Obama pidió su renuncia inmediata y no descartó una ofensiva militar; Londres y París amenazan con una zona de exclusión aérea
En sus declaraciones más fuertes hasta ahora, el presidente norteamericano, Barack Obama, afirmó que Khadafy "perdió toda legitimidad" y "debe abandonar el poder de inmediato". El mandatario fue más lejos y admitió que Estados Unidos examina "toda la gama de opciones" para responder a "la horrible violencia" ejercida por Khadafy contra su pueblo. Obama habló un día después de que la oposición libia reclamara una intervención de las potencias occidentales para frenar a los mercenarios contratados por el gobierno libio y sus ataques aéreos.
Francia y Gran Bretaña se sumaron a la presión de Estados Unidos, y el ministro de Relaciones Exteriores francés, Alain Juppé, dijo que ambos países respaldarían la idea de establecer una zona de exclusión aérea sobre Libia si las fuerzas de Khadafy continuaran atacando a los opositores. Su par italiano, Franco Frattini, estimó que Khadafy ya no es un interlocutor válido a la hora de buscar soluciones para el conflicto en Libia.
A su vez, el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo, anunció que se investigará a Khadafy, a sus hijos y a miembros de su círculo íntimo por crímenes cometidos por sus fuerzas de seguridad (ver Pág. 3).
"Estados Unidos está escandalizado por lo que está sucediendo en Libia, por las violencias cometidas contra el pueblo libio. Khadafy perdió toda legitimidad para liderar, y debe abandonar el poder", afirmó Obama en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. Fue la primera vez que el mandatario pidió personalmente la renuncia de Khadafy, una clara señal de que la paciencia de las potencias comienza a agotarse.
"Estados Unidos apoya las aspiraciones del pueblo libio", dijo el mandatario. Además, recordó que han sido aprobadas "sanciones sin precedente contra Libia" y subrayó que no piensa excluir ninguna opción, incluida la militar, "para tenerlas todas disponibles en caso de necesidad". Obama anunció también que autorizó el uso de aviones militares para evacuar a refugiados egipcios que llegaron a Túnez huyendo de la violencia en Libia. Al ser interrogado sobre la posibilidad de establecer una zona de exclusión aérea en Libia, el mandatario dijo que es una de las opciones que está examinando.
Desde hace días se especula con la posibilidad de cerrar el espacio aéreo libio para forzar a Khadafy a frenar la represión contra su población, que, según algunas fuentes, podría haber costado la vida a unas 6000.
La Unión Europea anunció que mantendrá una reunión sobre Libia la semana próxima, y los cancilleres de Francia y Gran Bretaña adelantaron que estaban trabajando en propuestas "audaces y ambiciosas" para presentar en la cumbre regional y harán todo lo que puedan para aumentar la presión sobre Khadafy.
El histórico líder libio pronunció anteayer un discurso en el que advirtió que "miles de libios morirán" en caso de una intervención extranjera. Amenazó, además, con desatar "otro Vietnam" y pronosticó un infierno para los soldados extranjeros que ingresen en Libia.
Mientras tanto, en Libia continuaban los intensos combates en varios frentes: la aviación libia volvió a bombardear zonas rebeldes y los mercenarios atacaron por tierra algunos de los bastiones opositores. La contraofensiva de las fuerzas leales se concentró, por segundo día consecutivo, en la estratégica ciudad de Brega, en el este del país.
En tanto, Khadafy aceptó ayer la propuesta del presidente venezolano, Hugo Chávez, de permitir que una comisión negociadora intervenga en Libia, esfuerzo que intenta dar una salida pacífica de la crisis.
El ministro de Comunicación venezolano, Andrés Izarra, indicó a través de su cuenta en Twitter que el canciller venezolano, Nicolás Maduro, habló con su par libio, Mousa Kousa, quien "en nombre de Khadafy ratifica el respaldo a la iniciativa de paz del presidente Chávez".
Sin embargo, los rebeldes libios rechazaron en forma tajante la propuesta de mediación de Chávez, según indicó el vocero del Consejo Nacional de la oposición en Benghazi. "Tenemos una posición muy clara: es demasiado tarde; se ha derramado demasiada sangre", dijo Mustafa Gheriani, encargado de prensa del Consejo Nacional de las ciudades en manos de la oposición. "Nunca negociaremos con nadie sobre la sangre de nuestro pueblo", agregó.



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