En el marco del inicio de las sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense, el diputado Gustavo Vignali, vicepresidente del bloque de la UCR, consideró que el discurso del gobernador Daniel Scioli ante la Asamblea Legislativa le dejó "más dudas que certezas", y "el sabor amargo de escuchar a un mandatario que reafirmó su subordinación al poder central".
En diálogo con este medio, el legislador entrevió en el discurso de Scioli "un pobre contenido conceptual". "Desde el punto de vista político –sostuvo-, fue la reafirmación de que los destinos de la Provincia están atados a las decisiones que provengan del poder central, sin la intención de reclamar por lo que los bonaerenses tendrían que estar reclamando".
- Pese a que el año legislativo recién comienza, ¿desde el bloque de la UCR ya se dieron la discusión respecto de cómo van a trabajar a lo largo de este período?
- En primer instancia, hemos cambiado la mecánica de trabajo. Hay una relación fluida entre los distintos componentes del bloque, con reuniones de asesores en forma semanal, con cada legislador trabajando con un coordinador de asesores, lo que nos permite que todos estemos enterados de todo, y con algunos temas que nos llevan a conformar equipos de trabajo para la elaboración de propuestas, fundamentalmente con todo lo que tiene que ver con seguridad y educación. Considero que, en forma armónica, y con una relación muy fluida, estamos trabajando y profundizando algunas cuestiones que son las demandas más importantes que está efectuando la sociedad.
- ¿Cómo fue el proceso por el cual fue designado vicepresidente de bloque y, además, qué responsabilidad le genera?
- En lo personal, fue una gran satisfacción y un motivo de legítimo orgullo. Pertenezco a un bloque que está integrado por diez legisladores de los cuales cualquiera podría estar ocupando cargos de conducción, y que hayan delegado por unanimidad esa designación en mi persona es un motivo de orgullo pero, también, de compromiso. Que implica estar al tanto de cada una de las situaciones que se dan y preparado por si, en algún momento, el presidente de bloque (Juan Gobbi) no puede cumplir con alguna de las funciones. S bien uno, como legislador, siempre tiene que estar al tanto de todo, un cargo de esta naturaleza le exige profundizar muchas veces en todos los temas, y estar preparado por si, en alguna oportunidad, y por motivos diversos, la presidencia tiene que delegar esa función. Es para mí un gran compromiso, y lo dimensiono en su justa medida.
- Luego de la última reunión del espacio Superación Radical en Mar del Plata, ¿cree que va a haber algún cambio hacia el interior del partido en la Provincia, de cara a las internas?
- No le tengo miedo a las elecciones internas, pero no me gustaría que llegáramos hasta ahí. La sociedad nos está reclamando a los radicales otro tipo de comportamiento: nos está mirando como una alternativa. Consideran que el radicalismo puede ser una herramienta política capaz para definir los futuros tiempos de los bonaerenses y los argentinos. Una interna implica pérdida de tiempo y, muchas veces, con consecuencias no deseadas. Yo no perdería tiempo en las internas, y apelaría a una conducción de todos los sectores en el ámbito de la provincia de Buenos Aires, animados por una vocación acuerdista y dejando de lado la intención hegemónica que cualquier sector pueda pretender desplegar, para poder dedicar ese tiempo a la formación y capacitación de futuros cuadros, si la sociedad nos delega la honrosa misión de gobernar. Debemos orientar nuestra acción a una fuerza política moderna, sin renegar de nuestra historia; estudiar bien la realidad, encontrar las propuestas para otorgar soluciones y tener un diálogo fluido y aceitado con los distintos sectores de la sociedad y con fuerzas políticas afines. Este tiempo sería más valioso que el tiempo que podría dedicársele a una interna.
- ¿Cómo ve, como dirigente político, a Elisa Carrió, teniendo en cuenta que hay posiciones encontradas dentro del ACyS, aunque la mayoría dice que debe quedarse en este espacio?
- No descarto ni dejo de reconocer la valía, la capacidad intelectual y la honestidad de Elisa Carrió. Por lo tanto, por supuesto que me gustaría que siguiera formando parte del ACyS, y que sería un valiosísimo aporte. Pero hay algunas actitudes impregnadas de un personalismo con algunos comportamientos que llevan a que esa manera de hacer política, y de actuar con un neto tinte personalista, la alejan del ACyS. La política es dinámica, y ojalá se den las posibilidades para que todos aquellos que conformamos en la última elección el ACyS podamos seguir formando parte del mismo. Pero a veces la veo lejos a Carrió.
- ¿Cobos también estaría incluido?
- A Julio Cobos lo veo con una intención firme de volver a la UCR. Además, en ningún momento pone condiciones para integrar el ACyS, como sí hace Elisa Carrió. Mi deseo es que todos formemos parte del Acuerdo, pero hay comportamientos distintos que hacen que unos estén mas cerca de seguir y otros cada vez más lejos.
- ¿Qué opinión le merece el conflicto nacional por el uso de las reservas para pagar la deuda?
- Desde ya que, a partir del 28 de junio, la sociedad vive una nueva realidad política. Es muy grande la responsabilidad del oficialismo, y no debe ser menor la responsabilidad de la oposición. Estamos viviendo los coletazos de un régimen plebiscitario como el encarnado por el kirchnerismo, que ha intentado destruir el sistema de partidos políticos, restringir en muchas ocasiones las libertades públicas y, lo más preocupante, dividiendo a la Nación en antinomias irreconciliables. La sociedad no debe ver con beneplácito estos desacuerdos. Después del resultado del 28 de junio, yo decía que lo más importante era que hubiera de parte del Gobierno un criterio aperturista e integrador, que diera paso a un diálogo fecundo, que es lo que la sociedad está reclamando. El primer paso debió darlo el Gobierno, pero, al contrario, sigue en su intención de mostrar su visión hegemónica, concentrando recursos, poder, manejando los recursos públicos como si fueran de su propiedad; y, en esa situación, es lógica la reacción de la oposición. Deberíamos apelar a aun diálogo que cada vez veo má distante, tratando de consensuar una salida, y que el oficialismo interprete que, a partir del 28 de junio, el mapa político de Argentina es otro, y que debe ceder en sus pretensiones hegemónicas. Caso contrario, podemos vivir consecuencias que nadie quiere soportar y que pueden llegara a ser muy lamentables.





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