El Verde de Pico le ganaba 1 a 0 a San Martín de Formosa, cuando al término de la primera parte el árbitro Jorge Ocaño determinó la suspensión, tras una batalla campal entre los jugadores de ambos equipos.
El encuentro se disputó sin público visitante, tal como había determinado en la semana la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), a raíz de los reiterados hechos de violencia registrados en las distintas canchas del país. Se estima que poco más de 5.000 personas concurrieron a la cancha para apoyar al equipo de esta ciudad.
El Verde de Barrio Talleres había caído en el partido de ida por 2-0, y debía ganar al menos por la misma diferencia, para prolongar la definición a la ejecución de tiros desde el punto del penal.
Ante la necesidad de marcar dos tantos para igualar la serie, el entrenador de Ferro de Pico, Sergio Priseajniuc ensayó distintas variantes durante la semana, y se decidió por el ingreso de Julián García, para darle al equipo más llegada por el sector izquierdo del ataque.
Por su parte, Héctor Chaparro optó por poblar la mitad del campo para tratar de evitar que el dueño de casa controlara la pelota. De esta manera, dispuso jugar con Claudio Coronel como único delantero.
Incidentes.
En los primeros minutos de juego, el local debió realizar la primera modificación: el entrenador mandó al terreno de juego a Gonzalo Arriola en lugar de Juan Gavotti, quien se retiró lesionado.
Al once formoseño, con el correr de los minutos, el partido comenzó a quedarle más cómodo, porque Ferro no podía llegar con peligro, el juego se hacía friccionado, y la visita hacía todo más lento que su rival.
Recién a los 18 minutos, el local llevó peligro, con un disparo de Marcos Quiroz, que pasó cerca de la valla defendida por Diego Antonio.
San Martín tuvo una aproximación seria a los 28 minutos, en una jugada gestada por la banda izquierda, que terminó con un remate de Gustavo Corti, que obligó a una gran tapada de Matías Boto.
A partir de allí, Ferro comenzó a encontrar un poco más la pelota, y durante los próximos diez minutos jugó el partido en el campo contrario. El asedio comenzó a inquietar a la visita, que estuvo cerca de sufrir la caída de su valla, a la salida de un corner, cuando el remate de Santiago Giuntini pasó cerca del primer poste. Poco después el uno visitante evitó el primer gol de Ferro, al sacar la pelota que buscaba el ángulo, tras un remate de García.
Poco después, el arquero Diego Antonio acusó haber recibido el golpe de un proyectil, desde la tribuna local, y eso alteró los ánimos de los jugadores locales. A partir de ese momento se generaron serios incidentes, por los cuales el cotejo estuvo detenido durante casi 20 minutos. Previo a reanudar las acciones, el juez expulsó a Emanuel Hermida en el local y a Ramón Franco en la visita.
Cuando la pelota volvió a rodar, Ferro de Pico se puso en ventaja a través de García, quien aprovechó una pifia del fondo formoseño y puso el balón junto al primer palo. De manera inmediata, se terminó el primer tiempo.
Los ánimos ya estaban muy caldeados, y en el camino a los vestuarios se produjeron nuevos incidentes. A raíz de lo ocurrido, solo dentro del terreno de juego, Ocaño le comunicó a cada uno de los capitanes, que el partido no continuaría.
Ahora, será el Tribunal de Disciplina el que tomará la decisión sobre este partido. En la cancha de Ferro, estuvo presente un veedor del Consejo Federal de fútbol, que seguramente presentará un informe, acompañando al del árbitro.
Incidentes y destrozos.
Los incidentes, que llevaron a la suspensión del encuentro que Ferro de Pico le ganaba 1-0 a San Martín de Formosa, se iniciaron luego que el arquero visitante, Diego Antonio, quien ya se había quejado por serpentinas que habían caído dentro de su área, acusará haber recibido un golpe de un proyectil arrojado desde la tribuna local. Esto enojó a los jugadores locales, que interpretaron que estaba exagerando y que buscaba sacar provecho de una simulación.
Así se generaron los primeros incidentes, que duraron cerca de 20 minutos, y tras los cuales se lo pudo ver al defensor formoseño René Bejerano, con la cara totalmente ensangrentada.
Tras la reanudación llegó casi de manera inmediata el gol de Julián García y la finalización de la primera parte. En el camino a los vestuarios, cuando los titulares de cada uno de los bandos ya habían ingresado al túnel se volvió a generar una pelea, que se inició luego que golpearan al ayudante de campo local, Sergio Aguilera, y al delantero piquense Federico Vasilchik.
El árbitro del partido, Jorge Ocaño, de la liga de Ayacucho, convocó a los capitanes a su camarín, donde les comunicó que había decidido suspender el partido, a raíz de la "batalla campal" que se había originado. Los jugadores visitantes habrían provocado serios destrozos en su vestuario.
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