La versión sobre un supuesto plan de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para atentar contra el ex presidente Álvaro Uribe y otros funcionarios, apuntó al corazón del auspicioso diálogo de paz que el gobierno y la guerrilla mantienen en La Habana desde noviembre pasado.
El martes, el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, citó vagamente "una investigación de la inteligencia policial". Pero ayer ni el presidente Juan Manuel Santos ni sus voceros ni los rebeldes hablaron del tema. El único que rompió el silencio fue el jefe de la misión negociadora oficial, el ex presidente Humberto de la Calle, quien arriesgó que las conversaciones con las FARC se volverían inviables si se llegase a probar la hipótesis. «


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