El Tribunal Oral Criminal N° 5 de La Plata, a cargo de los jueces Carmen Palacios, Claudio Bernard y María Martiarena, condenó a cadena perpetua el 7 de marzo pasado a dos ex barras de Estudiantes de La Plata, Esteban Gallardo y Raúl “Kunkun” Gómez, por el crimen del oficial de la Policía Federal Sergio Rodríguez ocurrido el 10 de marzo de 2010 en la Estación de Trenes platense, en el marco de un enfrentamiento entre dos facciones de la barra por el manejo y control entradas.
NOVA mantuvo una profunda entrevista con José Ruiz, abogado del particular damnificado; Edith Lagos, cuñada del policía asesinado; y Walter Rodríguez, hermano del efectivo. Además estos dos últimos son miembros de la Asociación de Familiares de Policías y Penitenciarios.
En la sentencia se destaca el fallo del juez Bernard, donde expresa: “En este juicio, entidades deportivas, representadas por personajes que parecen no comprender la importancia de su labor, entregan entradas, posibilitan ingresos no debidos a estadios, dan dinero o camisetas y, en definitiva, crean un ámbito facilitador de la violación, no sólo de las normas relativas al deporte, sino de la totalidad del Código Penal”.
Acerca de este fallo condenatorio, Lagos sostuvo: “Estamos más que satisfechos porque no esperábamos la condena para los dos y por eso estamos conformes con el fallo y mucho más con lo que ha hecho el juez Bernard. No tendría que existir la barra y por eso se habló de la dirigencia”.
“Estamos conformes, más allá que quedan más actores implicados. Tenemos una causa aparte que es la que continúa la investigación. En esta causa paralela se siguen investigando más autores implicados”, agregó.
Asimismo, explicó que “lo que quedó en claro por los testigos que hablaron es que hay una connivencia entre los barras y la dirigencia. Por ejemplo, uno de los testigos dijo que era de protocolo la entrada que tenía y a esas las entrega sólo la dirigencia, de algún lado sale. Si la dirigencia dice que no conoce a los barras, entonces existe alguien por donde se están filtrando las entradas”.
“No estamos en contra del club, Tito (como lo llamaban a Sergio Rodríguez) era simpatizante de Estudiantes, pero creemos que los barras no son hinchas ni simpatizantes, simplemente son quienes se aprovechan del deporte”, aclaró.
Al respecto, dijo: “Esperamos que se investigue y que la dirigencia aporte las pruebas que tienen, que aporten los nombres y que les cierren las puertas a estos delincuentes porque no son más que eso”.
Por su parte, José Ruiz contó que “los testigos del juicio fueron hinchas del club que en ese momento estaban participando de la convocatoria para ir ese día a la cancha de Quilmes donde jugaban con Argentinos Juniors. Participaron también del debate, personas que estaban en diferentes peñas, organizaciones o filiales de Estudiantes; otros testigos que fueron heridos y los policías que eran compañeros de Sergio Rodríguez, Federales y de la Policía Bonaerense que actuaron durante el operativo”.
“Hubo dos policías que no participaron del operativo, que son motoristas que estaba recorriendo, como lo hacían constantemente, diagonal 80 desde la plaza San Martín hasta la Estación y en ese momento vieron el tumulto y a una persona disparar directamente contra los agentes de la Policía Federal y especialmente contra Sergio Rodríguez”, narró.
Asimismo, detalló que “siguieron al auto donde subió quien disparó, sobre calle 2 lograron detener la marcha. Dos de los ocupantes se dieron a la fuga, pero ellos estaban con la mirada fija en quien vieron disparar. Le dieron la voz de alto, se resistió pero igual lograron detenerlo”.
“Cuando lo detienen dice que es uno de los ‘gallarditos’. Eso quedó firme porque estaba advirtiendo que él era una persona importante dentro de la barra, que tenía cierta ascendencia hacia ese universo chico de lo que ellos llaman el centro de la barra de Estudiantes. Esos testimonios y otras declaraciones, además dedel dermotest donde se comprobó restos de pólvora en la mano izquierda, son pruebas irrefutables”, agregó.
En ese sentido, continuó que “uno de los agentes que estaba dentro del operativo demostró su descontento con la organización, dijo que eran dos patrulleros para 200 personas que ellos venían guiando en el operativo de 138 a la Estación de Trenes. Sólo tenían un arma antitumulto con tres cartuchos”.
Edith Lagos aclaró que “en su momento estuvo cuestionado el Coprosede, encargado de la seguridad deportiva. Lamentablemente quedaron sobreseídos en el momento de la instrucción. Cuando Raúl Pérez (entonces titular de Coprosede) declaró dijo que nada hacía prever que podía suceder eso y que por eso no se implementaron medidas de seguridad, cuando le planteamos al fiscal que hacía dos meses que se venía tiroteando la barra. Sentimos que en ese lado aún falta, por eso pedimos que se siga investigando. No se preservó la vida de nadie”.
“El fin de semana anterior, supimos que había habido un tiroteo en El Dique y amenazas. No fue un caso aislado”, advirtió.
El abogado sostuvo que durante el juicio quedó demostrada “la falencia del operativo que sólo tenía dos móviles que guiaban a una parcialidad, la otra parcialidad estaba dentro de la Estación de Trenes, donde sólo había cinco policías de la Federal, no estaba Gendarmería. La falencia fue total. Si el encuentro no se realizaba en diagonal 80, iba a pasar dentro de la Estación de Trenes o arriba de la formación”.
“El otro gran tema es cómo organizan los operativos. Un operativo, imaginábamos y me lo han expresado, tiene que tener un contenido de circunstancias históricas, de cómo vienen los encuentros entre las diferentes facciones de la barra, un relevamiento de la zona por la cual se va a dirigir la barra. No puede ser que estén dirigiendo a una barra a la tarde por el frente de un colegio donde salen escolares, gente que toma el micro. Hubo una desprotección”.
En ese sentido, Lagos reveló que “los compañeros que testificaron en el juicio contaron que ellos comunicaron que había un grupo de hinchas dentro de la Estación que no se iba, no tomaban el tren y si bien estaban en una actitud pasiva, estaban esperando algo. Le trasmitieron a sus jefes que había una situación que no era normal y que nadie fue a colaborar ni se prestó apoyo”.
“Gracias a Dios no sucedió algo más porque había demasiados chicos y civiles que nada tenían que ver. Se puso en riesgo la seguridad de todos. Apuntamos a la falta de prevención que hubo. Lamentablemente perdimos a Sergio pero fue una desgracia con suerte porque podía haber sido una masacre”, remarcó.
José Ruiz también sostuvo que “vemos que el fallo tiene una fuerte sustantación desde lo jurídico, pero fundamentalmente desde lo social y que puede dar validez a dejarlo como precedente a otros futuros casos con las mismas aristas que este caso”.
Por su parte, Walter Rodríguez, subrayó que “también lo que pedimos es que el proceso sea más accesible y que no haya que golpear tantas puertas como tuvimos que hacer nosotros en ese momento. Cuando pasó lo de Tito tuvimos la esperanza que esto cambie algo pero cuando empezamos a ver que quedaban sobreseídos, por ejemplo la gente de Coprosede, comenzamos a preocuparnos”.
“Estamos agradecidos al Tribunal 5 y al ministro (de Seguridad) Ricardo Casal que nos dio todo su apoyo”, agregó.
Retomando la palabra, el abogado indicó que “el tema de la violencia de barras, en el fútbol, y complicidades en la diferentes entidades, no se va a solucionar de un día para otro, hay que trabajarlo interdisciplinariamente entre los organismos del Estado, pasando por el Poder Legislativo, pero fundamentalmente por el Poder Judicial que es el encargado de aplicar de las leyes que ya están y son claras y muy efectivas. Hay otras a las que faltaría reglamentarlas, pero ese es el trabajo que tendrían que tener tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo”.
Acerca del castigo que se les aplica a algunos clubes cuando se producen enfrentamientos en el marco de la violencia en el fútbol, donde prohíben que haya hinchada visitante, Edith Lagos señaló: “Dentro de la misma hinchada es donde se producen enfrentamientos, entonces que se deje al fútbol sin público visitante, ¿de qué sirve? Es una excusa mínima”.
Por último y como prueba de que se trata de un grupo concentrado y no de la hinchada en sí, Walter Rodríguez marcó que “en la megacausa donde estaba la causa de Sergio, que estaba compuesta por 11 causas, siempre daban vueltas los mismos nombres, tenés en todas los mismos actores y eso es muy claro”.


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