El estilo impuesto por Alperovich

El estilo del ex radical José Alperovich, el único tucumano que juró tres veces -consecutivas- como gobernador, quedó estampado en 2003. Con una multitud en la calle, y la asistencia del ex presidente Eduardo Duhalde y de Felisa Miceli, entonces titular del Banco Nación, el teatro “se relajó” y la algarabía se impuso sobre el tono solemne.

Desde luego no faltó la Marcha Peronista. Julio Miranda, además, protagonizó la transición más rápida que se recuerde: en menos de nueve horas, entregó el poder a Alperovich, se subió al avión de Duhalde y juró como senador para ocupar la banca que había dejado su sucesor: no pasó un día sin fueros constitucionales. 

En las ceremonias subsiguientes, el papel del Poder Legislativo se fue acotando a una participación simbólica para dar más espacio al gobernador. Los discursos se alargaron y la familia del mandatario dejó los palcos del San Martín para subir al escenario. En 2007, Alperovich inauguró la reelección con su esposa en un rol principal: fue Beatriz Rojkés, entonces diputada nacional, quien le entregó los atributos de mando, con el concurso de sus hijos. Cuatro años después, Salomón Rojkés, padre de la primera dama y ex senadora, le alcanzó el bastón confeccionado por Juan Carlos Pallarols

Conocedor de la liturgia alperovichista por haber jurado dos veces como su vicegobernador, el mandatario Juan Manzur no dejó pasar la oportunidad de estampar su impronta en la ceremonia del 29 de octubre pasado. El teatro se llenó de funcionarios y gobernadores kirchneristas, y el ex candidato presidencial oficialista Daniel Scioliaprovechó la ocasión para relanzar su carrera a la Casa Rosada. En un día de calor abrasador, Manzur cerró el proceso electoral convulsionado que lo llevó al Gobierno con un discurso de 23 páginas y una hora de duración. Alperovich cumplió con su parte al entregar los atributos de mando a su sucesor -a diferencia del apuro de Miranda, volvió al “llano” unas semanas para asumir como senador-.

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