Trapitos, víctimas del sistema actual

Trapitos, víctimas del sistema actual
Se ganan la vida cuidando autos o limpiando vidrios de vehículos en las avenidas y lugares más concurridos. Fuentes consultadas destacan que se trata de un grupo de personas emergente y sobre todo excluido. "Son chicos para trabajar, pero a la vez son grandes para pedir monedas", señaló una funcionaria.
En el último tiempo, en la ciudad se advirtió una proliferación de trapitos, personas de distintas edades que para recaudar algún dinero limpian vidrios en las avenidas más concurridas o cuidan autos en espacios públicos.

De acuerdo a las averiguaciones que realizó EL LIBERTADOR, al parecer, hasta el momento existe un vacío legal y no habría ninguna ordenanza ni normativa que prohiba su presencia o regule la actividad.

En esta semana, un hecho lamentable que se habría originado con la pelea entre dos cuidacoches que terminó con uno de ellos arrojándose al Paraná puso en alerta sobre la situación.

Un funcionario municipal señaló que "en general las personas que se dedican a cuidar autos o limpiar vidrios son aquellas que están fuera del sistema y no les queda otra alternativa".

Agregó que "en algunos casos son jóvenes que son chicos para buscar trabajo y son grandes para pedir monedas".

Para esta fuente, se trata de una porción de la sociedad excluida ante la falta de trabajo en la provincia y de oportunidades para adquirir una suma fija de dinero.

En algunos casos, indicó, son adolescentes que no están insertos en el sistema educativo ni de salud, motivo por el cual ni siquiera pueden acceder a subsidios o programas otorgados por Nación.

"También hay que tener en cuenta que por más que puedan presentar un certificado de escolaridad para acceder a programas como el Progresar, igualmente esa suma de dinero que se entrega es para complementar a otros ingresos, ya que es muy poco para vivir con ello", sostuvo la referente de la Comuna.

REALIDAD

En el último tiempo se ha vuelto prácticamente común ver a limpiavidrios en cada esquina de la avenida de 3 de Abril o cuidacoches en la zona de la Costanera y en cuadras aledañas a algún evento.

Lo cierto es que la actividad se encuentra dentro de un vacío legal, dado que no está prohibido que una persona se ofrezca a un conductor para cuidar su vehículo estacionado ni que reciba una propina por esa tarea.

Esta situación, sin embargo, lleva a muchas aristas, teniendo en cuenta aspectos de la formación de grupos que, más que ofrecer un servicio de vigilancia, extorsionan a los propietarios de los automóviles para pagar una tarifa elevada por estacionar en lugares públicos y gratuitos.

O por otro lado, la desconfianza o la denuncia de que los trapitos se encuentran en estado de consumo de alcohol o de dorgas.

La discusión es muy amplia y requiere de un profundo análisis, aunque en la provincia aún no se puso el foco en algún tipo de control o regulación como ya se inició en Buenos Aires (ver recuadro).

La discusión a escala nacional

Este mes, en Buenos Aires, se abrió una discusión referida a los trapitos a partir de un proyecto de ley que prohíbe la actividad de los cuidacoches y limpiavidrios, además contemplará días de arresto y multas hasta por 2.000 pesos.

La iniciativa establece que "quien ofrece de manera directa o indirecta el servicio de cuidacoches, limpiavidrios u otro tipo de servicios no requeridos a conductores de cualquier tipo de automotor en la vía pública sin autorización legal, será sancionado con 1 a 5 días de arresto o multa de 200 a 2.000 pesos. Cuando exista previa coordinación, la sanción se eleva al doble para quienes de cualquier modo participen en la misma. La sanción se eleva al triple para los organizadores o jefes de la organización".

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