La entidad solidaria contrató a dos empresas privadas para agilizar las tareas de tendido de cables, colocación de fusibles, recambio de postes. Unos 20 operarios se movilizan por los campos en camionetas y grúas.
Recorrida.
Este cronista acompañó el domingo a la vecina Laura Ternovoy y a su hija Georgina hasta el campo de su marido Diego Weigum, ubicado a tres leguas de Winifreda. El hombre permanece en el predio desde el sábado cuando fue sorprendido por el temporal en momentos en que iba a buscar a un tractorista que estaba arando y sembrando mijo a 4 kilómetros de distancia. Nos movilizamos por los deteriorados caminos vecinales en un Corsa que pasó varios charcos hasta que aparecieron lagunas muy profundas. El vehículo, obligadamente, tuvo que detener su marcha cuando faltaban mil metros para ingresar al establecimiento. Ese trayecto lo recorrimos caminando. Diego recibió con lágrimas en los ojos a su mujer y enseguida, junto a su hermano Ariel, mostró a LA ARENA los destrozos que causó el tornado.
Las fuertes ráfagas le tiraron un transformador de 16kva cortando el suministro eléctrico, un silo con capacidad de 50.000 kilogramos y cuarenta plantas entre eucaliptos, acacias, pinos, olmos y frutales. Todos los árboles cayeron muy cerca de la casa familiar. El ventarrón, además, destechó otro depósito de granos de 35.000 kilogramos, arrancó chapas de un tambo y varios gajos hundieron el techo de un tinglado. Un galpón de 15 metros de largo por 12 metros de ancho quedó tapado por dos inmensos eucaliptos y un chimango fue aplastado por varios pinos.
"Llevará tiempo y dinero recuperar todos los implementos perdidos. Pero lo que más lamento es que ya no vamos a tener tanta sombra en el campo", dijo apenado Diego Weigum.
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