Por primera vez en una década Brasil votó a favor del envío de un relator especial de las Naciones Unidas a Irán para que investigue las violaciones contra los derechos humanos en ese país . Se trata de una iniciativa promovida por Estados Unidos en el Consejo de Derechos Humanos del organismo internacional y fue aprobada por 20 de las 47 naciones representadas en ese comité.
La decisión, que tuvo 7 votos en contra (Cuba, China, Pakistán y Rusia, entre otros) y 14 abstenciones, no es una condena pero representa una fuerte presión sobre Teherán . E implica un cambio en la política externa brasileña , que puede entenderse como el primer resultado de la visita que realizó Barack Obama a Brasilia. En el encuentro con Dilma Rousseff el presidente norteamericano sacó a relucir el tema y pidió una actitud “inflexible” con los iraníes.
Ayer la diplomacia brasileña explicó que su voto se debía a la falta de colaboración de Irán con la comunidad internacional . “La presente resolución es un reflejo de la evaluación compartida sobre la necesidad de dar atención a la situación de los derechos humanos en Teherán”. A diferencia de otras épocas, Brasil consideró que el Comité de Derechos Humanos de la ONU es “el lugar adecuado para discutir el asunto y decidir el envío de un relator especial, una medida eficaz”. Hasta ahora, Brasil había optado por abstenerse por entender que este tipo de informes no son “un instrumento adecuado”. Ahora, el gobierno de Rousseff entiende que si bien “todos los países tienen desafíos a superar en el área de los derechos del hombre, el sistema de la ONU aunque imperfecto ofrece la oportunidad de promover mejorías”.
En junio, Brasil votó en contra de las sanciones que el Consejo de Seguridad impuso a Irán a instancias de una exigencia de EE.UU. por el incumplimiento de las resoluciones de la ONU referidas al enriquecimiento de uranio. Lo hizo al lado de Turquía, país con el que había compartido negociaciones en Teherán en mayo para destrabar el conflicto. A posteriori, se abstuvo cuando el CDH propuso expresar la preocupación internacional con el uso de la lapidación.
Expertos brasileños indican que éste es un viraje en la política exterior del país en comparación con la de Lula en sus ocho años de gobierno. Indicaría que la “renovación” de las relaciones entre Brasilia y Washington será más profunda de lo que se imaginó inicialmente . Con todo, esta apuesta brasileña a favor de investigar a Teherán por los derechos humanos no parece conducir la diplomacia de Itamaraty hacia una postura más radical contra el gobierno iraní. El martes, en una entrevista con corresponsales extranjeros, el canciller Antonio Patriota sostuvo que las sanciones adoptadas contra el país persa el año pasado por la ONU “no parecen haber dado el resultado esperado”. Y agregó: “Brasil continúa defendiendo el diálogo y la negociación como método para resolver amenazas contra la seguridad internacional”.


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