"Hace dos años que tendrían que haber hecho esto", disparó ayer el secretario adjunto de la UOCRA, Juan Carlos Espinosa, al quejarse por la tardanza de los organismos de control en inspeccionar la casa donde se encontraron a unos 40 trabajadores viviendo en estado de hacinamiento.
"No se puede decir que eso era una casa, porque eso era un chiquero, no hay otra palabra", sostuvo Juan Carlos Espinosa al relatarle a LA ARENA el panorama que encontró cuando ingresó a la casa ubicada en avenida de circunvalación Santiago Marzo este 1.495 en el marco del operativo que realizaron varias reparticiones en conjunto.
"Estamos agradecidos con lo que se hizo porque se hizo un trabajo muy prolijo", destacó Espinosa al valorar la seriedad con la que actuaron los organismos federales y provinciales cuando llegaron a la vivienda y encontraron ese escenario tan desagradable. El procedimiento fue ordenado por la fiscal federal Marta Odasso quien ahora investiga si el empresario que había contratado a estas personas, de apellido Fonseca, incurrió en el delito de "trata de personas".
Los trabajadores encontrados en el lugar, unos 40, son todos oriundos del extranjero, en su mayoría de Paraguay y en un porcentaje menor, de Bolivia. El viernes por la noche, tras el operativo judicial y policial, fueron alojados en un hotel de la ciudad. "Me llamó la atención porque nos preguntaban a dónde los llevábamos y si tenían que llevar las herramientas para ir a trabajar el lunes", contó Espinosa, sorprendido por la actitud que encontró en los trabajadores que fueron a rescatar. "Cuando les hacíamos una preguntaba, respondían con monosílabos y con frases evasivas".
Para el sindicalista, que los trabajadores hayan aceptado las condiciones infrahumanas en que vivían no exime al empresario de sus responsabilidades. Este y el hecho de que en Santa Rosa prácticamente no hay viviendas en alquiler para tantas personas, serían los principales argumentos que ensayó Fonseca para defender su posición.
Guaraní.
"Lo vimos ahí es indigno de la condición humana", afirmó Espinosa una y otra vez. A la falta de sanitarios y de elementos de cocina se suma que decenas de personas pernoctaban en una misma habitación, en camas, si se les puede llamar así, que habían armado con maderas que llevaron de las obras en las que trabajan. "Eran camastro, una cosa imposible de describir. No sé cómo podían dormir ahí", aseguró.
Espinosa contó que los trabajadores manejan algo de castellano pero que en su mayoría hablan entre si en guaraní. También comentó que en varias oportunidades, el gremio le pidió que contratara a trabajadores locales para sus obras y no sólo extranjeros. "Nos dijo que mejor no porque no se iban a adaptar al grupo, seguramente por esto de que ellos hablan todo en guaraní. Nunca pudimos lograr que contratara a alguien de Santa Rosa o Toay".
Otra falencia que el gremio ya le había reclamado a Fonseca fue la forma de trasladar a los trabajadores hacia la obra. "Iban en las camionetas como si fueran ganado", aseguró. Los reiterados pedidos para que mejorara eso nunca fueron atendidos. "Podría haber ocurrido alguna desgracia", reflexionó.
Agilidad.
Aunque valoró la magnitud del operativo y la cantidad de organismos involucrados, Espinosa aseguró que el caso estaba en conocimiento de las autoridades desde hace al menos dos años. "Nosotros como institución tenemos la obligación de denunciar", aclaró. "Los organismos tienen que escuchar lo que dice la Uocra porque son ellos los que tienen la responsabilidad de hacer los controles", sostuvo el secretario adjunto, mencionando en particular al área de Relaciones Laborales, que es la que tiene el poder de policía en el ámbito del trabajo. "Hay que hacer las cosas en forma un poco más ágil, esto se sabía desde hace dos años", reiteró.
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