En el FpV, los trapos sucios se lavan en casa

En el FpV, los trapos sucios se lavan en casa

El diputado Guido Lorenzino conversaba en la antesala de la sala 30 con su par sciolista, Martín Cosentino. Como tantos otros oficialistas, se mostraban distendidos, al punto de permitirse pausas en las reuniones sobre Presupuesto. En la sala, la ministra de Economía, Silvina Batakis, continuaba disertando.

La imagen fue la postal del bloque oficialista, que no tuvo casi participación en las discusiones que se sucedieron en la Legislatura. No fue casual. Antes habían recibido toda la información que precisaban, o que les interesaba, sobre los proyectos de ley de impuestos e impositiva.

El jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y Batakis se habían encargado de informar a los legisladores del FpV los pormenores de las dos iniciativas. Los planteos, críticas y sugerencias fueron canalizados en esos encuentros.

En el ámbito parlamentario, la tarea fue sujeta a la coordinación de Batakis (previo trabajo político de Pérez, quien se encargó de escoltar a todos los ministros a las entrevistas que tuvieron -y que continúan- con las comisiones de Presupuesto de ambas cámaras).

Para el oficialismo ésta no es una cruzada complicada, ya que, en el peor de los casos, si no logran aprobar el Presupuesto se prorroga el actual. En un panorama económico y financiero tan incierto, cualquier proyección termina resultando relativa.

Claro está. Esta carta es la más potente que ostenta el sciolismo al momento de sentarse a discutir con la oposición.

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