Volver a la peseta, la salida de un pueblo español ante la crisis

La localidad gallega de Mugardos acepta la vieja moneda para reactivar su economía

MADRID.- La fórmula para salir de la crisis económica más profunda que ha vivido España desde el retorno de la democracia, en 1975, puede ser aún una incógnita para el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y para la oposición. Pero para los comerciantes del pueblo gallego de Mugardos, una pequeña localidad atlántica de poco más de 5500 habitantes, la solución ha sido muy sencilla: volver a utilizar la peseta, es decir, la moneda nacional española, que fue reemplazada por el euro hace nueve años.

"Aquí siempre pensamos cómo hacer para volver a estimular el consumo, que cayó fuertemente por la crisis... Y, felizmente, en la Asociación de Comerciantes y Hosteleros Portomagno, que agrupa a los 61 negocios que hay en el pueblo, tuvieron la genial ocurrencia de volver a aceptar la peseta en sus establecimientos", dice a La Nacion Xosé Fernández Barcia, el alcalde de este poblado. " Y a una semana de concretarse esta propuesta, el 1º de marzo pasado, la gente empezó a aparecer para comprar desde pan hasta electrodomésticos con los viejos billetes que tenía guardados o o perdidos en sus casas. Esto es muy positivo tanto para vendedores como clientes, es un éxito completo", añadió el alcalde de este pueblo pesquero, que hasta el momento en que decidió desenterrar la peseta y contárselo a su provincia, a su país y al mundo, sólo era conocido a nivel regional por su plato estrella: el pulpo a la mugardesa.

Pero la fama de este enclave de casas bajas y población decreciente cambió de forma repentina desde que la historia del regreso de la peseta trascendió los límites de Galicia.

"El fin de semana pasado vi muchas caras nuevas, que no son de este pueblo... y cada vez que veía que entraba en el restaurante una persona que no conocía, yo ya podía adivinar que quería pagar con pesetas. Y hasta ahora nunca me equivoqué", dice Gema Sánchez Lourido, moza de un bar cercano a la ría de Ferrol que comenta que muchos de sus clientes se sentían "felices" por haber podido volver a usar la peseta.

"Vino gente de distintos lugares de la provincia, y muchos se mostraban nostálgicos al pagar con la vieja moneda. Un señor viejito hasta me dijo que le hacía acordar a cuando no había crisis... porque lo cierto es que, desde que llegó el euro, todo se ha redondeado hacia arriba", afirma.

Sin embargo, Fernández Barcia prefiere mostrarse prudente ante cualquier choque entre la antigua divisa española y el euro.

"La intención de los comerciantes no es reemplazar el euro ni desplazarlo, sino tan sólo complementarlo. La autorización para utilizar pesetas es una suerte de promoción que se extenderá por un mes, hasta el 31 de marzo, y no tiene otra pretensión que permitirle a la gente poder hacer uso de las pesetas que ya tengan en su poder", aclara.

En este sentido, el alcalde objetó la interpretación que se le dio a la noticia en la prensa nacional española y, también, en Gran Bretaña, donde la gesta mugardesa promovió airados debates entre los partidarios y detractores del euro que tomaron contacto con la historia a través de la cadena BBC. "No tratamos de fomentar ninguna discusión, sino tan sólo buscar un paliativo a nivel local para que la crisis no nos golpee con tanta ferocidad", explica.

En Mugardos, como en muchas otras pequeñas y grandes poblaciones españolas, los inevitables efectos de una economía con crecimiento nulo y 4,7 millones de desocupados se hicieron sentir con particular voracidad en 2010.

El año pasado, el número de puestos activos de su mercado municipal cayó de 20 a 6, lo que hizo que la asociación Portomagno les entregara bonos a los puesteros con compras gratis y sorteos para que repartieran a su clientela.

Los beneficios

Pero para Pedro Salbido, dueño de un cafetería y miembro de esa agrupación de consumidores, la medida de rescatar la peseta del olvido le ha dado ya "beneficios inesperados" a mucha mayor escala.

"La publicidad gratuita que tuvo nuestra villa en estos días es fenomenal. No sé, realmente, cuánto llevamos ganado los comerciantes en pesetas, pero en general están todos muy contentos. Y con la repercusión que ha tenido esta iniciativa, no me extrañaría que también otros pueblos pequeños e incluso Ferrol [la ciudad más cercana] seguramente se contagien y llamen a la gente a hacer lo mismo. ¿Por qué no?", se esperanza el comerciante.

La conjetura de Salbido no parece alocada. De acuerdo con datos oficiales revelados la semana pasada, en España aún hay 1721 millones de euros en pesetas en poder de particulares que todavía no han sido canjeadas.

Desde que salió de circulación en 2002, toda persona que tenga billetes y monedas de la antigua moneda nacional puede cambiarlos por euros en el Banco de España, a razón de 166,38 pesetas por cada euro.

No obstante, en muchos casos la incomodidad de ir hasta el banco -en Mugardos, por ejemplo, la sucursal más cercana está en La Coruña, a unos 35 kilómetros en auto y sin transporte público directo- y el hecho de que no hay plazo de caducidad para el canje ha hecho que muchos desistieran de cambiar las pesetas... e, incluso, perderlas en el olvido para siempre.

Así, por lo menos, lo ve Sánchez Lourido. "Yo creo que la fortuna de España está en los colchones, que es donde la gente mayor guardaba su dinero. Sé de muchos casos de gente que murió y que, cuando sus familiares quisieron tirar el colchón que usaban en vida, lo encontraban pesado. Cuando es así, no hay que dudar en abrirlo, porque pueden estar llenos de pesetas."

Y en Mugardos, por este mes, también de muchas cosas para comprar.

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