A Urtubey el tiempo y los dirigentes le exigen definiciones

A Urtubey el tiempo y los dirigentes le exigen definiciones

"La oposición ya está unificada; definen candidatos y avanzan con propuestas, mientras nosotros no sabemos todavía si somos un frente, si repetimos la fórmula o si finalmente el loby de Isa va a ganar la pulseada. Así es muy difícil y los tiempos se agotan". Ante la insistencia y las garantías del "off", esas palabras salieron disparadas como un desahogo de la boca de un intendente acostumbrado a las jugarretas electorales. Algo andaba mal. Era como un presentimiento.

El jefe comunal del Valle de Lerma degustaba unas empanadas pero no alcanzó a disfrutarlas del todo. Intuyó al momento que, tras la revelación que acababa de hacer, se abría un escenario de incertidumbres y puntos oscuros en la carrera electoral hacia abril del año que viene. "Sólo quedan cinco meses y no puedo comenzar a trabajar. No tengo nada claro y realmente no sé qué hacer".

El veterano no se refería a sacar los pies del plato o saltar el alambrado hacia la oposición; nada de eso. Se refería al actual panorama político en la provincia donde no puede utilizar las armas que aprendió a fabricar hábilmente y trabajar en lo que mejor sabe hacer: dividir a los adversarios y triunfar. Y esto le provoca un sentimiento de desesperación.

Su técnica, eficazmente comprobada a lo largo de los años en épocas de campaña, le permitió renovar mandatos sin mayores inconvenientes, pero esta vez es distinto. Las luces de alerta se le prendieron hace rato.

"Tengo la sensación de que estamos perdiendo un tiempo valioso. La oposición se define y el oficialismo no avanza por un capricho personal" aseguró, mientras masticaba bronca y empanada. A esa altura era inevitable hablar del líder político en la provincia, Juan Manuel Urtubey.

"Es como que Juan Manuel tiene la fecha de casamiento. Se compró el traje y piensa en la luna de miel, pero tiene tres novias y no sabe con quien casarse". Hubo risas que apenas pudieron ocultar la preocupación. Obviamente la risueña frase hizo referencia a la indefinición por la fórmula de gobierno para el año que vienen entre Urtubey y Andrés Zottos o Miguel Isa o Sergio Leavy.

Entre otras de las consideraciones del veterano dirigente hubo una que resume la preocupación de varios sectores en el oficialismo. No habrá tiempo para la campaña. Las limitaciones climáticas del pleno verano en Salta, las fiestas de fin de año, los reclamos salariales, las paritarias y el próximo inicio de clases, entre otros temas, no conforman las condiciones ideales para el proselitismo. "Estamos enredados y no podemos ver la punta del ovillo", aseguró mientras ponía su mirada en la última chueca de la mesa.La charla tampoco pudo obviar la presentación oficial de la fórmula Romero-Olmedo que se lanzó esta semana, primero desde Salvador Mazza y luego en Salta Capital.

"La oposición es Romero y está unificando a las líneas políticas contrarias al gobierno. Nombra a sus candidatos en cada lugar que visita y logra encolumnar con propuestas de empleo, producción y vivienda. La unión con Olmedo es una muestra de que está poniendo toda su energía en el interior", detalló sintéticamente. 

Aunque no quiso profundizar en observaciones, fue evidente que sigue muy de cerca el mensaje opositor concentrado desde esta semana en una fórmula inquietante para el arco político del Gobierno.

Tampoco pasó por alto el escenario en la ciudad capital donde es muy probable que con esta misma metodología, la oposición dé a conocer oficialmente su candidato a intendente en los próximos dias mientras que en el oficialismo aún se debate la sucesión de Miguel Isa en el sillón de Moldes.

Antes de la despedida el jefe comunal se confesó volviendo a ese instinto político que lo mantiene en el poder. "No puedo dividir a los opositores porque hay uno solo" dijo y se fue, no si antes dejar una pista. ¿Cuál será la reacción del oficialismo ante la embestida electoral de la oposición? Lo sabremos seguramente en las próximas horas.

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