Víctor Victoria

Víctor Victoria
En un giro editorial copernicano que responde a los intereses políticos del actual senador nacional Juan Carlos Romero, el diario El Tribuno rescató la figura del dirigente Víctor Gamboa, como uno de los líderes de la protesta docente y de los reclamos contra el gobierno de Juan Manuel Urtubey, para la reapertura de paritarias.
Siete años atrás, cuando gobernaba Romero, el mismo dirigente había sido identificado por el matutino, como el responsable de la agresión a un grupo de diputados, entre ellos Santiago Manuel Godoy y Pablo Kosiner, en la Legislatura provincial.

Gamboa es sólo un caso individual. La protesta docente en su conjunta también había sido vituperada por el diario de Romero cuando a principios de 2005, llevó adelante las manifestaciones más masivas en la historia de Salta y uno de los conflictos más prolongados con una huelga que duró casi dos meses. El reclamo era por aumentos salariales y se materializó a través de una autoconvocatoria por afuera de la ADP, que conducía Virgilio Choque y que era absolutamente funcional a Romero.

Ese movimiento se canalizó a través de la Asamblea Provincial Docente y las marchas provinciales que llegaron a reunir más de 15 mil maestros. Un acampe en las afueras del Centro Cívico Gran Bourg y una pacífica manifestación en la Plaza 9 de Julio el 1 de abril de ese año, derivó en una durísima represión contra los maestros que se recuerda como La Noche de las Tizas.

Esa noche la policía arremetió contra manifestantes, transeúntes, y turistas, disparando gases y balas de goma y dejando un tendal de heridos y detenidos. Al día siguiente, en una extensa solicitada en su propio diario, Romero responsabilizó a los docentes por los desmanes. La política de ninguneo y hostigamiento por parte de ese medio continuó hasta que terminó su mandato.

En la actualidad, fotos y titulares en la portada , destacando esta nueva protesta docente, marcan las diferencias de tiempos e intereses, de un medio cuya coherencia no está marcada por una visión objetiva de la realidad, sino por el rédito que su publicación pueda acarrearle a su propietario.

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