Mientras un recurso de amparo presentado por la ONG Basta de Demoler tiene suspendidas las obras, quienes viven y trabajan en la zona apoyan la iniciativa, piden que los trabajos se retomen y destacan que la calle será más segura
Los vecinos argumentan que las obras van a modernizar y embellecer la cuadra. Luis Juárez, encargado de un edificio sobre Bolívar y Alsina, sostiene que "el barrio va a estar más lindo y no va a haber tanto tránsito. Cuando viene el futuro, siempre hay personas y sectores que se quedan atrás, pero yo quiero que se avance". Juárez explica que si bien las obras lo perjudican un poco porque ya no podrá estacionar su auto frente al edificio, "los beneficios son para todos, y sería lamentable que se demoraran".
Como los trabajos están suspendidos, en Bolívar al 200 quedó un vallado metálico que se distancia de las fachadas por un estrecho pasillo, por el que circulan los peatones. La situación no es la mejor y tal vez por eso Alejandra Fernández, vecina de uno de los edificios frente a la iglesia San Ignacio de Loyola, opina que "todo se ha vuelto muy incómodo y resulta inseguro entrar y salir del pasillo".
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