¿Por qué se habla de una campaña desconocidamente sucia? Arroyo aparece pero poco y la gente pregunta. Hay más que una intendencia en juego. ¿Un elefante en un bazar o un oso en una cristalería? Si uno no quiere, dos no pelean. La tensión no se despejará el 25 de octubre y todavía muy posiblemente falte el balotaje.
Arroyo por ahora se guarda. Luego de tres semanas salió de un tácito ostracismo el doctor Carlos Arroyo. El vendaval de críticas que llovía tras cada aparición o declaración suya, reclamaba aunque sea alguna dosis homeopática de presencia. Y así lo hizo, como era de esperar. Hacer el aguante hasta el 25 de octubre hubiera sido un verdadero bochorno.
Una ocurrencia desopilante. No son pocos los que se animan a dudar cuál será el papel de la UCR junto al PRO y junto a Arroyo, pero una ocurrente definición pinta de cuerpo entero el real cuadro de situación que precisamente no es un canto al optimismo. Los radicales con Vilma tenían a un elefante en un bazar y ahora con Arroyo tienen a un oso en una cristalería. Algo habrá hecho la UCR de Mar del Plata para merecer esto.
Nada de treguas es la orden. El adelanto exclusivo de mdphoy.com sobre su licencia y virtual desaparición de la escena política crispó aún más los nervios de quienes lo necesitan arriba del ring. Lo han demonizado recorriendo prácticamente toda su vida. Y lo exhiben a diestra y siniestra, convencidos que se puede volver inalcanzable a partir de las 18del 25 de octubre.
Un problema como el de Arjona. Otro hallazgo tipo perla de este diario digital es haber recurrido a un verso de Ricardo Arjona que dice: “Cómo deshacerme de ti, sino te tengo” que el guatemalteco entona en su canción El Problema. Y eso es lo que precisamente tiene el oficialismo: un problema, un gran problema, con Arroyo inasible a sus intereses de masacrarlo políticamente.
Solo modestos mensajes. La ola del PRO, el quite de apoyo a Baragiola y 12 años K, fueron los soportes del concejal de Agrupación Atlántica. Cómo podrá observarse no entran en este plato de la balanza propuestas extraordinarias ni discursos rimbombantes, sino sólo expectante presencia política de un veterano de la actividad que se fue a dormir sin saber que había ganado las PASO.
Otra cosa es con guitarra. Hasta ahora ha alcanzado con eso. ¿Pero es suficiente? Si bien los cuestionamientos obstinados parten del oficialismo, a Arroyo le hace falta un complemento como en una dieta o entrenamiento. Se ha instalado como el más votado, pero muy poco se sabe cómo habrá de encarar una administración en crisis e inviable sin recursos de Nación y Provincia, este ha sido el modelo. Por eso lo instan a un debate y apuntan a su primer concejal, nada menos que su hijo.
Un año de elecciones es un disparate. ¿Por qué se insiste en que esta campaña alcanzará límites de dureza desconocidos? Porque la vigilia presidencial muy probablemente se extienda hasta el 22 de noviembre. Y no es bueno entrar a suponer, pero hay algo más en juego que la mera intendencia de la ciudad más popular del interior de la Argentina. Hay un doble comando en los negocios e intereses que vinculan a la misma con la política. Y además un puerto todo terreno, casinos, etc. Todo un atractivo para ávidos de la riqueza fácil.

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