¿Y ahora quién podrá defenderlo?

¿Y ahora quién podrá defenderlo?

En Cambiemos algunos ya se cansaron del rol político-opositor del Defensor del Pueblo, Guido Lorenzino. Lo acusan de usar el organismo de refugio peronista. Asoma una avanzada legislativa con final incierto.

“Si se pasa de rosca vamos a pedir el cambio de defensor”. Fulminante, la advertencia viene de los que ven en Guido Lorenzino, el titular de la Defensoría del Pueblo bonaerense, a un puntero político opositor, resistiendo junto a la tropa peronista desde la trinchera de un organismo de la Consti-tución, y no al hombre que debe velar por los derechos de los habitantes de la provincia de Buenos Aires. 

Lorenzino, con pasado de diputado provincial por el Frente para la Victoria y viceministro de Justicia y Seguridad en la gestión anterior, recaló como ombudsman en enero de 2017, tras un acuerdo entre el gobierno de María Eugenia Vidal y el denominado ‘peronismo dialoguista’, formado por un grupo de intendentes. Pero con el correr de los meses el hombre de Vicente López empezó a transformar al organismo en un reducto pejotista. Nombró a varios ex: legisladores, intendentes y otros funcionarios provinciales y municipales que en su mayoría responden políticamente a Martín Insaurralde y Florencio Randazzo, con quienes desde hace un tiempo se codea abiertamente. La ola de designaciones se extendió también a las más de 30 delegaciones que la entidad tiene diseminadas por el territorio bonaerense.

“El problema no es la institución, si no quién la dirige y cómo lo hace”, afirma a La Tecla el diputado de Cambiemos César Torres, punta de lanza en la arremetida que parte del oficialismo, junto a otros sectores opositores, prepara contra Lorenzino. 

El malestar en muchos de la alianza gobernante con el actual Defensor es de vieja data, aunque se agudizó en los primeros días del año cuando Lorenzino jugó a ser político y salió a criticar el posible desdoblamiento de las elecciones en la provincia, uno de los principales caballitos de batalla de Cambiemos. Dentro de la Defensoría admiten que Lorenzino se extralimitó de sus funciones, pero le reconocen cintura política por lo que creen que fue ‘obligado’ a hablar por Insaurralde, que también objetó la movida electoral que analiza una comisión legislativa. 

Esa gota rebasó el vaso y en Cambiemos sacaron los trapitos al sol. Empezaron por recriminarle sus fotos con Florencio Randazzo en medio de la campaña electoral de 2017 y luego el uso político de los recursos de la Defensoría, con nombramientos de ex legisladores peronistas como Gustavo Ferri, ex yerno de Eduardo Duhalde, Jorge Ruesga, Karina Nazabal y Eduardo Ancona, entre otros. Pero también de otros contratados, más polémicos, como el del ex titular de Loterías de la provincia, Jorge ‘piedrita’ Rodríguez, imputado y tras las rejas unos días por fraude. 

Pero Guido Lorenzino se defiende: “En las designaciones uno elige a la gente que cree, como le pasará a cada diputado o a cada senador, y después los controles los tiene cada uno”, dice  a La Tecla. Y agrega: “Si hay alguna irregularidad están los organismos de control, y hasta ahora no hemos tenido ninguna objeción”.

Sin embargo, en Cambiemos ya preparan el ariete que podría terminar derribando la gran puerta de hierro de la Defensoría. La arena de combate será la Legisla-tura provincial. Allí el oficialismo impulsará primero pedidos de informes reclamando a Lorenzino que explique el por qué de su intromisión en temas políticos, y los polémicos nombramientos. Pero además solicitarán que el ombudsman sea llamado por la Comisión Bicameral del Defensor del Pueblo, especialmente creada para monitorear al órgano. 

La arremetida, inicialmente con formato de ‘tirón de orejas’, tiene incluso el aval del Frente Renovador, que nunca estuvo de acuerdo con la designación de Lorenzino y que además tiene a Walter Martello, de su riñón, como Defensor Adjunto. “Que venga a rendir explicaciones a la Bicameral”, afirman desde el massismo. No obstante, en ese espacio no comulgan con la idea de ir más allá dy se despegan de un eventual cambio de Defensor. 

En Cambiemos entienden que sacarlo a Lorenzino “sería un escándalo”, pero no descartan nada. Echarlo conllevaría una movida política importante, con costos. Además de atribuirle incumplimientos o irregularidades, se debería llevar el caso a la Bicameral y luego al recinto, en donde para votar el apartamiento son necesarios dos tercios de los legisladores. Algo que Cambiemos ya ha logrado en ambas Cámaras por otros temas, como el Presupuesto, por ejemplo.

Por ahora todo parece futurología, aunque una frase del diputado Torres anticipa el vendaval que se avecina: “La provincia de Buenos Aires no necesita un militante al frente de la Defensoría del Pueblo”, asegura.

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