Contra la dispersión de los presos de ETA y por una solución al conflicto en la región.
La manifestación fue convocada por el Partido Nacionalista Vasco (PNV) –en el gobierno regional– y la izquierda radical, junto a los sindicatos nacionalistas ELA y LAB, después de que la justicia española prohibiera un acto de apoyo a los presos de ETA programado para este sábado. Fue criticada por el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, que vio en ella "una unión de intereses entre quienes más daño hicieron al País Vasco", en alusión a ETA y el gobierno de la región. Tampoco gustó a las asociaciones de víctimas del terrorismo, quienes pidieron la prohibición de una primera manifestación organizada por el colectivo Tanta Tantaz (Gota a gota) para pedir el fin de la dispersión de los presos de ETA por las cárceles de España y Francia. Finalmente, la justicia española prohibió la convocatoria al considerar al colectivo sucesor de Herrira, una plataforma que fue desmantelada judicialmente el pasado mes de octubre por su relación con el ex grupo armado.
Esta medida fue duramente cuestionada por el gobierno Vasco, que la consideró "muy grave" y señaló que "no acallará una reivindicación que viene siendo mayoritaria de la sociedad vasca", dijo el vocero del Ejecutivo, Josu Erkoreka. Por su parte, el portavoz del PNV en el Parlamento Vasco, Joseba Egibar, explicó que su partido, junto con EH Bildu, decidió convocar la manifestación porque había que "decir clarísimamente stop a la Audiencia Nacional" después de la prohibición de la marcha por los presos de la iniciativa Tantaz tanta.
La tensión se disparó esta semana en la región tras una operación policial en que se detuvo a ocho personas relacionadas con los presos de ETA, días después de que el colectivo de reclusos reconociera por primera vez de forma pública y conjunta el daño causado en su afán por conseguir la independencia del País Vasco.

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