Los rebeldes prorrusos, sin embargo, dijeron que no la acatarán
En un intento por solucionar el conflicto bélico en el este de Ucrania, el presidente Petro Poroshenko anunció ayer que declarará un alto el fuego unilateral en su ofensiva contra los separatistas prorrusos, a quienes ofreció un acuerdo de paz a cambio de que depongan las armas.
La apuesta por dar una nueva oportunidad a la paz llegó justo después de una conversación telefónica entre Poroshenko y el presidente ruso, Vladimir Putin, la primera que mantuvieron ambos mandatarios sin mediación de los líderes occidentales, como había ocurrido durante la reciente conmemoración del desembarco en Normandía.
"Los presidentes de Ucrania y Rusia hablaron sobre una serie de medidas prioritarias que deben ser aplicadas para lograr un alto el fuego estable", declaró sobre esa conversación el vocero del jefe del Estado ucraniano, Sviatoslav Tsegolko.
Poroshenko, que no precisó cuándo ordenará a sus tropas cesar las acciones militares , indicó que el alto el fuego será breve, un período durante el cual las formaciones armadas ilegales deberán deponer las armas y abandonar el país si lo desean.
"El plan de paz comienza con mi orden de alto el fuego unilateral", declaró Poroshenko. "Inmediatamente después, debemos recibir el apoyo de los participantes en el conflicto para ese plan de paz (?) Eso debería ocurrir rápidamente", agregó.
No obstante, Poroshenko, que hoy se reunirá con empresarios y políticos regionales de Donetsk y Lugansk, "no conversará ni negociará con gente que ha asesinado a sus compatriotas", dijo la representante nombrada por el presidente para la resolución del conflicto, la diputada Irina Gueraschenko, en referencia a los líderes de los grupos armados prorrusos.
El ministro de Defensa ucraniano, Mikhail Koval, dijo a su vez que la decisión del alto el fuego se tomará "en apenas unos días", y subrayó que el ejército está a punto de restablecer el control en toda la frontera con Rusia.
Con su anuncio, Poroshenko frenó la intención de la Rada Suprema (Parlamento) de votar ayer mismo una petición para declarar la ley marcial en Donetsk y Lugansk, las dos provincias rebeldes que se declararon independientes de Ucrania en consultas populares organizadas por los insurgentes prorrusos.
Los líderes prorrusos reaccionaron al anuncio de Poroshenko con un rechazo rotundo a deponer las armas. "Ya no le creemos a Poroshenko. Su oferta para que depongamos las armas es una triquiñuela táctica. Si la gente lo hace, empezará una nueva operación de limpieza", dijo a varios medios rusos Miroslav Rudenko, uno de los dirigentes de la autoproclamada República Popular de Donetsk.
El gobierno ucraniano busca acabar con todos los focos de resistencia en la frontera con Rusia, recuperar todos los puestos de control fronterizo e impedir que los separatistas reciban refuerzos o armas desde del país vecino.
RENUNCIA
Por otra parte, Poroshenko aceptó ayer la renuncia presentada por el fiscal general interino del país, Oleg Majnitski, y propuso al Parlamento remover al ministro de Exteriores, Andrei Deschitsa, que profirió graves insultos contra el presidente ruso.
La propuesta, que llegó justo después de la conversación telefónica con el líder del Kremlin, no fue bien recibida por algunos diputados, pero fue aceptada de buen grado por el propio afectado, que elogió al candidato propuesto por el presidente para sustituirlo, el viceprimer ministro, Vitali Yarema.
Deschitsa se sumó el pasado fin de semana a un grupo de manifestantes frente a la embajada rusa en Kiev y entonó una canción ofensiva hacia Putin.
Tras el incidente, Moscú dejó claro que no trataría con Deschitsa, a quien su par ruso, Sergei Lavrov, calificó como "elemento marginal".

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