Walter Abarca le responde a Ricardo Alfonsín

La visita de Ricardo Alfonsín a nuestra ciudad y sus declaraciones "si la sociedad cree que esto es el progresismo, seguramente la salida va a venir por derecha" nos deja algunos sin sabores, sobretodo, si a ella le sumamos las inoportunas declaraciones del presidente de la UCR Ernesto Sanz que plantea que la Asignación Universal por Hijo sirvió para aumentar el consumo de droga y el juego en la provincia de Buenos Aires y nos plantea replantearnos que es el progresismo.
El término según los diccionarios políticos impone la idea de avance, transformación, en síntesis progreso y de allí su raíz lingüística. En un país como el nuestro, donde tuvimos reducción de salarios, ausencia de paritarias por más de 10 años, congelamiento de jubilaciones y luego recorte de ellas por la misma cantidad de tiempo, leyes de amnistía para los responsables de la dictadura y fuerte desinversión en el sector público estatal no nos debe resultar confuso que es pensar para adelante, avanzar, ser progresistas. Todas estas medidas, no hace falta que nadie lo explique, nos hablan de decisiones que no avanzan o muchas veces nos hacen retroceder.

Lo importante es que la sociedad Argentina hace ya varios años y luego de la crisis del 2001-2002 ha tomado el toro por las astas y ha decidido ser protagonista de su propia historia y de su propio futuro. Ya no son más unos pocos los que gobiernan, sino que hay un Ejecutivo que interpreta las demandas sociales más significativas, las analiza y las pone en práctica para dar solución a las carencias del pueblo argentino.

El progresismo político tiene que ver con avanzar, con ir hacia delante, pero no dejando atrás los problemas o siguiendo las recetas de otros, sino que tiene que ver con interpretar las necesidades propias como pueblo y dar soluciones con los elementos que se tienen al alcance de la mano.

En este contexto resultan preocupantes las declaraciones de Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz. No sólo porque no se corresponden con la definición del término progresista, que a esta altura sería lo de menos, sino porque desconocen la realidad en la cual se desarrollan los hechos y lo que es mucho peor, es que este desconocimiento tiene como único camino volver a cometer los errores que la sociedad, toda en su conjunto, ha gritado a los cuatro vientos que no quiere volver a cometer.

Para nosotros el progresismo político tiene que ver con transformarle la vida a cada uno de nuestros habitantes, permitirle que avance, que tenga más y mejores condiciones este año que el pasado y que sus expectativas para el próximo sean aún mucho más promisorias.

El progresismo para nosotros es la Asignación Universal por Hijo que llega a 3.700.000 pibes y que le permiten a sus madres comprarles los útiles, sumar un plato de comida a la dieta diaria familiar, cambiar las zapatillas y el pantalón rotos del año pasado, el progresismo es pasar de un salario mínimo de $360 a más de $1500 reconstruyendo el poder adquisitivo de los trabajadores, el progresismo es aumentar el presupuesto educativo del 1,2% al 6% del PBI apostando a la capacitación de nuestros hijos, el progresismo es el descenso de la pobreza del 53% del 2002 al 13,2% actual gracias a la implementación de los planes sociales, el progresismo para nosotros es reducción del desempleo del 22% al 8,7% apostando al trabajo como una forma de inclusión social y recuperación de los lazos sociales, el progresismo es la recuperación de las reservas del BCRA de 9 mil millones en 2003 a más de 48 mil millones en la actualidad para poder determinar nuestra propia política monetaria.

Esto es lo que creemos que nos hace ir para adelante como sociedad, seguir avanzando, es lo que nos permite sacar a los chicos de la calles y ponerlos en las escuelas, es darles un plato más de comida para que estudien más y mejor.

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