Unas 300.000 pasajeros podrán llegar a Parque Patricios en aproximadamente 22 minutos; esperan una inyección de vitalidad a la zona
La línea H del subte, la más nueva de la red porteña, cuenta desde hoy con dos nuevas estaciones, ubicadas en Recoleta, donde vecinos y comerciantes mostraban un gran entusiasmo ante la posibilidad de una inyección de vitalidad a la zona.
"Que se agreguen estaciones le dará más movimiento a la línea. A mí me favorece porque probablemente, al venir más personas, aumenten las ventas", dijo a LA NACION Jorge Andersen, dueño de un puesto de diarios a pocas cuadras de la avenida Córdoba, una de las arterias bajo las cuales circulan las formaciones de la H, que tiene conexión con las líneas E, A y B.
A lo largo de ocho kilómetros de extensión, se estima que alrededor de 300.000 pasajeros podrán unir Parque Patricios con Recoleta en aproximadamente 22 minutos. Esta mañana se inauguraron las estaciones Córdoba y Las Heras. Fuentes oficiales confirmaron que la estación Santa Fe, que conectará con la línea D, se inaugurará en abril.
Daniel Gómez, empleado de una sucursal bancaria en Córdoba 2571, estima que tendrá más facilidad para recorrer la ciudad y llegar a tiempo a su jornada laboral. "Yo vivo en Lomas de Zamora y viajo todos los días hasta Once, para luego tomar el 132 hasta acá. El subte me conviene mucho porque aunque apenas son nueve cuadras tendría menos tiempo de viaje. En colectivo me lleva más de 20 minutos cuando el tránsito está muy pesado", dijo.
Claudio Calve, otro comerciante, consideró que la estación Córdoba traerá más beneficios que contras: "Me empezaría a movilizar más rápido y mucho más cómodo que en los colectivos. Los delincuentes van a donde se mueve más gente, pero son cosas que se pueden manejar".
La seguridad es un aspecto en el que repararon varios vecinos consultados ayer por LA NACION. Como Ramón Fernández, encargado de un edificio situado junto a la boca de subte en Córdoba y Paso. "Es complicado para la seguridad vivir al lado de una entrada de subte. Hay muchas personas que entran, salen y uno ignora quiénes son", explicó.
Otros son más optimistas: "El que labura, labura. Y el que no ya sabemos que le gusta lo ajeno. Yo tengo esperanzas de que sea para beneficio de la mayoría y aumente el número de personas que vienen a comer en el local", detalló Jairo Urueña, trabajador de la pizzería aledaña.
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