Tregua en San Pablo tras otro día de furia antes de la Copa

Tregua en San Pablo tras otro día de furia antes de la Copa
Los empleados del subte decidieron suspender el paro por 48 horas, aunque podrían retomarlo en el inicio del torneo
La espera de cara al Mundial sigue tensa en San Pablo . En un intento por poner fin a la huelga en el subte, que desde hace cinco días hunde en el desconcierto a la ciudad donde en 48 horas se jugará el partido inaugural de la Copa, las autoridades echaron ayer a numerosos trabajadores en paro, y el sindicato respondió con una tregua de dos días para dar tiempo a que los empleados despedidos sean readmitidos. Si eso no ocurriera, pasado mañana volverán a la paralización que amenaza con estropear la celebración.

"Somos el eslabón más débil. La tendencia es a mantener la huelga y defender a los trabajadores. Si echan a más, no va a haber subte para la población porque no hay personas entrenadas para operarlo", advirtió el presidente del sindicato, Altino Melo dos Prazeres, al salir de una asamblea de urgencia al comenzar la noche, en la que se acordó la suspensión del paro por dos días.

En medio de una nueva mañana laboral complicada por enormes embotellamientos y largas filas en las paradas de ómnibus, la semiestatal Compañía del Metropolitano de San Pablo anunció la cesantía de 60 empleados en huelga. Se apoyó en la decisión, el domingo, del Tribunal Regional de Trabajo que declaró ilegal y abusiva la paralización de este medio de transporte clave para unos cuatro millones de usuarios, e impuso al sindicato multas diarias por 222.000 dólares.

"Los despedidos son personas que ya fueron fichadas con pruebas materiales por vandalismo, uso impropio del metro, que bloquearon físicamente los accesos, que incentivaron a la población a entrar sin pagar. En conclusión, los que cometieron las transgresiones más graves", afirmó el secretario de Transporte del estado de San Pablo, Jurandir Fernandes.

La dura decisión de comenzar a despedir a los huelguistas fue tomada luego de que grupos de empleados del metro en huelga bloquearon varias de las pocas estaciones que estaban funcionando.

Para liberar el acceso a la céntrica estación Ana Rosa, las autoridades enviaron policías armados con escudos y bastones, que lanzaron balas de goma, gases lacrimógenos y bombas de estruendo, mientras los huelguistas incendiaban montañas de basura en la calle. Trece personas quedaron detenidas en los disturbios, pero más tarde fueron dejadas en libertad.

Allí habían acudido también militantes del Movimiento de Trabajadores Sin Techo (MTST), que pide al gobierno la construcción de viviendas populares, y del Movimiento Pase Libre (MPL), integrado por jóvenes estudiantes que el año pasado organizaron las primeras manifestaciones contra el aumento del pasaje de ómnibus.

Reprimidas entonces con dureza, esas marchas desembocaron luego en las masivas protestas en contra del gasto en los estadios para el Mundial y en reclamo de mayores inversiones en salud, educación y trasporte público.

"¡No habrá Copa! ¡Habrá huelga!", gritaban los manifestantes, que respaldan la reivindicación de los empleados del metro por lograr un aumento salarial.

Originariamente, los trabajadores en huelga pedían un ajuste de hasta 17%, luego cedieron para 12%, pero la empresa indicó que sólo está dispuesta a subir sus salarios 8,7%.

CONFLICTO

Ante la intensificación del conflicto, que amenaza con sumir la ciudad en el caos pasado mañana, cuando las selecciones de Brasil y Croacia se enfrenten en el partido inaugural en el estadio Arena Corinthians, el gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, ordenó el envío de refuerzos policiales a todas las estaciones para garantizar la seguridad de los empleados que sí estaban dispuestos a acatar la orden judicial y regresar a sus trabajos.

Por su parte, el coordinador de Relaciones Institucionales de la Secretaría de Transporte, Roberto Arantes, buscó llevar calma a la población y a los miles de fanáticos del fútbol que comenzaron a llegar a San Pablo. Según Arantes, la ciudad ya está preparando los últimos detalles de un plan de contingencia con buses y vans en caso de que la huelga vuelva pasado mañana.

Ese día, en el estadio, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff , estará acompañada por el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, así como por otros 11 jefes de Estado extranjeros, de Angola, Bolivia, Chile, Croacia, Ecuador, Gabón, Ghana, Paraguay, Qatar, Uruguay y Surinam..

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