Una ola de violencia golpea a San Pablo

Miembros de una poderosa banda delictiva están en guerra con la policía, en una escalada que puso en alerta al gobierno de Dilma Rousseff; en octubre, hubo más de 160 muertes

SAN PABLO.- Policías y criminales están lanzados en una carrera mortal, desde hace una semanas, en San Pablo, donde anteanoche murieron diez personas y otras nueve resultaron heridas durante un lapso de sólo 16 horas.

Varios de los ataques se dieron en la zona sur de San Pablo y en localidades del Gran San Pablo, como San Bernardo do Campo. Algunas de las víctimas fueron alcanzadas por disparos desde motocicletas cuando se encontraban en la puerta de un bar, otras murieron en presuntos enfrentamientos con la policía y en otros casos se trató de ejecuciones individuales a corta distancia.

La violencia criminal en las calles de San Pablo viene en franco aumento, a juzgar por el número de asesinatos que se registran cada noche en la región y que ya supera las 160 muertes de estas características desde principios de octubre.

Entre las acciones de anteanoche, un hombre fue asesinado por desconocidos que le dispararon desde una moto en el barrio popular Itaquera, en el este de San Pablo, y otro fue baleado en una pizzería en el barrio de Campo Limpo, que está ocupado por la policía desde el martes pasado en un operativo de seguridad llamado Operativo Saturación.

En la zona este de San Pablo, criminales no identificados dispararon contra un edificio donde viven policías militares en el barrio de Vila Carmosina. Una persona que estaba en un coche fue herida de gravedad y trasladada al hospital Santa Marcelina, donde finalmente murió.

Y entre los heridos se confirmó que se encuentra un agente de la policía militarizada, quien fue alcanzado por disparos cuando se dirigía a su trabajo y está internado.

La prensa brasileña deslizó ayer que se trata de una guerra entre la policía de San Pablo y la banda criminal Primer Comando de la Capital (PCC), una organización que ya puso a la ciudad de rodillas, hace seis años, en una serie descontrolada de asesinatos, incendios y destrucción de vehículos, además de motines en unas 50 cárceles en todo el país.

La racha de sangre dejó unos 150 muertos y sumió en el terror a la ciudad durante varios días.

En esta nueva ola de violencia, la tónica dominante ha sido las ejecuciones y los disparos a mansalva desde autos y motos en plena calle, todo lo cual se acentuó a niveles inauditos en las últimas dos semanas.

Según el diario Folha de S. Paulo, el aumento de las ejecuciones está relacionado con una orden dada en agosto por miembros del PCC -que actúan dentro y fuera de las cárceles-. Ellos habrían instruido la muerte de policías y delincuentes de grupos mafiosos rivales.

Escuadrones de la muerte

De acuerdo con el portal G1, el Ministerio Público (Fiscalía) investiga si, en efecto, hay efectivos de la policía militarizada involucrados en las muertes. La sospecha es que los agentes podrían haber formado grupos de exterminio y "milicias" para vengar las muertes de sus colegas, que suman 89 desde el comienzo del año.

El PCC, que cuenta con su propia red de inteligencia, habría incluso eliminado a muchos de sus objetivos cuando estaban fuera de servicio.

Por su parte, según denunció la organización de derechos humanos Tortura Nunca Más, esas milicias o escuadrones de la muerte integradas por policías tienen en la mira y ejecutan a delincuentes, reales y supuestos, en acciones conducidas en barrios generalmente pobres.

Con todas las alarmas encendidas, la gobernación del estado de San Pablo y el gobierno federal de la presidenta Dilma Rousseff intentan articular acciones para contener la ola de violencia que, según relatos de vecinos, ya comienza a cambiar la rutina en algunos barrios.

Rousseff y el gobernador Geraldo Alckim abordaron el tema el jueves pasado y acordaron reuniones esta semana entre integrantes de la Secretaría de Seguridad, la Secretaría de Administración de Cárceles y el Ministerio de Justicia, en las que se analizarán estrategias de salida a la crisis de seguridad.

Mientras tanto, el gobierno federal puso a disposición de la gobernación estatal cupos en las cárceles federales y efectivos de la Policía Federal que pueden contribuir con trabajos de inteligencia.

En su diálogo con Rousseff, el gobernador Alckim rechazó, sin embargo, el envío de efectivos del Ejército para ocupar áreas críticas de San Pablo. Alckim dijo, en cambio, que analizará la propuesta del envío de otros refuerzos federales para contener la espiral de muerte.

En este marco de violencia, efectivos del Comando de Choque de la policía militarizada realizaron anteayer un operativo en Paraisópolis, al sur de San Pablo, durante el cual fueron detenidas 22 personas y se confiscaron 15 armas, 324 municiones de diverso calibre, 2,4 kilos de cocaína, 254 kilos de marihuana y 50 unidades de drogas sintéticas.

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