Vivir de favor

La ciudad está al borde del quebranto económico, y el Intendente pretende tapar el enorme agujero negro con una desmedida suba de tasas impositivas. El gasto en sueldos se triplicó, pero las cuentas dependen hoy en día de los favores que hacen la Provincia y la Nación a esta administración. Una vergüenza que esconder bajo la alfombra.
"Voy a cuidarles el mango a los marplatenses" fue la frase vendedora con que el actual intendente asumió, allá por diciembre del 2007, cuando aún prometía el fin del acomodo de familiares y punteros políticos en las listas de personal municipal. "Todos los ingresos se harán por concurso", dijo. Hoy, los concejales que han decidido no avalar con su voto este desmadre económico se preguntan dónde quedaron aquellas palabras. El mismo político que había convencido a todos de que era un concejal idealista, que quería para su ciudad una administración austera e inteligente. El mismo que pretendía que las tasas impositivas bajaran, para que el contribuyente tuviera un incentivo más para la acción civil del cumplimiento, es el que hoy pretende conseguir avales para un presupuesto 2010 que le arde en las manos.

Por su parte, el ex concejal Eduardo Salas debió volver al Concejo Deliberante por un periodo acotado, precisamente para reemplazar a Carlos Katz. Y durante esos días se encontró con la documentación probatoria del real estado financiero de la comuna que él había dejado dos años antes. No podía dar crédito a lo que leía, y allí decidió rápidamente cambiar el voto que había adelantado como positivo. "En un momento yo estaba de acuerdo con una suba de tasas razonable", dijo, "pero con estos números ni loco levanto la mano".

Salas afirmó que cuando se alejó de la función pública, el gasto de personal ascendía a 247 millones: él y Pulti coincidían en que había que bajarlo. En estos momentos, el presupuesto propuesto para 2010 habla de 486 millones, y todavía no se contempló allí un aumento del 20% en los salarios, que ya se acordó con el Sindicato de Trabajadores Municipales. Esto sucedió en dos años, en los que, al decir de Salas, "estuvo permanentemente entrando gente por la ventana". "Cuando Pulti estaba sentado en su banca era una persona, pero ahora es otra distinta", atina a afirmar, como buscando una explicación a los cambios en el accionar político del funcionario, según de qué lado de las firmas liquidadoras le ha tocado estar.

Cartas en mano

Salas ha preparado una recopilación de las razones por las cuales no ha dado su aval a la propuesta del presupuesto 2010 que contempla la suba de tasas, y que se presentó en la asamblea que convoca también a los mayores contribuyentes. En ese documento se ocupa de citar con toda precisión los discursos en los que el actual intendente – entonces edil- increpaba a intendentes y concejales, acusándolos de acciones que ahora él mismo comete.

Por ejemplo, el 4 de febrero de 1999, Gustavo Pulti desde su banca aleccionaba al oficialismo: "Es cierto que se han ejecutado obras de importancia, y nadie va a cuestionar eso. Lo que merece un análisis distinto, no un análisis propagandista o electoral, es cómo se arribó a esa financiación. El primer mecanismo que se implementó fue elevar las tasas del partido, al punto de tener la tasa de alumbrado más cara de toda la provincia de Buenos Aires (…) al mismo tiempo que se aumentaron las tasas se fue resignando puntualmente todo el presupuesto en todos sus términos para entregarlo a los gastos de funcionamiento, a los nombramientos de personal, a la incorporación de recomendados a la administración pública y eso hoy constituye, lejos, el principal gasto que afronta el municipio".

Parece una ironía, pero es dable pensar que Pulti estaba hablándose a sí mismo, como si se viera en el futuro, ya que esas maniobras de las que acusaba prácticamente a todo el mundo son las que hoy se comprueban con firma y sello en los documentos que provienen de la gestión que encabeza.

Ese día, Pulti cerraba diciendo: "Creo que la contrapartida tiene que ser un ordenamiento de las cuentas públicas, una política genuinamente austera y una reducción de tasas que debe operar en porcentajes que no serían inferiores al 20%, si no se incorporara esta cantidad de gente que han nombrado". Efectivamente, se estaba hablando a sí mismo.

Y claro que vivimos de prestado: lo demuestra la lectura del presupuesto. El Partido de General Pueyrredon tiene desde hace años un importante compromiso con un sistema educativo comunal que consta de numerosos servicios, que implicaron en el 2009 un gasto de personal del orden de los 104 millones de pesos. Pero los aportes de la Nación y de la Provincia para solventar tales inversiones implicaron 114 millones, es decir que sobraron diez. ¿Dónde están? ¿En reinversión educativa? ¿En hacer que esos menores que concurren a las escuelas de los barrios periféricos más castigados de la ciudad tuvieran un plan que evitara la deserción? ¿Les compraron libros? ¿Útiles? No, se pagaron otros sueldos. Cuanto mucho, podrán haber ido a parar otro gran bolsón sin fondo que se llama "gastos del Intendente".

Durante enero de 2007, el mismo Pulti había dicho: "En los últimos tres o cuatro años nos hemos cansado de ver al Intendente agradeciendo de forma casi fanática al presidente Kirchner y al gobernador Solá por los aportes que hacen a Mar del Plata, sabedor seguramente de que si no fuera por esos aportes, este municipio ya hubiera pasado situaciones muy parecidas al año 2000 y 2001". En aquel momento, la autonomía municipal era un baluarte que él planteaba defender, aunque hoy se ha convertido en un detalle menor.

Los acuerdos

Pero también hay un grupo de ediles que prometieron aprobar la ordenanza que prevé, entre otros puntos, la suba de las tasas, y que también contempla destinar un 10% a la conformación de un fondo para el incentivo del turismo en la ciudad. Entre ellos, está el concejal del GEN Guillermo Schütrumpf, quien en declaraciones realizadas para la emisora 99.9 afirmó que prestará su voto si el aumento no es el mismo para las propiedades de valuación más baja. Planteó también que el dinero destinado a aquel fondo de incentivo turístico debe ser de un 5%, en lugar del 10 anunciado. Pero en el transcurso de sus declaraciones se cuidó de no cuestionar las cifras que hoy muestra el presupuesto desmadrado de la comuna.

Schütrumpf se detuvo en comentar la necesidad de establecer un plan contra la inseguridad, y en manifestar su oposición a la cláusula que exceptúa de impuestos a todas las construcciones nuevas. Pero si bien este grupo de concejales cuestiona la ordenanza, otorga el quórum suficiente para tomar una decisión que no determinarán, porque no son mayoría. Es decir que el aval es en cierta medida indirecto, pero certero.

Por más que insistan en explicar que el Fondo de Promoción Turística no implica más dinero para el EMTur -ente administrado por la misma gestión que hoy trae un presupuesto insostenible- para muchos, el dinero que incentive el turismo debe provenir de los particulares que gozan de los beneficios de ese negocio millonario.

Parece poco efectivo pensar que un vecino del Barrio Belgrano deba pagar un impuesto más elevado para que los propietarios de las grandes cadenas hoteleras o los restaurantes más exitosos tengan, en efecto, una mejor temporada. La suposición de que si vienen más turistas, todos los habitantes vivirán mejor, es un tanto idealista y poco comprobable desde la práctica. El ex concejal Salas dijo que el 40% de los contribuyentes efectivos no vive en esta ciudad, sino que paga impuestos de su segunda vivienda. Por lo tanto, no consume aquí servicios de salud y educación que sin embargo financia. De esa manera, afirma: "esta debería ser la ciudad más fácil de administrar de todo el país".

Pero el Intendente no es hoy otra persona – como dice Salas- sino que actúa en coincidencia con su real pensamiento. Alguna vez se quejó de que vivíamos de favor, y hoy, como una víctima del desastre, espera la bolsa de ayuda que viene del aire. Los tiempos cambian.

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