo liquiden”, alertó días atrás el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido. Se refería a la oposición, pero especialmente a los representantes del PJ crítico y del PRO.

El miércoles 12, el cierre de frentes electorales desenmascaró las intenciones, las frustraciones y los miedos de gran parte de los sectores de la oposición. Evidenció la importancia que adquiere para muchos el sostener el origen justicialista. En la Provincia es casi un dictamen el consabido 25 por ciento de base electoral que este legendario partido sostiene en el territorio bonaerense.

“Mauricio Macri nunca podrá ser peronista”, dicen a coro referentes del PJ crítico. Más allá de ser verdad, lo cierto es que el PRO no logró imponerse en ningún frente electoral. Fue menospreciado por Francisco de Narváez, que desarmó el acuerdo que se había fijado en el contexto de una alianza federal con José Manuel de la Sota. Y Sergio Massa los prohibió como sello, dentro del frente que inscribió. No tuvieron más opción que presentarse con la sola compañía del intendente de San Isidro, el “radical rebelde” Gustavo Posse.

El macrismo sabe que debe jugar, ya que porta un candidato presidencial; excluirse de las legislativas (como muchos desea-rían a esta altura) sería sepultar las am-biciones del jefe de Gobierno porteño.

Jugar en un frente propio tampoco sería redituable, ya que no hace falta contratar analistas para saber que tendrá una muy baja performance electoral.

Así las cosas, los hombres de Macri andan boyando por los pagos massistas, viendo si pueden colar algún candidato, mientras en público aseguran que el acuerdo con De Narváez todavía no está colapsado.

“De aquí al sábado vamos a poner todos los esfuerzos para reunirnos en nuestro frente o en el de otro. La idea es lograr lo que quiere la sociedad, que es que uno de los frentes en su lista de candidatos tenga una fórmula potente y competitiva, para poder desde los concejos, la Legislatura y el Congreso intentar colaborar con la búsqueda de soluciones a los problemas de los argentinos, y en particular de los bonaerenses”, asegura Posse, ante los medios de prensa.

No dice lo mismo Pepe Scioli, uno de los máximos operadores del Colorado en la Provincia y quien se vislumbra como candidato a senador por las secciones electorales Quinta o Primera .“Ellos (los del PRO) van con sus candidatos y nosotros con los nuestros, fue un acto de madurez, sensato, que cada uno vaya por su lado”, afirmó el hermano del Gobernador.

De Narváez rompió con toda intención el acuerdo con Macri en pos de reforzar la alianza con el jefe de la CGT, Hugo Moyano, y La Juan Domingo sciolista. Sin embargo, la posible candidatura de Sergio Massa, que inscribió a su frente despojado de socios que pudieran condicionarle la lapicera, altera el esquema.

El jefe de la Celeste y Blanco, que busca reelegir su banca en la Cámara de Diputados de la Nación, sabe que el intendente de Tigre le resta un alto porcentaje de sus votos.

“Sólo uno puede ser el hombre del PJ anti K”, remarcan desde todos los sectores. Por eso los saltos. Nadie quiere quedar fuera de las listas, y muchos son los que pierden su mandato a fin de año.

El caso de Jesús Cariglino es uno de los más evidentes. No tuvo espacio en el frustrado encuentro del PRO y el denarvaísmo e inició gestiones con el massismo. Por ahora tiene reservado un lugarcito, aunque no hay firma de por medio.

Darío Giustozzi, ex alcalde kirchnerista, se sumó a la cruzada de Tigre, con la intención de ser el candidato a diputado nacional y posicionarse luego como precandidato a la Gobernación, sin embargo ahora para se que cambió de opinión.

Los acuerdos cerrados dejan algunas patas flojas, aunque -comentan- “no hay nada que un carpintero no pueda arreglar”. El pacto De Narváez - Moyano obligó al diputado nacional Facundo Moyano a aclarar que ambos dirigentes “no expresan lo mismo”, pero “son alianzas tácticas en función de objetivos que se sostienen en determinadas coyunturas”.

Frase ambigua, que define con certeza los acuerdos deshilvanados que de forma obligada, y en ciertos casos desesperada, decidieron poner en marcha algunos de los sectores del peronismo anti K.

No es el caso de Sergio Massa, quien, con frente propio, juega a la altura de la confrontación kirchnerista. Por eso tiene la llave para abrir nuevos acuerdos en las previas al cierre de lista. Un cierre que, más allá de los nombres, anticipa una campaña muy caliente.

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