En la 3ª jornada del juicio por Monte Peloni, y tras la declaración de 7 testigos de los 10 que pasaron por la Facultad, Walter "Vikingo" Grosse decidió hablar y declaró que fue él quien entregó el cadáver de Oscar Fernández.
"Han pasado 37 años y hay cosas que no puedo determinar, es muy fuerte para recordar todo" dijo Carmelo Vinci frente al tribunal. Fue el primero de los testimonios que se escucharon en la sala preparada especialmente para el juicio por Monte Peloni.
Frente a él, los responsables de su cautiverio, Aníbal Ignacio Verdura, Walter Grosse y Horacio Leites. Menos Omar "Pájaro" Ferreyra, que pidió no estar presente por un problema de salud, aunque minutos antes había ingresado a la sala que está pegada al SUM de la Unicén.
Una sala colmada escuchó el testimonio de Vinci que narró los días en que estuvo secuestrado. "Por los ruidos sabíamos que estábamos en un campo, escuchábamos un ruido como de cantera", dijo y recordó que "estuvimos siempre vendados, o encapuchados. Nos pusieron en carpas afuera".
Vinci, quien actualmente integra la APDH, hizo una detallada descripción desde el momento en que lo fueron a buscar a su casa ("golpeaban en el techo, golpeaban en el patio, por el postigo veo un arma. Al abrir, un hombre me pregunta si soy Carmelo Vinci, me hace dar vuelta y me pone una venda"), hasta cuando recuperó la libertad.
Relató quienes estaban con él detenidos en Monte Peloni, cómo era el lugar en el que los dejaron, y las vejaciones y torturas a los que los sometieron, momento en que miraba hacia los tres acusados presentes, y se detenía para tomar agua.
También se refirió a la situación de su familia, que "tuvo una actitud de lucha durante todo el cautiverio", buscándolo en diferentes lugares, yendo a dependencias policiales e iglesias.
Posteriormente fue llamada su hermana, Rosalía Vinci, quien recordó el momento en que su hermano fue secuestrado y el daño que le causó a la familia. "Quiero que se haga justicia por lo que le hicieron a mi hermano y a los otros chicos, declaró la mujer.
Al terminar las declaraciones de los hermanos Vinci, cuando ya habían corrido más de tres horas del inicio de la jornada, Omar "Pájaro" Ferreyra anunció que ingresaría a la sala para escuchar al siguiente testigo.
"Me guía el afán de justicia, nada más" dijo Osvaldo "Cacho" Fernández poco antes de prestar juramento. El estuvo detenido y además, durante la dictadura asesinaron a su hermano, Oscar Fernández. El periodista recordó el momento de su secuestro y describió las voces que escuchó. "El daño es inefable, irreparable, perdí un hermano y un amigo" dijo y se quebró. Llevaba colgada al cuello una foto de su hermano muerto.
"El daño que le hicieron a la sociedad es muy grande", dijo y apuntó que "esto lo hago por la moral social, por todo lo que se violentó". "En la tortura escuchaba la misma voz, la del gran interrogador. después reconocí que podía ser (Walter) Grosse", relató.
"Yo entregué el cadáver"
Justamente fue Grosse, conocido como "El Vikingo", quien en el transcurso de la tarde pidió declarar, aunque sin la posiblidad de que le realizaran preguntas. "Yo entregué el cadáver de Jorge Oscar Fernández", dijo uno de los cuatro acusados, aclarando que lo hizo cumpliendo órdenes.
Grosse indicó que trasladó el cuerpo desde la morgue de Banfield a Olavarría para entregárselo a la familias. Sin embargo, no se habló sobre si Fernández murió en Olavarría o en otro lugar.
Jorge Fernández era el hermano de Osvaldo Fernández, quien había declarado previamente, así como de Leticia Graciela Fernández de Vivas, María del Carmen Fernández y Mario Fernández, quienes también declararon en la jornada.
"Oscarcito era un chico de una sensibilidad exquisita. Está latente en nuestras vidas", relató María del Carmen.
Vinculados con la familia, también declararon Gerardo Vivas, esposo de Graciela Fernández, y María Haydeé Bellingeri, pareja de Osvaldo Fernández cuando ocurrió su detención.
Posteriormente fue el turno de Juan Pablo Villeres, cuyos padres, Rubén Villeres y Graciela Noemí Folini, están desaparecidos. "Cuando era chico pensaba que esto era un sueño y que un día me iba a despertar de esa madrugada", cuando se llevaron a sus padres y el tenía sólo 7 años.
La última declaración, previo al cierre de las 18, fue la de Pura Leopolda Puente de Villeres, madre de Rubén, quien se refirió a la detención de su hijo y su nuera. A pesar de que desde la defensa habían reclamado que no use el pañuelo de las Abuelas de Plaza de Mayo, dio su testimonio con el pañuelo puesto.


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