Se trata de dos organizaciones conformadas en células; cuando una de las bandas se quedaba sin estupefacientes, la otra se encargaba de proveerla; se prestaban las armas; los cabecillas están prófugos
Así se desprende de una investigación del juez federal Sergio Torres y su secretario Diego Iglesias que, con la colaboración de la Policía Federal y la Gendarmería Nacional, identificaron a los presuntos jefes de las tres células de la organización narcocrimal.
En la causa fue clave la declaración de un arrepentido que aportó datos valiosos sobres los sospechosos. "Siempre se van turnando", dijo el hombre, que dio nombres y apodos de los involucrados.
El Audi A4 en el que se movilizaba uno de los presuntos cabecillas.
En un allanamiento hecho ayer en la villa 1-11-14 por gendarmes y policías federales se logró secuestrar 95 kilos de marihuana, siete kilos de cocaína, 11 pistolas automáticas, cuatro escopetas, dos granadas, dos carabinas, 1000 municiones de armas de guerra, $38.500, un Toyota Corolla, modelo 2012, y un Audi A4, de 2005.
"Los automóviles de alta gama pertenecerían a dos de los presuntos cabecillas, que pusieron los vehículos a nombre de familiares", explicó a LA NACION una calificada fuente de la investigación.
El Toyota Corolla y el Audi A4 fueron secuestrados a metros del bar pool que en octubre del año pasado fue escena de un quíntuple homicidio, perpetrado por sicarios y que tuvo como móvil un presunto ajuste de cuentas por temas de drogas. El múltiple crimen es investigado por los fiscales Marcelo Munilla Lacasa y Adrián Giménez.
Durante los allanamientos, se detuvo a tres sospechosos de nacionalidad paraguaya. Hay cuatro personas con pedido de captura que todavía no fueron localizadas durante el procedimiento, entre los que se encuentran los líderes de las células.
"Resulta clara la conformación de una organización de gran envergadura que, por medio de células, coordinaba la forma de llevar adelante sus actividades ilícitas a través de un sistema de «turnos», garantizando que cada uno mantenga de forma permanente la actividad de la banda como parte de la exclusividad lograda", sostuvo el juez Torres en el expediente.
Los procedimientos se hicieron en las manzanas 26, 9A y 9B, un sector habitado en su mayoría por la comunidad paraguaya. En total se allanaron 15 viviendas, 12 estuvieron a cargo de la Gendarmería Nacional y tres los encabezó la División Operaciones Metropolitanas de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal. El secretario de Seguridad Sergio Berni supervisó el operativo.
Megaoperativo antinarco en la villa 1-11-14, en los allanamientos se secuestraron gran cantidad de drogas, armas de distintos calibres y autos de alta gama. Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk
Megaoperativo antinarco en la villa 1-11-14, en los allanamientos se secuestraron gran cantidad de drogas, armas de distintos calibres y autos de alta gama. Foto: LA NACION / Ricardo PristuplukFoto 1 de 15
"Si bien los grupos investigados llevaban adelante idénticas actividades en sus «turnos», cada uno acopiaría estupefacientes por su lado, abasteciéndose entre ellos cuando resultaba necesario", explicó en el expediente el juez Torres.
Los "turnos" eran custodiados por "campanas" o "alertas" de la organización que siempre estaban armados.
El presunto cabecilla, que se movilizaba en el Audi A4 y que lo estacionaba en el sector denominado "Cancha de los Paraguayos", dirigía una célula dedicada a la venta de "bagayos" de marihuana.
COMPLEJO DE CASAS
Este sospechoso, según los investigadores, sería dueño de "un pequeño complejo de casas emplazadas en la manzana 26 de la villa 1-11-14 que poseen puertas de ingresos independientes en planta baja y en cada uno de los tres niveles superiores por medio de escaleras caracol". También tendría un lugar destinado como depósito de droga.
La otra célula estaría comandaba por un hombre que se movilizaba en el Toyota Corolla blanco secuestrado, vehículo que está a nombre de su mujer y él tenía autorización para conducirlo. Este hombre, cuya identidad no es revelada por pedido de los investigadores, fue señalado en varias oportunidades como un importante "proveedor de las sustancias comercializadas".
"El sospechoso, en general, no manipula la droga, razón por la cual se suma dificultad observarlo en situaciones compatibles con el comercio de estupefacientes, pero todas las investigaciones lo sindican como responsable de las actividades ilícitas. Tendría dos depósitos en la manzana 26, donde guardaría el material estupefaciente", sostuvo una calificada fuente del caso.
El tercer grupo era el que se dedicada "al acopio de armas de fuego y municiones, que habrían alquilado a distintas personas, entre ellas a los integrantes de las otras dos células descubiertas".
Una de las dos granadas que se incautó en la villa 1-11-14. Foto: Ricardo Pristupluk
DOS CHALECOS ANTIBALAS Y UNA CHAPA DE LA PFA
Además de la droga, las armas, las municiones y los automóviles de alta gama secuestrados por los investigadores, en los allanamientos hechos ayer se secuestraron dentro de la villa 1-11-14 dos chalecos antibalas, uno con la inscripción de la Policía Federal y otro de la policía bonaerense. También se secuestró una credencial-chapa perteneciente a un integrante de la Policía Federal. "La credencial estaba denunciada como robada, no existe sospecha alguna de que el dueño de la placa esté vinculado a la organización", dijo una calificada fuente de la investigación

Comentá la nota