A pocos días de grandilocuentes gacetillas del ministerio de Salud, los trabajadores del Hospital Regional Río Grande dieron un baño de realidad a la situación, dando cuenta área por área de los inconvenientes con faltantes de todo tipo de insumos, la quita de una caja chica para adquisiciones de urgencia y falta de personal y espacios adecuados para equipamiento que está fuera de servicio por falta de gestión.
El personal del nosocomio buscó dejar de lado banderías sindicales para manifestarse todas las áreas de manera conjunta en una conferencia de prensa que se realizó en el hall central del Hospital Regional Río Grande. A pesar de ello fue significativa la ausencia de ATSA, en relación a las áreas donde se encuentran sus referentes, las cuales no asistieron a la rueda de prensa.
La problemática fue expuesta de manera detallada por los responsables de cada una de las áreas del nosocomio, realizándose la exposición de manera conjunta en razón del temor existente ante represalias que se producen, vía sumario, ante cualquier manifestación o denuncia.
De esta manera se dieron a conocer faltantes de insumos de todo tipo, ante lo que se cuestionó la decisión desde la dirección de dar de baja la existencia de una “caja chica” que permitía reparaciones de costos relativamente bajos de manera expeditiva, constatándose hoy situaciones de equipamientos o áreas fuera de función por insumos de unos pocos cientos de pesos, debiendo esperar por la vía burocrática de resolución.
En ese sentido los trabajadores manifestaron que hay muchísimas adquisiciones que se realizan a partir del esfuerzo y dinero de los propios trabajadores, a fin de poder cumplir con su función, lo que sin embargo no alcanza a suplir la flagrante ausencia del Estado.
En ese sentido expresaron que hay equipamiento fuera de funcionamiento y otro que, a causa de la ausencia de personal capacitado o espacio edilicio, se encuentra sin poder funcionar a pesar de estar apto para ser usado.
Represalias
Finalmente los trabajadores aseguraron manifestar el temor a sumarios y sanciones que se llevan delante de manera indiscriminada ante cualquier manifestación o reclamo, señalando que ello ha derivado en numerosos casos psiquiátricos, sobre todo entre los profesionales médicos, a causa de las presiones a las que estarían sometidos.
Un cuadro de situación preocupante que por otra parte encuentra un permanente silencio de parte de un inexistente ministro de Salud, tal el caso de Andrés Arias, quien es tildado de una “persona especial” al momento de preferir cultivar el bajo perfil, antes de tener que salir a responder públicamente por estas y otras situaciones.
Mientras tanto Arias sigue escudándose en la gacetilla informativa, sin posibilidad de repregunta, ufanándose de una gestión en salud, que no parece reflejarse en la dura realidad hospitalaria.
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