Urtubey evita alinearse con algún candidato del FPV y ya apunta a 2019

Urtubey evita alinearse con algún candidato del FPV y ya apunta a 2019

El gobernador salteño buscará armar un bloque de gobernadores del NOA; habla de "un nuevo esquema de poder" después de diciembre

 Sentado en un sillón como si fuera uno más de la decena de periodistas de medios nacionales que lo rodean -sólo lo diferencia de sus invitados el traje gris claro que viste-, el gobernador Juan Manuel Urtubeyresponde sin medias tintas cuando surge la pregunta inevitable sobre si tiene aspiraciones presidenciales para 2019. "Tengo toda la voluntad de hacerlo", afirma.

Con su re-reelección por cuatro años más para conducir los destinos de Salta en el bolsillo, Urtubey no le teme al futuro. Por el contrario, se muestra seguro y confiado en cada paso que da.

Por eso no tiene miedo en mostrar su juego, aun cuando la experiencia le ha demostrado -como ocurrió en 2012, cuando lanzó su proyecto presidencial para este turno electoral, pero debió levantarlo poco tiempo después- que a veces es mejor esperar y orejear las cartas hasta conocer el juego del otro.

Cómo empezará la larga marcha de Urtubey hacia la Casa Rosada lo dijo el propio gobernador: quiere convertirse en el líder del peronismo del NOA y sentarse a negociar cara a cara el apoyo de la región al candidato presidencial peronista que mejor atienda sus reclamos.

"Me resisto a acompañar a un candidato porque mida mejor o peor. Vamos a dar un apoyo comprometido, pero condicionado a aquel que nos diga que sí al compromiso con políticas públicas para la región", sostiene, mostrando apenas una punta del pliego de condiciones que deberá cumplir el precandidato peronista que quiera ganarse su apoyo y su presencia en los actos de campaña de aquí a octubre próximo.

Flamante ganador de los comicios provinciales por más de 20 puntos sobre el principal candidato opositor, el senador nacional y peronista disidente Juan Carlos Romero, Urtubey se muestra superconfiado. En los resultados del escrutinio provisorio, el gobernador de Salta obtuvo el 51,20% de los votos, contra el 30,64% de Romero y el 8,27% del candidato de UNEN.

Urtubey está tan confiado en su futuro promisorio que no tiene problemas en asegurar que quiere tallar en el "nuevo esquema de poder" que, asegura, tendrá que armar el próximo presidente, que descarta será peronista.

Su afirmación sobre un "nuevo esquema de poder" muestra su irreverencia en torno a un tema que gran parte de la dirigencia peronista, por miedo o por temor a represalias, considera tabú: el día después de la salida de Cristina Kirchner de la Casa Rosada. Mientras todos callan sobre ese futuro, Urtubey no tiene problemas en imaginárselo: será una persona de consulta para cualquier peronista que llegue el gobierno, dada la experiencia acumulada por Cristina Kirchner en estos años.

Pero el joven salteño cierra allí el espacio de influencia de la actual presidenta a partir de diciembre. "La realidad práctica es que el que tiene la lapicera conduce", afirma, haciendo ejercicio del más crudo pragmatismo peronista.

POSKIRCHNERISMO

"¿Cuánto dura el famoso cuento de alguien al gobierno y otro al poder? Creo que no hay espacio para eso", remata, para que no queden dudas de que no tiene miedo a decir lo que muchos no se atreven: que a partir del 11 de diciembre próximo muchas cosas ya no van a ser como son ahora.

A pesar de sostener que su apoyo al candidato oficialista para la elección presidencial lo definirá en bloque con los gobernadores del NOA, Urtubey ya tiene una preferencia. En la noche del domingo, en medio de la alegría por la victoria que le garantizaba su tercer mandato consecutivo en la provincia, evitó sacarse algunas fotos con algunos de los oficialistas que habían volado de Buenos Aires para sumarse a los festejos.

"Si algo le sobra a Juan Manuel es tiempo. Dentro de ocho años va a tener 53, así que tiene toda la vida por delante", le dice a LA NACIÓN una persona que trabaja desde hace unos años con Urtubey y que asegura que si algo caracteriza al gobernador es la paciencia.

Además de confianza, la frase encierra una cifra que no es casual: ocho años es el tiempo máximo del que podría gozar el próximo ocupante de la Casa Rosada.

"Hasta ese lujo (el de esperar una eventual reelección del próximo jefe del Estado) se puede dar Juan Manuel", agrega el colaborador sobre este Urtubey, que, como en el tema de los Rolling Stones, cree que el tiempo está de su lado, incluso si tiene que esperar hasta 2023 para cumplir con su sueño de llegar a la presidencia..

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