Al menos 10 de los 70 vagones de la Línea A se emplazarán en plazas porteñas.
La propuesta que se estudia en el Gobierno porteño es "unir" dos unidades, impermeabilizarlas y colocarlas solo en plazas enrejadas, debajo de un techo de chapa para protegerlas de las tormentas. Los vagones funcionarán como centros de entrega y recepción de libros. Para evitar costos, los vecinos serán los encargados de llevar los ejemplares nuevos o usados, que podrán intercambiar por otros, previa obtención de un carnet. También con la idea de no generar gastos, se convocará a voluntarios para que participen de maratones de lecturas para chicos.
"Estamos trabajando muy intensamente para la utilización de esos vagones, que son preciosos, en algunas bibliotecas en los parques", confirmó el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, en declaraciones radiales. "El proyecto ya está definido, sólo faltan algunas autorizaciones", completó.
"Para algunos va a ser un uso interesante. Yo viajé mucho tiempo en la línea A y hasta el olor me resulta interesante", explicó el funcionario. "Es el equilibrio inteligente que se busca: conservar el patrimonio y además que la gente viaje cada vez mejor y con seguridad", agregó.
Según los planes de la Ciudad, en marzo, cuando la Línea A vuelva a estar operativa, se inaugurará la primera "estación de lectura". Finalmente, y luego de varias idas y vueltas, unos 10 "Le Burgueoise" se ubicarán en los parques sobre la avenida Rivadavia, por donde circula ese ramal y no se utilizarán para "hacer asados", como había dicho Horacio Rodríguez Larreta a fines del año pasado. Todavía es una incógnita el destino que le deparará a los otros 60 vagones que saldrán de servicio.


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