“Vengo con un pecado de origen o encasillamiento que cuesta quitar”

“Vengo con un pecado de origen o encasillamiento que cuesta quitar”

Leonardo Boto habló luego de la derrota electoral del domingo pasado. “Acá Vidal llegó al 46,5 y eso aspiró a toda la lista de Cambiemos para arriba”, opinó. Se refirió a los errores de campaña y fue duro al describir ciertas posiciones internas.

Con los resultados ya claros, ¿cuál es el análisis que hace de su desempeño electoral?

- Primero, analizar el contexto, en especial provincial. Creo que hubo un terremoto que nadie esperaba. Yo tampoco. Que el peronismo pierda la provincia, algo que no sucedía desde 1983 y que se pierdan más de 60 municipios sumado a la performance de Vidal y demás, marcó y cruzó a todas las elecciones locales. Luján no fue ajeno a eso. Tenemos lo que sacaron Aníbal Fernández y Daniel Scioli y eso condicionó el resultado local. Tuvimos 6 puntos arriba de lo que sacó Scioli y 11 ó 10 puntos más que nuestro candidato a gobernador. Pero el resultado lo selló lo que ocurrió en Provincia. Acá Vidal llegó al 46,5 y eso aspiró a toda la lista para arriba.

- En 2011, con un escenario inverso, influyó el voto “anti” Prince. ¿Cree que en esta elección hubo algo de eso hacia su figura?

- No lo tomo así. Soy una figura nueva y estoy en política en Luján hace cuatro años y hay todo un proceso de asimilación que puedo especular que puede demandar tiempo. No creo que haya voto rechazo o anti. Sí influyó la coyuntura provincial. Traccionó y Luciani fue lo suficientemente inteligente para participar de ese proceso. Creo que el escenario que todos imaginaban era de una elección ajustada. Nosotros sabíamos que teníamos además de los votos del Frente para la Victoria algunos votos independientes que se manifestaron y estuvieron, claramente. Fueron casi 6 puntos o más. Y de las PASO a hoy crecimos, pero el crecimiento de la otra lista fue muy grande. El candidato de Cambiemos pasó del 35,5 al 42. La gobernadora llegó a 46,5. Son crecimientos brutales que respondieron a diferentes coyunturas que no hacen a lo local pero influyeron mucho. No veo rechazo. Aunque es claro que no pude capitalizarlo. No soy la excepción positiva pero tampoco negativa.

- Puntualmente, con el resultado puesto, ¿qué balance hace de la campaña? Qué aciertos y qué errores. 

- Errores siempre hay. Ahora haremos algunas autocríticas internas como para evaluar y mejorar a futuro. Sí arrastré encasillamientos para los que no tuvimos la habilidad de salir. Esto de ‘Regala todo, regala todo’. Y la verdad es que articulamos muchas cosas, en especial en los primeros dos años. En los últimos dos años prácticamente nada. Pero quedás encasillado y es muy difícil salir. Esto se alimenta desde diferentes lados. Vas a Desarrollo Social y los alimentos todos los días se reparten con una bolsita que dice ‘Intendente Oscar Luciani’. Nadie le dice por qué hace eso. Pero lo otro se machaca aún sin entrega directa porque era todo un proceso, se pedía a la asistente social que armara un expediente y salía a los cuatro meses.

- ¿Dónde se generó ese encasillamiento?

- Desde diferentes lados, desde diferentes lados. Obviamente desde enfrente se ataca con eso y también actores políticos propios que en el afán de una interna y posicionamiento fomentan eso. Lo mismo con ‘El candidato puesto a dedo’. Decime un lujanense que haya tenido en cuatro años cuatro elecciones. Soy el único: pasé por dos PASO. Y la última las ganamos ampliamente: 60 a 40. Sin embargo siguen diciendo que soy el candidato puesto a dedo. En la primera ganaba porque iba con el princismo. Ahora enfrenté al princismo, al nottismo y ganamos ampliamente. El trabajo que tenemos es real, hay que reconocerlo y vamos a seguirlo. Es laburar mucho y reunimos a una parte importante del peronismo con militancia a conciencia. No se milita con todo pago. Pero del otro lado no se reconoce.

- No cree que su sector se retroalimentó con esta presencia permanente, con publicidad en las calles y sobrecarga de recursos publicitarios.

- Sí, por ahí hay excesos. Pero en el último tiempo no. Hace tres años sí, reconozco que hubo algún exceso. Por el afán de instalarme cometí errores y excesos que no volvería a hacer. De las PASO para acá apostamos a no pegar un solo cartel en todo el centro y fuimos con pasacalles y 14 gigantografías que duraron 36 horas. Vos prendías la televisión y había más pauta del intendente que nuestra. En la última edición de este medio había dos páginas color completas del gobierno municipal y nosotros en una página al fondo. No pasa nada, pero no lo veo así como lo dicen. Vengo con un pecado de origen o encasillamiento que cuesta quitar. En la última elección también si contás los pasacalles había más de Luciani que nuestros.

Otro encasillamiento: se presentó acá, se presentó allá. Es desesperante. Duele. Golpeás la puerta de una casa y te acusan de haberte presentado en Mercedes, en San Miguel, en no sé dónde. Solo en Luján me presenté para un cargo electivo. Cuesta salir de esa cosa instalada.

- En materia de recursos, ¿qué puede contar? Porque también flotó en la calle la idea de que su cantidad de recursos fue “extraordinaria”.

- Puedo asegurar que en la campaña hubo menos recursos que otros partidos políticos. Y en las PASO, menos recursos que algún adversario interno. Sí gestionamos denodadamente. Para eso hay que tener trabajo, gestión, perseverancia. Hace dos meses entregamos una ambulancia. La tramitamos hace un año y medio. Y falta que llegue otra. Pero hubo una persona dos veces por semana que iba al Ministerio de Salud y golpeaba, tocaba timbre, movíamos el expediente. Eso ante los recursos de la Municipalidad es relativo.

- Puede ser relativo pero, en todo caso, es tan cierto como que usted contó con apoyo de la estructura del gobierno nacional.

- Apoyo del Frente para la Victoria y que recibió cualquier candidato en cualquier distrito. Mi amigo Anghileri construyó 2.000 casas y realizó 300 cuadras de asfalto y perdió la elección.

- ¿También siente la pertenencia a La Cámpora como otra etiqueta?

- Otra etiqueta. No pertenezco formalmente y no van a encontrar una foto mía en reuniones orgánicas de La Cámpora. Sí tengo ahí excelentes amigos y recibí muchísimo apoyo. No reniego de nada, pero no pertenezco. Pero también se instaló por inmadurez de adentro y de afuera. ¿De dónde salió el Yo no voto La Cámpora con sus papelitos? Son cosas que deberían evitarse.

- ¿Qué puede decir ante la expresión “‘Boto montó un Municipio paralelo”?

- ¿Dónde está el Municipio paralelo? Yo no lo veo. Conseguí una ambulancia para el Hospital. ¿Dónde? Se tramitó un subsidio al Hospice o al Taller Protegido porque destrabé una gestión iniciada hace dos años y ocho meses. Yo no ejercí ninguna función de Estado paralelo. No quiero eso ni me corresponde.

- ¿Cómo cree que jugaron en esta elección los distintos sectores del Partido Justicialista? Sobre la hora sorprendió que Notta estuviera lejos de la actividad de campaña y Molinero dijera que su elección se jugaba en Moreno. Dio la impresión que muchos sectores no se veían encarnados en su candidatura.

- Lo dicen ustedes, no yo. Yo no voy a evaluar la conducta de ningún compañero bajo ninguna circunstancia pero lo dicen ustedes. Ya es un logro para el peronismo de Luján cumplir una formalidad. No estuvimos en una guerra abierta. Eso es un acto de madurez. Yo sueño con un peronismo que si tiene que disputar un liderazgo vaya a unas PASO y al otro día se trabaje a conciencia por sostener el espacio. Ese trabajo a conciencia no lo logramos en esta etapa. 

- ¿Por qué no se logró?

- Por otra etiqueta que tengo. Por los personalismos. No por el mío. Pero para dirimir liderazgo están las PASO y superada esa etapa hay que trabajar encarnados detrás del que consiguió el resultado. En mi caso, dos veces y en diferentes circunstancias. Pero a eso de madurez no llegamos. Como decía una película inglesa, la experiencia es un maestro brutal.

- Desde lo formal o institucional, se habló de unidad del FpV pero llegaron a la elección con bloques separados en el Concejo.

- Otra cosa que no tuvimos la madurez de lograr. Yo pedí por eso, pero la unidad no la hace una sola persona.

- ¿Cómo sigue la vida interna? ¿Se viene el pase de facturas?

- No, porque somos todos responsables. Aunque no lo crean, en este espacio no hay personalismos. Nos sentamos 30 ó 40 personas y nos decimos lo que tengamos que decir. Después de las PASO tuvimos una jornada entera donde nos dijimos de todo. Tratamos de llegar a un consenso y ahí casi no hablé, solo escuché. Hicimos una buena performance en la media provincial y más no se puede traccionar. Podríamos haber hecho algo mejor pero ¿qué pasó? Hay que desentrañarlo para aprender de los errores. Todos nos debemos una autocrítica. Yo tengo que ver cómo me desmarco de estas cosas que mencioné. Regalo todo. Hago Estado paralelo. Soy de afuera. Parecen condenas de por vida. Tendré que desmarcarme y confío en que con muchísimo trabajo la gente lo irá viendo. Los procesos tienen su propia dinámica y por más que uno haga se necesitan cerrar ciclos.

- ¿Cómo analiza su comunicación de campaña? ¿No cree que cayó en ocasiones en mensajes virulentos o agresivos?

- Hubo errores. Siempre hay. Por ahí erramos estrategia o táctica. Salir como que ya estábamos ganando porque se genera un clima positivo, y uno se pone en ese rol. Le pasó a Scioli antes de las elecciones nombrando a parte del futuro gabinete. Por ahí la gente lo tomó mal. Lo evaluaremos. Pero lejos de querer ser agresivos o virulentos o de querer imponer algo. Discutimos si ser prudentes, esperar o mostrarnos como que íbamos ganando. A veces la estrategia va en orden a lo que el receptor necesita, pero no por querer ser virulentos o agresivos.

- En la Universidad, por citar un ejemplo, informaron que “la comunidad de la UNLu” apoyaba su candidatura. Muchos docentes o no docentes o estudiantes se sintieron molestos.

- Es que era así o al menos yo iba así. Me invitaron porque la UNLu se quería manifestar. Pero bueno.  

- ¿Hay algo que pueda remarcar de Luciani? No de su gestión porque se supo su posición.

- Que a él le dio resultado. A mí no me gusta. Me gusta más la gente proactiva, que toma decisiones, que lleva procesos adelante. Oscar fue muy hábil. Fue una gestión que ustedes lo dijeron, podemos tildar de errática o no sé, pero el resultado fue bueno. Tuvo esa cuota de suerte que todo político necesita y que mencionan desde Maquiavelo hasta los grandes estrategas políticos. Se vio arrastrado en el contexto y tiene eso de evitar enemigos. No genera conflictos ni polos de oposición muy fuertes, y ese es un mérito de él que reconozco.

- ¿Cómo imagina el trabajo en el Concejo con los nuevos ediles?

- Espero que tengamos un bloque homogéneo, que se constituya en verdadera oposición, con trabajo y siendo un poco el auditor del Ejecutivo. Porque al margen de los resultados estoy convencido de las cosas que hemos sostenido y las seguiremos defendiendo. Leí muy a la pasada en un editorial que se hablaba de falta de propuestas. Si hubo un espacio con un plan estratégico completo fuimos nosotros. Lo presentamos en 19 oportunidades. Está claro que no alcanzó, pero el plan estuvo.

 

- Ahora trabajan por la candidatura de Scioli para el ballotage.

- Sí. Trabajaremos fuerte para acompañar a nuestro candidato en el ballotage. Es muchísimo lo que se juega y hay que apoyar. Así lo harán todos los sectores. Es importante llegar al 22 con un Scioli que pueda ganar. Es mucho lo que hay que cuidar y lo que hay que sostener. Sería malo que pierda. 

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