En Quilmes, las quejas de los vecinos por la acumulación de basura en las calles y la deficiencia del actual sistema de recolección municipal viene en aumento. Contenedores rebalsados, deshechos en las calles y en los canastos de las casas es la imagen común en distintos puntos del distrito
Vecinos y medios locales denuncian la deficiencia del sistema de recolección de residuos comunal, teniendo en cuenta que a medida que pasó el tiempo los camiones tienen menos trabajo, ya que no se reciclan ni se reponen los tachos que tienen que ser retirados por su estado o para ser lavados, lo que les tendría que hacer aún más fácil la tarea de recolección.
En 2010 llegó a haber, según el Secretario de Medio Ambiente, un total de 900 contenedores ubicados a lo largo de la ciudad, la mayoría en las principales avenidas. Luego de cuatro años quedan en funcionamiento real, poco más de la mitad. El resto descansa, muchos destruidos o deteriorados, en el predio de la excalera, a la vera de la Estación de Quilmes.
La comuna además, adquirió ocho nuevos camiones con el préstamo del Banco Nación para la municipalización del servicio de recolección, de los cuales dos han entrado en funcionamiento por desperfectos en los que la Comuna ya tenía. Sin embargo no se informó si se adquirieron nuevos contenedores ni en dónde podría extenderse el sistema.
Ante todo esto, la basura sigue descansando en la calle. “En el barrio La Resistencia la situación es límite. La intersección de Avenida La Plata y República de Francia volvió a convertirse en un basural a cielo abierto, donde los vecinos ya no puedan quedarse en la parada de colectivos”, consiga El Sol.
Mientras tanto los vecinos siguen manifestando su bronca y descontento ante la situación. La peatonal Rivadavia es un recipiente de papeles de seis cuadras de largo, según relatan los vecinos. Los contenedores en el centro rebalsan y los domingos las bolsas en la calle son moneda corriente. El intendente, o da respuestas o seguirá culpando a los comerciantes.
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