Lo dijo el presidente uruguayo ante empresarios de la Cámara de Comercio local. Dijo que vale la pena apostar en su país, aunque admitió: “No nos matamos trabajando”.
En el segundo día de su gira en esta capital, donde el lunes fue recibido por el presidente Barack Obama, Mujica habló ayer ante inversionistas y les dijo que el suyo es un país que “da tremenda garantía”. Y agregó algo que despertó sonrisas en el auditorio: “No somos muy trabajadores, somos más o menos. No nos matamos mucho. Pero no somos corruptos, no andamos coimeando al empresario que viene, no nuestra administración, sino el país entero.” Pero les advirtió: “Somos amigos de los empresarios, pero no les vendemos el alma ni les compramos el bolsillo”, dijo a los presentes.
Mujica defendió la necesidad de garantizar tanto a nivel doméstico como mundial que el crecimiento de la economía sea justo, lo que significa –según subrayó– que debe ser “distribuido” entre toda la población. De allí, dijo el presidente, viene el secreto del éxito de Uruguay. Y propuso extender ese modelo a todo el planeta. El mundo “ha retrocedido firmando tratados de libre comercio a troche y moche de tal modo que hoy hay que poner un semáforo para entender el comercio mundial, de cómo se entrecruzan las líneas y cada vez lo hacemos más difícil”, criticó. Frente a esta situación, “el mundo lo que precisa es integración global”, subrayó Mujica.
Tal como le dijo a Obama, Mujica enfatizó que sigue apostando definitivamente a la educación. “Tenemos que lograr una superación muy fuerte en el campo y en la docencia, porque ahora no vamos a poder seguir haciendo un poco más de lo mismo, tenemos que ir a otra categoría, dar un salto, y ese salto significa mayor calificación de nuestro trabajo, y eso significa mucho más inversión y mucha más inversión humana”, recalcó.
El presidente resaltó que en los últimos años su país había logrado romper “el círculo vicioso” en el que se encontraba y promover así la inversión hasta pasar de unos 170–180 millones de dólares en inversión hace 9 años a los casi 3.000 millones que se lograrán en éste” “Puedo garantizar que cuando este gobierno se vaya... los números van a saltar a 4.000 ó 5.000 millones”, vaticinó. Además, anunció que en poco tiempo Uruguay tendrá “la planta de celulosa más grande del mundo”, que estará ubicada “en Cerro Largo o por ahí”.
Después de su charla ante los empresarios, Mujica se trasladó al Departamento de Estado a entrevistarse con el secretario John Kerry. El canciller destacó el papel de Uruguay como “promotor de la paz, la libertad y la democracia y, particularmente, una fuerte agenda social”. Por eso, hoy se firmará un acuerdo entre ambos países para colaborar en la promoción de la “igualdad racial, étnica y social”, según se reveló.
También trataron un tema que parece obsesionar a Mujica: que los profesores de Estados Unidos vayan a dar clases a Uruguay y así evitar una fuga de cerebros. Los intercambios educativos son “la mejor forma de diplomacia”, dijo Kerry. “Es la mejor manera de construir una relación, y el mejor modo de aumentar las oportunidades entre nuestros países”, dijo.
Mujica fue luego a una charla con estudiantes en la American University, en la única actividad programada en una casa de estudios. Hoy se reunirá con funcionarios del Banco Mundial e irá al Banco Interamericano de Desarrollo para reunirse con la comunidad uruguaya residente en esta ciudad e inaugurar una muestra de Páez Vilaró. El presidente se va mañana jueves luego de una sesión en su honor en la OEA.


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