La reglamentación de estacionamiento medido en un área de nueve manzanas en el microcentro de General Acha había sido aprobada por el Concejo Deliberante en 2012. Sin embargo, al solicitar la promulgación, el Departamento Ejecutivo a cargo de María Julia Arrarás la vetó, argumentando la falta de recursos humanos y materiales para ponerla en vigencia.
La autora, que es la concejala Elena Teresa Alvarez (Frepam), insistió con su intención, inclusive con un visto bueno desde la Dirección de Tránsito, que sería en gran medida el organismo responsable de su puesta en práctica y el contralor correspondiente.
El proyecto volvió a ingresar en la sesión ordinaria del 27 de mayo último, cuando fue aprobada con el voto unánime de los concejales presentes. Además, oficialistas y opositores ponderaron las características de la iniciativa y hasta declararon que si el Ejecutivo la vetara, volverían con el intento en el corto plazo.
A comisión.
Entre los asuntos ingresados el pasado miércoles, se dio lectura al enunciado de la resolución 479/2015, que señala: "veto total ordenanza 24/15, estacionamiento medido en el microcentro de la ciudad".
Teniendo en cuenta el compromiso asumido dos semanas antes, varios concejales aludieron a la necesidad de impulsar nuevamente este proyecto. Aunque algunos insinuaron que se debería rechazar el veto, con una nueva sanción, la decisión se inclinó por regresar esa ordenanza a la comisión Administrativa y de Reglamentaciones, de donde provenía el dictamen original, con la promesa de un nuevo dictamen y su aprobación.
"No conocen las calles".
También ingresó para su tratamiento otra ordenanza autoría de Elena Alvarez, que promueve el estacionamiento en la modalidad a 45 grados, en los alrededores de la plaza Manuel Belgrano.
En la lectura, se dijo que el reglamento se aplicará a las calles "Don Bosco, Roca y Avellaneda". El cronista de LA ARENA -única persona que asiste a las sesiones del CD- interrumpió murmurando: "La Don Bosco no existe", ya que a esa altura, la calle cambia su denominación por Padre Buodo. Y renegó: "No conocen las calles".
Con toda la tensión encima, la propia Alvarez pidió que se rectificara ese nombre, aunque el dictamen contaba con la firma de tres concejales más, que tampoco hubieran advertido el error.
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