Los pacientes no sólo deben hacer cola desde la madrugada. La demora de la atención en los consultorios externos de cualquier hospital es, en promedio, de cuatro meses.
El sistema de turnos hospitalarios por teléfono fracasó totalmente. “Siguen habiendo colas larguísimas desde la madrugada y hay quienes pasan la noche entera para conseguir un turno, muchas veces sin éxito. Los pacientes nos comentan que han intentado comunicarse a la línea telefónica o a través de la web pero como no lo consiguen terminan viniendo”, dice Héctor Ortiz, enfermero desde hace treinta años del hospital Durand y delegado general de ATE.
Si bien la Ley Básica de Salud establece el derecho de los pacientes a “la simplicidad y rapidez en turnos, trámites y prácticas”, los porteños deben enfrentarse a largas demoras para conseguir turnos tanto para consultorios externos como para estudios y hasta cirugías programadas. Lograrlo puede volverse una hazaña.
En mayo de 2011, el Gobierno de la Ciudad implementó el sistema de turnos telefónicos a través de la línea gratuita 147. El objetivo era agilizar y mejorar la atención. “No más fila en los hospitales: los mismos turnos que te dan en el hospital, desde tu casa”, promociona el sitio web que otorga turnos sólo para 13 de los 33 hospitales públicos. Según información disponible en www.buenosaires.gob.ar, durante 2013 se asignaron 84.461 turnos y tan sólo 25.696 entre enero y noviembre de 2014. Sobre un promedio de nueve millones de turnos anuales en todo el sistema de salud público, las cifras no alcanzan ni a un uno por ciento de la demanda.
El panorama en el hospital Tornú no es muy diferente. “El sistema de turnos a través del 147 o de la web no existe, acá no llega nadie a atenderse por turnos que hayan sido sacados por esos medios. La única manera de conseguirlos es venir hasta la puerta del hospital y hacer la fila. Suele haber gente desde las 4 de la mañana”, sostiene Héctor Jarolavsky, trabajador administrativo y delegado gremial de Sutecba.
Allí se otorgan alrededor de 600 turnos por día, pero las cantidades varían notablemente según la especialidad. “El viernes 27 de marzo, por ejemplo, sólo teníamos dos turnos para neumonología, sólo dos”, se lamenta Jarolavsky pensando en quienes vinieron desde lejos y pasaron varias horas a la intemperie para conseguir que los atiendan. Los encargados de ordenar la fila cada mañana y estar en Informes del Tornú son voluntarios.
Según cuentan los trabajadores, el circuito que deben realizar los pacientes para completar su atención médica es el mismo desde hace años: primero, la fila en la ventanilla que atiende desde las 7.30 para obtener el turno inicial con la especialidad que necesiten. Luego deben conseguir nuevamente los turnos para los exámenes que haya indicado el profesional. Los estudios sencillos –como los de laboratorio o radiografía convencional– tienen una espera de entre veinte días y un mes, siempre y cuando no falten los insumos. Por último, solicitar un nuevo turno con el especialista al que se consultó inicialmente. La cantidad de turnos por especialidad –o servicio como se le llama al interior de los centros de salud– varía según cada hospital.
“Actualmente existe un retraso promedio de cuatro meses en los turnos de consultorios externos en todos los hospitales de la Ciudad. Para las operaciones más simples y programadas, como la de vesícula que es una de las más frecuentes, hay una espera de entre seis a nueve meses”, señala Rodolfo Arrechea, trabajador del hospital Rivadavia y coordinador nacional de ATE.
La demora real sobre algunos estudios más complejos o prácticas quirúrgicas es imposible conocerla con exactitud ya que las agendas se habilitan con una cierta cantidad de turnos limitados, que suelen agotarse en pocos días, y luego se cierran hasta que se cumplieron las citas asignadas.
Esto significa que, en muchos casos, el turno que se obtiene es para dos o tres meses más adelante y luego no se asignan turnos por tres meses más.
“Los turnos se dan cada tres meses y con una demora de dos o tres meses más. Durante ese tiempo el paciente tal vez ya se murió o tuvo que irse a otro lado. Actualmente tengo los turnos suspendidos para ecografía y mamografía hasta nuevo aviso porque no tengo insumos ni personal. La situación es terrible”, resalta la doctora Belermina Fernández, jefa de División de Radio Diagnóstico del Durand, con la desesperación de no poder dar una respuesta en los casos de urgencia o a los pacientes oncológicos.
Detrás de la demora de los turnos se encuentran los verdaderos motivos que hoy oprimen al sistema de salud público. Médicos y trabajadores consultados explican que la falta de insumos –desde reactivos necesarios para pruebas de laboratorio, hasta elementos sencillos como jeringas, sondas y papel radiográfico–, la falta de nombramientos de personal médico, técnico y de enfermería y la falta de camas para internación son los impedimentos más importantes. “El promedio de nueve millones de consultas externas por año en todos los hospitales se sostiene con el esfuerzo de los trabajadores”, enfatiza Arrechea sobre las condiciones adversas con las que deben trabajar y remarca: “Está claro que la salud pública no es una prioridad en la Ciudad porque de cada diez habitantes ocho tienen cobertura médica a través de las obras sociales o medicinas prepagas y un hospital público eficiente va a en contra del gran negocio de la salud”.
Según un reciente informe de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, las demoras en cirugías programadas continúan siendo uno de los mayores y más graves problemas. En la mayoría de los casos los pacientes desconocen la fecha probable de operación, su lugar en la lista de espera o los criterios de prioridad que se utilizan. Cuando se establece una fecha quirúrgica es muy frecuente que se suspenda y deba reprogramarse varias veces. La postergación de la intervención por varios meses, e incluso años, afecta en un deterioro de la salud y hasta produce la incapacidad del enfermo. Durante el período de espera, el paciente debe concurrir semanalmente al hospital para obtener un nuevo turno de cirugía. Las causas más frecuentes que producen la demora –continúa el informe– son: la falta de anestesiólogos, el cierre de quirófanos, la falta de mantenimiento o renovación de aparatología obsoleta, la escasez de camas de terapia intensiva y la ineficacia del nivel organizacional.
En primera persona
Lucas (26) acudió a la guardia de traumatología del hospital Durand por un dolor insoportable en la columna y piernas. El diagnóstico: una hernia de disco aguda que lo dejó en silla de ruedas. Las indicaciones fueron realizar inmediatamente un bloqueo para apaciguar el dolor y, luego, cirugía. Tres semanas después todavía no consiguió hacerse la tomografía necesaria para las intervenciones posteriores y sigue esperando a fuerza de calmantes y analgésicos. “Lucas está sufriendo un dolor insoportable en su casa porque no tenemos tomógrafo, no hay turnos para operarlo y no hay cama disponible para internarlo”, se lamenta el enfermero Ortiz y remarca: “Casos como éste suceden todos los días: pacientes que vienen con una apendicitis que se convierte en peritonitis porque no tuvieron cirugía a tiempo y otros que deben aguardar hasta un año para una intervención programada”.
Belermina Fernández: “No tengo insumos ni técnicos ni médicos”
La doctora Belermina Fernández es la jefa de División de Radio Diagnóstico del Durand y ofreció un panorama alarmante.
¿Cuál es la situación?
Tengo todos los turnos suspendidos para ecografía, mamografía, punciones ecográficas, doppler y estudios contrastados. Sólo estamos dando turnos para radiografía convencional y con una demora de veinte días. No tengo insumos -placas radiográficas digitales, que pedí en octubre del año pasado y sigo esperando-, no tengo técnicos ni médicos para realizar los informes. Los pacientes me dicen: “doctora tengo cáncer, no puedo esperar”, y me siento un monstruo pero no tengo con qué atenderlos.
¿Con cuánta periodicidad solían dar los turnos?
Los turnos se dan cada tres meses y con una espera de dos o tres meses más. La otra dificultad es que sólo tenemos una procesadora digital en donde se revelan las placas radiográficas para todos los estudios, los comunes y los complejos, y no alcanza a imprimir en relación con la cantidad de turnos que necesitamos para satisfacer la demanda.
¿Se dan turnos por línea 147 o la web?
No tenemos teléfono ni computadora para comunicarnos al interior del servicio. Los turnos los damos anotando a mano en un libro de actas y lo informes también los hacemos a mano… ¿de qué turnos on line me están hablando si ni siquiera tenemos un sistema informatizado.
¿Cómo se manejan en casos de urgencias?
La situación es gravísima porque no tenemos médicos imagénologos de guardia. Si llega un paciente politraumatizado no se le puede hacer una ecografía abdominal, por ejemplo. Un estudio tan básico y sencillo como una ecografía que se hace en cinco minutos y le puede costar la vida

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