Compite por su reelección y tiene como principal contrincante al intendente Farizano, que encabeza una coalición donde confluyen dirigentes de ideologías bien diferenciadas.
Sapag llega a esta contienda electoral con un panorama más que favorable debido a que no sólo mejoró la situación de la provincia en la primera parte de su mandato sino que en este año existieron hechos salientes a nivel institucional y gubernamental que le permitieron posicionarse ante la ciudadanía. Y a esto hay que agregarle que se realizaron varios comicios en los que las urnas le potenciaron un capital político que espera ser rubricado hoy.
En la actualidad, Sapag puede mostrar uno de los principales aciertos de su gobierno que fue, apenas iniciado a fines de 2007, reencauzar la relación de la provincia con Nación y tener un vínculo estrecho en materia política con la presidenta Cristina Fernández. Este nuevo escenario, tras ochos años de confrontación, le generó a Neuquén muchos beneficios que se transformaron en la llegada de planes y programas sociales impensados tiempo atrás.
Además, el mandatario modificó de forma sustancial la relación del Ejecutivo con los sindicatos estatales neuquinos. Si bien hubo algunos períodos de falta de acuerdo, las negociaciones de parte del Gobierno siempre fueron basadas en una clara apuesta al diálogo y la paz social.
En materia energética, el gobierno de Sapag tuvo una tarea intensa en una trama compleja. Cuando asumió la Gobernación, los precios de los hidrocarburos a nivel internacional batían récords históricos mientras que en el mercado interno estaban congelados. En ese contexto se renegociaron las prórrogas de las concesiones petroleras. Fue el momento justo, porque meses después, a fines de 2008, se desató la crisis financiera mundial que paralizó la actividad petrolera de la provincia, que recién se empezó a recuperar el año pasado. Hubiera sido imposible renegociar las áreas con ese panorama y la Provincia no habría contado con una buena cantidad de recursos para hacer obras de infraestructura en conjunto con los municipios.
En 2009, Sapag debió interceder para buscar soluciones con Nación, los sindicatos y las operadoras porque la actividad estaba paralizada. Allí nació un acuerdo histórico: la alianza Enarsa y Gas & Petróleo del Neuquén que significó la vuelta del Estado a la exploración después de varias décadas. Ambas empresas ya perforaron dos pozos con resultados positivos.
Pero los aspectos más importantes de la política energética del gobernador tienen que ver con la apertura de un nuevo horizonte en la industria petrolera neuquina. Sapag asumió con los principales yacimientos de la provincia en declive, ya maduros, y con los índices de producción en caída libre. Para revertir el panorama, se interesó en los yacimientos no convencionales y trató de generar las condiciones para abrir una nueva frontera en el principal motor económico de Neuquén. Así logró que Nación instrumentara los programas Gas y Petróleo Plus, y consiguió mejores precios para que la explotación de los reservorios no tradicionales sean rentables.
Hace cuatro años era impensado ir a buscar esos recursos. Hoy son una realidad, de hecho, YPF ya anunció dos grandes hallazgos de shale oil y shale gas, varias operadoras están explotando tight gas y Neuquén es la provincia petrolera que acapara la mayoría de los proyectos de Gas Plus.
La oposición
Del lado de la oposición provincial, el principal rival que tiene Sapag hoy es el intendente capitalino Martín Farizano, quien representa a una coalición que incluye a más de una decena de partidos y agrupaciones políticas.
El hecho de armar un frente con muchas corrientes tiene aspectos positivos y negativos. Por un lado, se potencia el caudal electoral porque se poseen más recursos, tanto humanos como económicos, para hacer campaña y seducir a la ciudadanía con la necesidad de un cambio de fuerza política en el poder. Pero también se transforma en un arma de doble filo porque cantidad no siempre significa calidad y a veces terminan convergiendo en un mismo espacio dirigentes con ideologías, pensamientos y trayectoria diametralmente opuesta. Un ejemplo de esto es que mientras Farizano se arroga ser el candidato de Cristina en Neuquén, una de sus colectoras, la del PRO, respalda el proyecto de país que impulsa Mauricio Macri.
Lo cierto es que desde las filas de la coalición mantienen una esperanza de que la gran mayoría de los independientes hoy se vuelque a apoyar a Farizano y de esa forma conseguir una marcada polarización de las elecciones.
Las otras alternativas
También competirá Ricardo Villar, quien es el postulante de la Coalición Cívica-ARI, en un espacio en el que también convergen referentes progresistas y de la derecha provincial. Junto a su compañero de fórmula Leandro López, se jactó de encabezar la única propuesta antikirchnerista en estas elecciones, iniciativa que si bien puede tener algún adepto, asoma como arriesgada en un territorio en el que la Presidenta tiene una relevante imagen positiva.
Otra de las que aspira a la Gobernación es la diputada provincial Paula Sánchez por Libres del Sur. Este partido tiene en Neuquén una representación inédita en comparación con el país y es probable que consiga al menos mantener presencia legislativa.
El Frente de Izquierda y de los Trabajadores es otra de las opciones y en esta ocasión tiene la particularidad de que reunió casi la totalidad de los partidos de izquierda con el aliciente de que presenta una nómina de postulantes a diputados que son referentes ceramistas.
Por último, Proyecto Sur (que utiliza el sello de la Nueva Izquierda) tendrá sus representantes en estos comicios con el objetivo de conseguir el respaldo de quienes acompañan las ideas de Pino Solanas a nivel nacional.
Las colectoras
Para estas elecciones, se presentan nueve colectoras de diputados provinciales, tres que apoyan a Sapag y seis a Farizano.
Aunque es cierto que las colectoras pueden aportar una cantidad sustancial de votos (incluso pueden definir una elección), también es una realidad que a mayor presencia de ellas se puede perder representación legislativa porque para aspirar a una banca hay que obtener al menos un tres por ciento de los sufragios emitidos.






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