Empleados de la línea 60 de colectivos iniciaron este mediodía un reclamo por tiempo indeterminado. La medida fue tomada a raíz de una deuda de haberes por parte de la empresa y el incendio intencional sufrido por uno de los delegados de la comisión interna.
Trabajadores de la línea 60 de colectivos iniciaron hoy un paro por tiempo indeterminado para reclamar una deuda de haberes y denunciar "amedrentamientos" a miembros de la nueva comisión gremial interna, decisión que derivó en incidentes en las cabeceras.
La huelga comenzó este mediodía, pero la medida de fuerza alrededor de las 6 con un quite de colaboración y la posterior declaración del "estado de alerta y asamblea permanente", tras conocerse que el auto del delegado Néstor Marcolín fue incendiado en la puerta de su casa.
"El paro no se levanta hasta tanto no nos den una solución concreta a nuestros reclamos, se reconozca al cuerpo de delegados y termine la agresión de la patota empresarial a los trabajadores", advirtió Marcolín en declaraciones a DyN.
La continuidad del plan de lucha se decidió esta tarde en una asamblea de trabajadores en la terminal que la línea 60 tiene en el barrio porteño de Constitución, cuyo acceso fue bloqueado para impedir la salida e ingreso de las unidades.
Allí se produjeron incidentes entre los choferes que mantienen el paro y un grupo de personas que irrumpió en los talleres con la intención de "romper la medida de fuerza", advirtieron los nuevos delegados.
"Estos no son personal de la empresa ni choferes sino contratados. Vienen con armas, son la patota de DOTA", dijo a la prensa el delegado Silvio Esponda, en medio de forcejeos y empujones. El representante de los trabajadores también aseguró que más temprano "una patota armada atacó a choferes desarmados" en la cabecera de Ingeniero Maschwitz y fuentes policiales precisaron que allí se decomisaron armas de fuegos y cuchillos.
Marcolín definió como "una señal de amedrentamiento" el incendio a su vehículo, cuyas primeras pericias determinaron que "no fue casual sino intencional", y responsabilizó del hecho a "una patota" que vinculó con los propietarios de la empresa de colectivos.
"La empresa no cumplió el pago de las sumas adeudadas y desconoce al cuerpo de delegados, pese a que fuimos votados por amplia mayoría en agosto pasado, pero la situación se agravó cuando una patota nos amenazó de muerte con armas. Estamos esperando que la Justicia actúe", dijo Marcolín en declaraciones a DyN.
El delegado reiteró que esta madrugada fue incendiado su auto Ford Taunus mientras estaba estacionado en la puerta de su casa, por lo que radicó la denuncia en la comisaría 26 del barrio porteño de Barracas.
"Responsabilizamos a la empresa que, supuestamente, vino contratando 'patovicas' en vez de choferes que trabajen dignamente", sostuvieron los sindicalistas al decidir la medida de fuerza.
El delegado Angel Perticaro dijo a DyN que "el jefe de bomberos a cargo del operativo para apagar el fuego aseguró que el incendio no fue casual".
El paro se enmarcó, además, en un conflicto que los 1.340 trabajadores mantienen desde junio de 2010 con la empresa MONSA y sus nuevos accionistas mayoritarios, el grupo DOTA, por sueldos mal liquidados, atrasos en el pago de salarios y el reconocimiento de los delegados.
El conflicto incluyó bloqueos de tránsito, paro de actividades, huelgas de hambre y marchas de los trabajadores, además de la instalación de una carpa frente al Congreso y múltiples reuniones en la cartera laboral a cargo de Carlos Tomada.

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