La violencia provocó otro muerto en Londres

Un hombre de 68 años falleció ayer, luego de haber recibido una paliza cuando intentaba detener a un grupo de jóvenes que incendiaban un local el lunes. Más de 1.900 detenidos.
La ola de violencia en Londres y otras ciudades de Inglaterra se cobró ayer su quinta víctima, mientras que más de 1.900 personas detenidas por la Policía ya se enfrentan a un proceso judicial masivo. Richard Mannington Bowes, un hombre de 68 años que el lunes había recibido una paliza al intentar detener a un grupo de jóvenes que provocaron un incendio en el barrio de Enfield, perdió la vida luego de un semana en estado de coma por heridas graves en su cabeza.

La Policía aún no terminó de aclarar el incidente y el único arrestado hasta ahora es un sujeto de 22 años. Ya suman cinco los muertos por los graves disturbios en la capital británica: Bowes, un hombre hallado con un balazo en un vehículo estacionado en el sur de Londres, y tres ciudadanos de origen asiático que fueron atropellados en Birmingham cuando intentaban defender sus comercios de los saqueos y destrozos. En tanto, varias cortes de Londres y otras ciudades del país seguían ayer procesando a cientos de personas que participaron de los incidentes, incluidos varios jóvenes “entregados” por sus madres a las autoridades. Según datos de Scotland Yard, la mitad de los procesados son menores de edad. El 62% de los detenidos fueron acusados de robo, el 11% por actos contra el orden público y el 4,5% por tenencia de armas.

Hugh Orde, presidente de la Asociación de Oficiales de la Policía, defendió las polémicas tácticas policiales utilizadas para aplacar los incidentes, y rechazó las acusaciones del primer ministro, David Cameron, y otros funcionarios. Cameron había declarado el jueves en el Parlamento que la Policía “se equivocó” en sus métodos de represión ya que los disturbios fueron “incidentes de desorden público, y no actos criminales”.

El alto comisionado suplente de Scotland Yard, Tim Godwin, también cruzó al premier. Al ser consultado sobre las críticas a la institución policial, que ya estaba en el ojo de la tormenta por el escándalo de escuchas ilegales en los diarios de Rupert Murdoch, Godwin respondió: “Después de eventos como estos, siempre habrá gente que opinará sin haber estado ahí”.

Al menos 100 mil personas firmaron un petitorio por Internet para exigirle al gobierno que les retire los subsidios estatales a aquellos detenidos hallados culpables de desorden público, destrozos o saqueos. Dicha petición es la primera de su tipo, y será considerada en un debate en la Cámara de los Comunes. El vice primer ministro, Nick Clegg, el jefe del laborismo, Ed Miliband, y el alcalde de Londres, Boris Johnson, visitaron algunas de las áreas más afectadas por los disturbios.

La oposición presiona a Cameron para que dé marcha atrás con sus duros planes de recorte al gasto público, considerados el combustible del incendio social. Miliband declaró a la cadena BBC: “Los recortes que han sido planeados son muy malos para nuestra sociedad”. El gobierno de coalición, que asumió el poder en mayo de 2010, lucha contra un déficit que trepa a más del 10% del PBI británico. “Los hechos de los últimos días nos recuerdan a todos que la Policía en nuestras calles hace que las comunidades estén seguras, se sientan seguras”, aseguró ayer Cameron.

“Fue algo escalofriante, como si hubiéramos sufrido un atentado”

John Rattagan, un argentino descendiente de irlandeses que lleva 21 años viviendo en Londres, nunca hubiera imaginado que un día viviría los disturbios, incidentes de violencia y saqueos más graves que se recuerden en las últimas décadas en el país. Con 46 años y criado “entre San Antonio y Baradero, el mayor de una familia grande de campo”, John es el propietario de uno de los restaurantes más populares y de moda del este de Londres, la parrilla Buen Ayre, donde han ido a comer estrellas argentinas de la talla de Carlos Tevez y Alfredo Casero, hasta figuras internacionales, como los Pet Shop Boys, la actriz Kiera Knightley o el actor Sam Neill.

A pesar de que Buen Ayre se encuentra en uno de los barrios más dinámicos y vanguardistas de Londres, Hackney, allí conviven también viviendas sociales con familias muy pobres.

“Fue algo escalofriante, fue como si hubiéramos sufrido un atentado –dijo Rattagan a PERFIL–. No sabíamos qué pasaba, dónde estábamos. Me resulta insólito en un país supuestamente del Primer Mundo. La ineptitud de la respuesta, tanto del gobierno, como de la Policía, como de los bomberos, está clarísimo que no fue preparada”.

El restaurate “argentino” quedó a menos de 150 del epicentro del caos. “Había varios encapuchados corriendo, pero tuvimos la enorme fortuna de tener las cortinas metálicas bajas”, aseguró. John cuenta que su mánager, Tomás Teszkiewicz, un joven de 30 años que llegó a Londres desde Vicente López, “tuvo la muy mala idea de volver a su casa cruzando por el parque”.

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