En el PRO buscan encontrar alternativas negociadas. El Papa se había quejado del apuro por desalojar personas.
El intercambio por correo electrónico entre Vera y Francisco tuvo lugar el domingo. El legislador le informó sobre la situación que se vive en Lugano. Y señaló que el Papa recuerda el largo combate mantenido por él y un sector de la Iglesia contra el cementerio de autos durante años. “Había contaminación de plomo y otros materiales y no había caso. Antes no querían desalojar a los autos y ahora están apurados por desalojar a las personas, sin resolver el problema de la exclusión ”, dice Vera que le comentó el Papa.
Es que desde hace más de 20 años el ahora Sumo Pontífice y los curas villeros vienen planteando una política de inclusión contra la erradicación de las villas. El lugar de la toma –de la que ayer se cumplió un mes–, en Pola y Fernández de la Cruz, Villa Lugano, había sido recuperado por la Ciudad en 2013, y antes existía un cementerio de autos de la Policía Federal, muchos con intervención judicial. Por ese uso, el terreno quedó contaminado por materiales pesados y químicos, como el plomo, de gran toxicidad para las personas. Las autoridades porteñas y las nacionales intentaron negociar una salida con los ocupantes cuando invadieron el predio, sobre todo, por el peligro que representa vivir allí. Pero ante la resistencia de los ocupantes, la Justicia dictó una orden de de-salojo que, por ahora, al no haberse puesto de acuerdo la Policía Metropolitana con fuerzas federales, no se ha cumplido.
El tema es bastante complejo. Las casillas que arman los ocupantes, unas 800 familias, albergan a mujeres y chicos. El temor ante el desalojo es que haya incidentes y víctimas inocentes.


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