Los vecinos de la villa 31, entre el asombro y las dudas por el techo verde

Los vecinos de la villa 31, entre el asombro y las dudas por el techo verde

La estructura que se instalará en la autopista Illia sorprendió al barrio Bajo Autopista; muchas personas no sabían del proyecto oficial

El ruido de los autos, dice Félix Córdoba, no le molesta para dormir. Nueve años de pegar la cabeza a la almohada en la pieza del tercer piso, a centímetros de la autopista Illia, fueron suficiente antídoto para evitar el insomnio nocturno. Lo que no sabe Félix es si se acostumbrará a la malla de acero que está suspendida dos metros por encima de su cabeza, de lado a lado, donde se colocará una protección de plantas y flores que tapará las construcciones de la villa 31 que se ven entre ambos sentidos de circulación.

Lo que para el gobierno porteño es una solución ecosustentable que ayudará a combatir tres situaciones que ponen en riesgo a los habitantes de la villa es una medida, por lo menos, desconcertante para las personas que habitan el barrio Bajo Autopista, debajo de la Illia, muchos de ellos sorprendidos por la instalación de la red de acero. "Creo que son para poner los cables de electricidad, no sé mucho del tema. La cosa es que podamos seguir haciendo algún que otro asadito acá arriba", dice Félix a LA NACION, mientras el ruido de los autos no se detiene y la lluvia no cesa.

Hace aproximadamente un mes, por iniciativa de la Secretaría de Hábitat e Inclusión Social (Sechi) de la ciudad, junto a la empresa AUSA (concesionaria de la autopista), se comenzaron a instalar los cables de acero con forma de red triangular que actúa como malla de seguridad entre los dos carriles. El proyecto prevé la construcción de maceteros lineales y transversales que funcionarán como puentes de plantas y flores, la instalación de un sistema de riego y la plantación de la vegetación. En la primera parte se intervendrán 300 metros, un kilómetro y medio después del peaje hacia el centro hasta un viejo pilote de hormigón.

DESDE ABAJO

El verde de las plantas y los colores de las flores que se ven en las ilustraciones del proyecto contrastan con la oscuridad de los pasillos del barrio Bajo Autopista. Son las 11 y el olor a sopa y guiso se siente intenso. El agua cubre las calles que no están asfaltadas y hay que avanzar esquivando grandes charcos y basura desparramada. Es difícil de imaginarlo, pero la situación se volvió cotidiana para los lugareños.

"¿Que van a poner un qué? ¿Canteros y flores? Acá nadie consulta nada. Me estoy enterando ahora", admite Wilber Doria mirando hacia arriba desde detrás de la reja de la despensa que tiene debajo de la Illia. "De prepo hacen todo. Los vecinos van a protestar un poco porque es lógico que si ponen algo ahí arriba, se oscurece todo", agrega, incrédulo. Pensar en la final de la Copa Libertadores y en lo cerca que está River de ser campeón lo hace salir del asombro.

La intervención de la Sechi y AUSA tiene como fin contener los elementos que se desprenden de los vehículos que transitan por la autopista, evitar que las personas circulen por allí y, principalmente, que se siga construyendo en altura. La obra, según explicó el jueves el coordinador del programa de mejoras de la villa 31, Gonzalo Mórtola, responde al paradigma del gobierno porteño, que pregona una ciudad más verde y sustentable.

"Me parece una buena idea. Hace poco tiempo, chocó un auto y una rueda cayó en el pasillo. Si hubiera sido de día, podría haber muerto alguien", recuerda Mercedes Pineda, apoyada en la puerta de su lavandería. "¿Vamos a quedar sin luz natural? ¿Y entonces no le voy a poder poner la pileta a mi niño para que juegue en el verano?", pregunta. Como el resto de sus vecinos, la mujer se sorprende al mirar hacia arriba y ver los cables de acero cruzando el cielo. Desde la ventana de su comercio mira las nubes que se van disipando. No puede ocultar su preocupación cuando dice: "Si los bomberos necesitan entrar por arriba, como pasó cuando se incendió la casa de mi vecino, ya no van a poder...".

La obra incluye, también, la intervención de un antiguo pilote de hormigón en forma de T, pensado como la base de una autopista que nunca se concretó. El arquitecto Ramiro López Saubidet tendrá a cargo la obra Cruz Tau Franciscana en honor al papa Francisco y su mensaje de humildad. "Tenía un proyecto para que se coloque una estatua o un homenaje al padre Mugica, pero no me dieron bola", cuenta César Sanabria, referente de la villa 31 y estudiante de arquitectura. Su opinión sobre la obra es contundente: "El jardín verde es mentiroso; acá se trata de un techo para tapar la pobreza y la mugre. Es todo un símbolo que le quita identidad al barrio".

A POCOS METROS DE LA RED METÁLICA

Mercedes Pineda

Villa 31

Su lavandería y su casa familiar están separadas por pocos metros, pero ambas se encuentran debajo de la Illia y de los cables metálicos. "Es una ventaja porque protegerá a la gente de las cosas que puedan caer de la autopista. Pero ¿nos quedamos sin luz natural? ¿Voy a poder poner la pileta para que juegue mi niño?"

Félix Córdoba

Villa 31

Si subiera a una escalera, podría rozar con su cabeza la red metálica. Vive tan cerca de la autopista que ya está acostumbrado al ruido de los autos. "Pensaba que los cables eran para poner la electricidad. Sí, está muy cerca de nuestro patio donde tomamos mate o comemos un asadito. Espero poder seguir usándolo."

Roque Ventosia

Villa 31

Sorprendido, como sus vecinos, al salir de su casa miró hacia el cielo y se preguntó: "¿Un qué...?". Riéndose por la situación, agregó: "Un jardín ahí arriba nos quitará toda la luz, no hay que ser muy sabio para darse cuenta de eso. Sabía de algunas obras que estaban haciendo en la autopista, ?pero no imaginaba eso"

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