En Tucumán, el precio del kilo de pan llegaría hasta los 8,65 pesos

Debido al incremento en el valor de las bolsas de harina, las panificadoras se ven obligadas a establecer un encarecimiento del producto que oscilará entre el 10 y 15 por ciento. El Estado Nacional dejó de subsidiar a las empresas molineras. Nuevos aumentos habilitados por Guillermo Moreno afectan a yerbas, lácteos, azúcar y otros artículos.
En el mismo momento en que arrecian las consultas y pedidos por el famoso plan del Gobierno nacional "LCD para todos", lo que tiende a un aliento mayor del consumo (pilar del actual modelo económico) de productos que podrían considerarse lujosos, se muestra inminente un fuerte incremento en el precio del pan y sus derivados, artículos alimenticios de primera necesidad.

Mientras se encuentra una respuesta a esa particular disyuntiva, que nos caracteriza como consumidores, es necesario indicar que hacia fines de esta semana prácticamente está asegurado el ascenso en el valor de los panificados, que se comercializan en la provincia, en el orden de entre un 10 a un 15 por ciento, lo que llevaría la cotización de un kilo de pan hasta los 8,65 pesos.

Así lo confirmó a EL SIGLO, el presidente de la Cámara de Panaderos de Tucumán (CPT), Vicente Cuozzo, quien, justamente en el momento en que desarrollaba la charla telefónica con este medio, se encontraba en plena reunión junto a los responsables de las principales panificadoras de la comarca, donde se analizaba tanto la fecha para proceder a una generalización del encarecimiento como así también establecer el monto final que las personas deberán desembolsar para acceder a este alimento.

Ahora bien, si se establece una ponderación en el precio desde septiembre del año pasado (donde el kilo de pan costaba cinco pesos) hasta el nuevo parámetro, el aumento fuen nada más ni nada menos, que del 73 por ciento.

"Lamentablemente, en las actuales condiciones, nos resulta imposible poder mantener los valores que hemos sostenido hasta el momento. Es mucha nuestra necesidad de aumentar el precio del pan, porque, de lo contrario, esta actividad se torna inviable", precisó Cuozzo.

En este sentido, graficó que se ha instaurado este panorama por el incumplimiento manifiesto del Estado Nacional en seguir otorgando subsidios a los molinos harineros, que son los responsables de distribuir la materia prima con la cual se elaboran los productos de panificación.

Al respecto, el empresario indicó que para los negocios del rubro se volvió una odisea poder conseguir las bolsas de harina (50 kilos) al añejo precio de 47 pesos más IVA, resultante del valor acordado ya hace cuatro años entre el Gobierno nacional y todos los factores que intervienen en la cadena de comercialización y producción.

Aguja en el pajar

"Al suspenderse los subsidios, estamos obligados a efectuar un pago que llega hasta superar los 45 pesos por cada una de las bolsas de harina que adquirimos, ante esto es seguro que la diferencia debe ser trasladada sí o sí al precio del consumidor final o de mostrador", reconoció Cuozzo.

Así también, es dable mencionar que el ascenso monetario no solo repercutirá en el pan, sino también en productos elaborados como las galletitas, facturas (cuya elaboración se verá afectada también por los valores de la grasa, manteca, azúcar, y agregados), prepizzas, pascualinas y tapas para empanadas.

Asimismo, entre otro de los aspectos que han incidido en este movimiento de cotización debe referirse a los acuerdos salariales que fueron suscriptos para los trabajadores del sector o del rubro Alimentos, los cuales, en promedio, orillan el 30 por ciento.

Cuozzo precisó que lo reclamado por parte de los molinos, o para ser más exactos, desde la Federación Argentina de Industria Molinera, es la deuda contraída por la Secretaría de Comercio Interior, liderada por Guillermo Moreno, la cual asciende a la friolera cifra de 2.000 millones pesos.

Sin embargo, desde la institución oficial se argumenta que ese monto será cancelado pero con una quita cercana del 40 por ciento, pues alega que desde la disuelta Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) se han efectivizado las compensaciones correspondientes. Esto, de acuerdo a lo planteado por el titular de la CPT, no se ha concretado.

Es más, se resalta que es casi inexistente la presencia de panaderías donde puede llegar a encontrarse el producto con un precio de venta que escaso llega a los 3,50 pesos el kilo, tal cual lo precisa el secretario de Comercio. Es por ello que ahora desde los molinos se solicitó que sean ellos los que adecuen los precios óptimos teniendo en cuenta la relación de oferta y demanda que se instale en el mercado.

Si bien es cierto que el valor "oficial" impuesto de la Nación, como se dijo es una utopía, en algunos locales de la Capital tucumana es factible encontrar el pan con un precio de 4,50 pesos. Por esta razón, Cuozzo fue consultado por los motivos que determinan las grandes diferencias que se sustentan al momento de encarar comparaciones monetarias.

"Aquí la situación se torna compleja, sería muy bueno que los órganos de contralor enfoquen con mayor precisión en estos locales para que nos otorguen la fórmula de cómo hacen para mantener el producto a esos precios irrisorios. Claro, que mientras más se elude al fisco, se haga trabajar a gente en negro y no se realice ningún tipo de contribución tributaria, esta variación tiene explicación", aseveró.

Sube y sube y sube

Sin embargo, este no es el único encarecimiento con los que el ciudadano se sorprenderá, puesto que el mismo Moreno avaló que empresas de consumo masivo puedan implementar incrementos en los precios de varios artículos que se ubican en el rango del siete al nueve por ciento.

De este modo, a partir de julio, los productos que deberán soportar subas serán las aguas Danone, los lácteos de La Serenísima, el azúcar, las yerbas CBSE y de Las Marías, los cosméticos de Nivea, las ceras para pisos Suiza y las cervezas de Quilmes, entre otros.

Al respecto, las fluctuaciones de valores no serán iguales dependiendo de la cualidad que el propio Gobierno le asigne a los determinados artículos, ya que los considerados como "masivos" tendrán un impacto del 4 por ciento (por ejemplo, en el caso de la leche, es la suba a aplicar en el sachet de leche entera común). En cambio, en los productos selectivos, con mayor valor agregado, (sería la "larga vida" en cartón) las subas van del 5 al 7 por ciento y en las versiones "premium", aquellos artículos más suntuarios, las autorizaciones del Gobierno llegan al 9 por ciento.

Organismos en defensa del consumidor

Mientras el proceso inflacionario sigue su marcha insaciable, ayer, como una forma de consolidar un instrumento de control ante este contexto, el Consejo Asesor de Actores de la Comunidad (iniciativa impulsada por la Defensoría del Pueblo provincial) sumó a sus filas a la Federación de ONG´s de defensa al consumidor, que preside José García.

El objeto de esta acción radica en configurar políticas y acciones que tiendan al resguardo de los derechos ciudadanos, como así también propiciar la formación del consumidor, evaluar y analizar sus conductas en la cadena de comercialización y tender hacia la figura de un "consumidor solidario", orientado a que por medio de sus compras asociativas o comunitarias se beneficie a cooperativas de trabajo locales que elaboran productos a un menor precio que los tradicionales o de "marca" y de este modo se le asigna valor agregado a los artículos provinciales.

En relación al aumento en la cotización del pan, García consideró que "es demasiado lo que están haciendo los responsables del sector, no nos podemos permitir pagar el salario de las empresas. Ellos tienen que asumir responsabilidad social y eso es lo que les falta. Vamos a reaccionar como consumidores y fomentaremos la elaboración de pan casero, además de orientar al consumidor a comprar en aquellas panaderías que no produzcan aumentos. Esto afectará fuertemente a la actividad".

Comentá la nota