Funcionaron sólo cinco de las 13 formaciones que tiene la línea. Los pasajeros sufrieron esperas y andenes llenos.
Además de pocos trenes, y en el marco del trabajo a reglamento, en los últimos dos días tampoco hubo mantenimiento continuo de vagones (no se reforzó la limpieza) y en horas pico de mañana y tarde las demoras que tuvieron que padecer los usuarios se extendieron por más de 30 minutos.
Eso generó más protestas y quejas en estaciones y andenes, que estuvieron desbordados. Sólo por la mañana la bronca fue porque muchos de los usuarios ni siquiera sabían por qué había problemas para viajar y así quedaban varados en las estaciones. A lo largo de todo el recorrido (cubre el Oeste de Capital y pasa por diez municipios) se vieron largas colas en las paradas de colectivos y las líneas que cubren los mismos trayectos del tren directamente colapsaron.
“Ayer ya perdí el presentismo. Esto es siempre lo mismo: se pelean entre los de arriba y pagamos nosotros, los que apenas podemos pagar el boleto, ni para tomar una combi me da, nos dejan parados, no les importa si llegamos o no, o cómo viajamos”, se quejó Raúl Oviedo frente a la estación de Morón, donde también había otros en su situación.
A su lado, Elsa Martínez también usuaria de la línea, estaba desbordada con cuatro chicos a su cuidado. Según contó, tenía que llegar a Capital pasado el mediodía para llevarlos con los padres y estaba perdida y enojada: “El derecho a huelga es legal, pero es inhumano dejar a la gente así, varada, yo no sé qué hacer para viajar con los chicos, los colectivos están desbordados, no se puede prever, a nadie le importa los que viajamos”.
Algo similar le ocurrió a Mariana Iñíguez: “Llegué tarde a trabajar ayer, tarde a buscar a mi hija al colegio, hoy llego tarde igual, así es imposible, somos siempre nosotros, nos tratan como rehenes, ni siquiera avisan, es una falta de respeto total”.
Mientras Randazzo y Sobrero tironeaban y se contestaban con chicanas, se supo que las demoras continuarán toda la semana. Y que pueden variar entre los 50 minutos, como pasó el lunes, y la media hora en el mejor pronóstico. La pelea entre el ministro y el gremio tiene varios meses.

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