El mecanismo se activaría sólo en caso de emergencia y bajo estrictas condiciones. Necesitará el voto de los 16 miembros de la eurozona y Berlín tendrá derecho a veto
La fórmula, que se aplicaría en caso de ser estrictamente necesaria, prevé la intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI) y préstamos bilaterales de los Estados de la eurozona.
"Hemos dado la señal que debía darse", dijo a la prensa el primer ministro portugués, Jose Socrates. Y añadió: "Esto es una muestra de solidaridad".
El borrador del acuerdo no incluyó cifras, pero una alta fuente de la Comisión Europea dijo que el fondo dispondrá de u$s 29.000 millones, en caso de que Grecia los solicite para una emergencia.
No obstante, los duros términos impuestos por la canciller alemana, Angela Merkel, significan que el mecanismo podría ser activado sólo bajo estrictas condiciones y requeriría de la aprobación unánime de la zona euro, otorgando a Berlín derecho al veto.
El Banco Central Europeo también dio un paso al frente en su apoyo a Grecia al extender reglas más blandas para el colateral, de manera que Atenas no corra el riesgo de un estrangulamiento de su deuda a fines de este año.
Ayuda con restricciones
El primer ministro griego, George Papandreou, recibió con beneplácito la medida y señaló a la prensa en Bruselas: "Europa ha dado un gran paso de cara a un gran desafío. La decisión del Banco Central Europeo ayuda en los esfuerzos que estamos haciendo".
En tanto, el ministro de Finanzas griego, George Papaconstantinou, señaló que "Atenas espera no tener que solicitar nunca la activación del mecanismo acordado por la zona euro".
Tras varias semanas de negarse a ayudar a Grecia, la canciller Merkel dio señales al Parlamento de que aceptaría un plan de contingencia si se involucraba el FMI y si los socios de la UE acordaban endurecer las reglas de déficit presupuestario del bloque.
Así fue como Sarkozy y Merkel acordaron un texto que describe con mucha precisión las condiciones bajo las cuales la zona euro podría ser llamada para intervenir.
El acuerdo incluye "sanciones" para países que reiteradamente burlen las regulaciones fiscales de la UE.
FMI cuestionado
Algunos países de la zona euro, notablemente Francia, y funcionarios del BCE, se opusieron previamente a cualquier participación del FMI, argumentando que tal medida resaltaría la incapacidad del área de la moneda única para resolver por sí mismos su crisis más severa en sus 11 años de existencia. "Si el FMI o algún otro organismo ejercitan su responsabilidad en vez del del Eurogrupo o en lugar de los Gobiernos, sería muy malo", dijo el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet.
El anuncio del acuerdo reavivó las ganancias en las Bolsas europeas.

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