Uribe: "Los terroristas aún pueden hacer daño, y desde el exterior"

En una entrevista, el mandatario reiteró sus críticas a Chávez por sus vínculos con la guerrilla
BOGOTA (Diario El Tiempo/ GDA).- En medio de la grave crisis diplomática que desató la denuncia contra Caracas en la Organización de los Estados Americanos (OEA), el presidente saliente colombiano, Alvaro Uribe, reiteró este fin de semana sus críticas a Caracas por la presencia en Venezuela de jefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que motivaron la ruptura de relaciones entre ambos países.

En una entrevista con el diario El Tiempo, publicada ayer, Uribe dijo que la "prioridad" para combatir a los guerrilleros "tiene que ser la aplicación de las normas del derecho internacional" y admitió, al recordar el bombardeo de 2008 en territorio ecuatoriano, que incursionar en otro país con ese fin "no es lo aconsejable".

-Desde hace muchos años usted sabe en qué lugar de Venezuela están algunos cabecillas de las FARC. ¿No se va con nostalgia de no haberlos capturado?

-Yo no entiendo por qué, existiendo tanta claridad en las normas del derecho internacional, estos terroristas no han sido capturados. Yo sí me voy con la tristeza de que estos terroristas sigan con la capacidad de hacer daño y desde el extranjero.

- ¿Debe Colombia renunciar a atacar a esos líderes guerrilleros en otro país?

-La prioridad siempre tiene que ser que se apliquen las normas del derecho internacional. Un bombardeo como el realizado [el 1° de marzo de 2008 en Ecuador] contra [el entonces número dos de las FARC] Raúl Reyes es un acto de un "estado de necesidad" para defender al pueblo colombiano, pero no es lo aconsejable, porque se da una mala interpretación. Cuando uno lo que quiere es proteger al pueblo colombiano contra un terrorista, se da la mala interpretación de que está maltratando el territorio del hermano país. Y repito: nuestra intención nunca fue maltratar al hermano pueblo ecuatoriano. Por eso yo pedí perdón y de corazón lo reitero: nuestro único interés fue defender al pueblo colombiano ante un "estado de necesidad" que nos creaba un terrorista.

-Cuando usted pone en una mano lo que le dejó como éxito político interno el ataque a Reyes y en otra, el déficit en política exterior que eso le generó, ¿qué prefiere?

-Yo nunca hago esos cálculos. Cuando uno está trabajando por el bien de la patria, sólo piensa en el interés superior de sus compatriotas y no en esos cálculos. En este caso, como en otros, yo habría podido salvar las dificultades diplomáticas pidiendo renuncias, pero ¿en qué habría quedado la voluntad de las fuerzas armadas de seguir avanzando en la lucha contra el terrorismo si el presidente no asume responsabilidades y las trata como fusibles que se queman y se retiran para evitar dificultades diplomáticas o políticas?

-Durante sus ocho años de gobierno vivió distintos momentos, algunos de felicidad. ¿Cómo fue, por ejemplo, el de la Operación Jaque, con el que se liberó a Ingrid Betancourt?

-Ninguna operación nuestra fue improvisada. Por todas luchamos durante mucho tiempo. Cuando se dio de baja a Reyes, era el sexto intento. Desde la hora cero del gobierno, nuestra obsesión fue el rescate de los secuestrados. Siempre tuve paciencia con lo que algunos familiares decían sobre el gobierno, sobre mi persona. Traté de ser muy prudente con ellos porque les comprendía el dolor. Me ponía en la situación de ciudadano, de par, pero me daba tranquilidad el hecho de que en ningún momento de nuestra parte había negligencia. Estábamos comprometidos con su rescate. Antes del rescate de Ingrid Betancourt, los tres [contratistas] estadounidenses y nuestros compatriotas, hablé muchas veces aquí en esta oficina con el general Freddy Padilla y con el ministro de Defensa Juan Manuel Santos. Estaba todo definido.

-¿Descarta volver a ocupar un cargo público?

-Cualquier cosa que pueda hacer que le sea útil a Colombia.

-¿Va a ser alcalde de Bogotá?, ¿estará en el gabinete de Santos?

-Voy a ser cooperante. Voy a pedirle al presidente Santos permiso para ser cooperante, pero solamente portando un celular. Trabajar con la fuerza pública y ayudarlo al mismo tiempo a desarmar la comunidad.

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