El coordinador del Programa de Protección Ciudadana puso el acento en la tarea social, en la participación ciudadana y la descentralización.
- ¿Cuáles son las similitudes y diferencias que usted encuentra entre la situación de inseguridad de fines de los '90 y la que se registra en la actualidad en la ciudad?
- No es sencillo establecer comparaciones porque justamente la inseguridad suele estar muy influida por la perspectiva personal de cada uno, ya que la exposición pública repetitiva y permanente de algunas cuestiones contribuye a generar una sensación subjetiva. Objetivamente tal vez las situaciones de aquél entonces y estas sean similares. Pero en aquél momento cuando Duhalde como gobernador resolvió crear los foros de seguridad, se dio una respuesta política ante un hecho muy duro como fue la muerte de José Luis Cabezas. Duhalde venía de decir que tenía la mejor policía del mundo a encontrarse con este asesinato en el que hubo policías involucrados. Eso lo llevó a tomar una respuesta política dándole espacios de participación a la comunidad. En realidad fue una reacción ante un hecho conmocionante. Fue un remedio de apuro y hubo sucesivas conducciones en la Policía, algunas de las cuales fueron coincidentes con esa línea y otras no. Hubo quienes consideraron que había que darle participación a la gente y que la seguridad no sólo es algo policial sino que tiene mucho que ver con lo social y con múltiples causas y que requiere múltiples soluciones. Hubo líneas que profundizaron esta visión, como las de Juan Pablo Cafiero y León Arslanián y otras que claramente trabajaron en un sentido inverso, como ocurrió durante el gobierno de Ruckauf con Aldo Rico como ministro. El mensaje hacia los foros fue muy cambiante. No obstante hicimos un buen trabajo estableciendo reglas de juego claras para el funcionamiento de los foros y para la designación de un defensor de la seguridad. Hubo un marco favorable para la participación de la gente.
- ¿Qué aspectos reivindica de aquella experiencia?
- El espíritu de descentralizar fue uno de ellos porque soy un convencido de que cuanto más cerca están las herramientas para solucionar un problema es más fácil resolverlo. Cuando se acercan los mecanismos, la gente tiene soluciones posibles al alcance de su mano y no sólo teóricas. En ese sentido me pareció muy interesante el planteo de crear una policía municipal, aunque dependa de la policía de la Provincia. Está claro que hay dos tipos de delitos. El delito organizado que se maneja con inteligencia y se vincula con la piratería del asfalto, la trata de personas o el narcotráfico, que es un tema básicamente de las fuerzas policiales provinciales. Pero hay otro tipo de delito común que es el que hoy tiene más preocupada a la gente y es el que pone en riesgo su integridad física y la de sus familias y amigos, como robos y asaltos, protagonizados por jóvenes con problemas sociales y de drogadicción que merecen ser tratados. Es un delito que en general se puede manejar con una buena policía de prevención y un poder judicial ágil que dé respuestas.
- ¿Qué opinión tiene de la tarea desarrollada por los foros de seguridad desde entonces hasta la actualidad?
- Estas cosas que se hacen vocacionalmente en algún momento hacen mella con la vida personal y no se hacen compatibles con las responsabilidades familiares y laborales. Sé que hubo períodos de mejores y de peores resultados. Creo que lo que mejor funcionó fue el trabajo con niños y adolescentes dando lugar a la creación del Consejo del Menor y la Familia. Después hubo sucesivos períodos, algunos para mi gusto excesivamente identificados con suponer que la inseguridad obedece a que la policía no tiene patrulleros, chalecos o pistolas. Se ha puesto demasiado el acento en eso, con una concepción de la seguridad muy limitada. Nuestra experiencia como país nos demuestra que esto no es así y que el problema es más complejo y profundo.
- ¿Qué papel cree usted que puede cumplir el municipio para mejorar las condiciones de seguridad de la población?
- Yo creo que es muy valorable la actitud del intendente de tomar el problema porque él lo padece, porque los habitantes de Mar del Plata sufren la inseguridad y reclaman por ello. También es cierto que la Municipalidad no tiene poder de policía, represión y juzgamiento. Sí puede hacer un trabajo para que haya una ciudad más justa. Lo fundamental y lo primero que pretendo hacer es un relevamiento de los recursos. Existen muchos recursos municipales, provinciales y nacionales dedicados a la seguridad y a temas como la educación, lo social o la salud. Hay que hacer un inventario de esos activos y ponerlos sobre la mesa para articularlos.
- ¿Qué opina sobre el uso de nuevas herramientas tecnológicas para prevenir y combatir el delito que han comenzado a ser utilizadas en los últimos años?
- Considero que herramientas como las videocámaras son efectivas y esto es algo que está probado en distintos lugares del mundo. Del mismo modo es algo muy útil contar con otro tipo de elementos como el sistema de GPS en colectivos, patrulleros o taxis. La ciudad dispone de todo esto para trabajar y de muchos otros recursos que hace falta articular, fijándose en trabajar con un objetivo común con la Policía, la Justicia y los vecinos. Yo pienso que la propuesta de una ciudad para todos debe tener tres pilares, que son la participación, la descentralización y la comunicación. A partir de eso podemos hacer un buen trabajo.
- ¿Cree que la movilización y la participación ciudadana en torno a los hechos de inseguridad de los últimos años ha resultado provechosa?
- Creo que siempre la participación es provechosa porque por lo pronto intenta otro camino. Lo que sucede es que el vecino común no puede ocuparse permanentemente de estos temas porque debe seguir con su vida. En cambio el funcionario vive del sueldo que le paga la sociedad para hacer su trabajo. Creo que si uno lograse que los distintos estamentos involucrados hicieran lo que deben las cosas irían mucho mejor. Hay trabajos que se hacen por vocación e implican más que trabajar de lunes a viernes. Tenemos los recursos humanos y económicos para hacer lo que corresponde, pero por falta de vocación a veces las cosas se hacen tarde o mal. Igualmente creo que va a ser fácil lograr aliados porque a todos les interesa que esto se resuelva porque nadie está a salvo de sufrir un hecho de inseguridad.
- Cuando usted destaca la importancia de descentralizar decisiones respecto de la seguridad, ¿qué tipo de descentralización imagina?
- Me parece importante que cada policía viva en la ciudad para tener un compromiso mucho mayor con la sociedad en la que se encuentran él, su mujer y sus hijos. No soy amigo de crear muchas cosas nuevas cuando ya existen cosas que pueden funcionar mejor. Hay que aprovechar los recursos, asignarlos bien e involucrar a la gente en el diseño de las tareas y el control de los fondos públicos. No me parece mal que exista una policía local. No me refiero a municipalizar sino tal vez a crear estructuras regionales que eviten que para hablar con el jefe haya que recorrer 350 kilómetros.
- ¿Qué opinión tiene sobre la presencia de la Prefectura en las calles de la ciudad?
- Me parece que en general lo que hace es previsible. Si fuera ladrón me bastaría no circular por algunas avenidas para no cruzarme con la Prefectura. No está mal que hagan controles que hacen bien. Pero si uno piensa en la problemática que le preocupa a la gente sería mas útil en otros lugares. El desafío es llegar a plantear las cosas ante los jefes para que su tarea se complemente con la policía de la provincia. Para mí este es un ejemplo muy claro de la existencia de un recurso que es bueno y que la gente desea pero que tendría mejor rédito si se planeara mejor.
- ¿Qué tipo de trabajo social usted considera que debería ser realizado para que tenga impacto en la seguridad?
- Lo social es la clave porque la seguridad atraviesa a todas las áreas como la educación, salud, obras públicas, los deportes, prevención de las adicciones. Sobre todo con los menores que están en conflicto con la ley penal, se le informe al municipio de esta situación. Simplemente que se le informe para tratar de hacernos cargo de lo que suceda después porque a veces se lo devuelve a un lugar que no es el mejor. Se necesita un traje a medida para cada situación




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