Los vecinos de Ushuaia reclamaron por agua en un cacerolazo.

Los vecinos de Ushuaia reclamaron por agua en un cacerolazo.
Unos 300 vecinos nucleados a través de Facebook protestaron por la crisis en el suministro de agua potable que afecta a la ciudad desde hace más de 40 días. Reclamaron soluciones, pero también ser escuchados por las autoridades.
Unos trescientos vecinos de Ushuaia nucleados a través de Facebook realizaron ayer a la tarde un cacerolazo para protestar por la crisis en el suministro de agua potable en la ciudad.

El contexto de la medida fue la continuidad de los cortes en gran parte del ejido urbano, ya que aunque Obras Sanitarias logró reparar el sistema de bombeo (se había roto la bomba principal) el servicio no pudo ser restablecido tras producirse inconvenientes eléctricos en un tablero de mando.

Los manifestantes se concentraron a las 18.30 frente a la Casa de Gobierno, donde permanecieron durante casi una hora, y se retiraron del lugar sin ser recibidos por ninguna autoridad gubernamental, como solicitaban para hacer entrega de un escueto petitorio de cinco líneas.

En cambio la columna de vecinos se dirigió luego al edificio de la intendencia municipal, donde el intendente Federico Sciurano aceptó dialogar con ellos y se comprometió a gestionar una reunión con la gobernadora Fabiana Ríos, a la que acudirían al menos tres de los ciudadanos que participaron de la protesta.

Por su parte, en improvisada asamblea, los concurrentes también decidieron acudir hoy a las 11 a la Legislatura provincial, para solicitar la intervención de los parlamentarios e intentar que se aceleren los tiempos de las posibles soluciones que ya fueron anunciadas de manera oficial.

Sin banderías políticas y centrados exclusivamente en el problema que los convocó, los manifestantes cantaron “queremos agua” y exhibieron carteles con leyendas como “agua para todos” además de algunas banderas con el nombre de algunos de los barrios más afectados por los cortes.

No obstante, el blanco de las mayores críticas fue el ministro de Obras Públicas, Manuel Benegas, a quien se acusó de no estar en la provincia para “dar la cara” y de no explicar públicamente las posibles salidas de la crisis.

La mayoría de la gente que participó del cacerolazo parecía estar al tanto de la histórica desinversión en la Dirección Provincial de Obras y Servicios Sanitarios, y aunque exigían soluciones a corto plazo, también repetían la necesidad de ser escuchados por los funcionarios de turno.

Por eso valoraron que Sciurano los atendiera y le reconocieron haber sido el único funcionario que “al menos dio la cara”.

“Que den la cara”

“Queremos soluciones concretas y no que sigan haciendo papeles. No podemos seguir sin un elemento vital como es el agua”, se quejó ayer una de las vecinas frente al edificio gubernamental.

Por su parte una habitante del barrio Monte Gallinero recalcó que “este problema no es de hace cinco días, sino de hace dos años. Mi hija pierde la mitad del ciclo escolar porque no hay agua en la escuela 22. La realidad es que no se invierte en infraestructura cuando se duplicó la cantidad de habitantes. Tienen que poner como mínimo otra cisterna”, exigió.

La mujer se lamentó por “pagar el agua como todo el mundo y no tener el servicio. Pienso que también es una cuestión de salud. Tengo un hijo con discapacidad y no puedo atenderlo. Es algo inhumano. No se puede cocinar, ir al baño, nada”, reprochó y acusó al gobierno de “haber distribuido agua en tachos que no sirve ni para tirar al baños”.

Por su parte Ania Hernández, del barrio Kaupén (impulsora del cacerolazo a través de Facebook) consideró que “tuvimos una respuesta muy favorable por parte de todos los asistentes. Hay mucha gente, ahora esperamos que alguien nos responda”, afirmó.

“Queremos hacer el máximo ruido posible hasta que esto se solucione. Hasta que no tengamos agua no vamos a parar. Esto empezó por una queja a través de Facebook y se multiplicó hasta esta protesta”, agregó Hernández.

En tanto una vecina del barrio Río Pipo, de 72 años, se lamentó de haber estado “dos horas derritiendo nieve para tener agua para el baño. Es una vergüenza lo que está pasando”, fustigó, a la vez que le pidió “al ministro de Obras Públicas que dé la cara. Y la gobernadora también tiene que salir a hablar. Nosotros la votamos, ahora queremos que haga algo por nosotros. Tienen que calmar a la gente”, solicitó la mujer.

Frente al Municipio, otro vecino sostuvo que “ni la gobernadora ni nadie nos da respuestas. Sentimos que nos están cargando”.

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