Tomaron Indeco. Quieren despedir a la mitad de los obreros

La planta del frigorífico Indeco, ubicada en la localidad de Toay, fue tomada ayer nuevamente por los trabajadores luego de otro incumplimiento salarial de los propietarios. Desde primera hora de la mañana, un grupo de 40 operarios se presentó en su lugar de trabajo y ante la falta de certeza del pago de una cuota de 400 pesos de sus haberes decidieron poner en marcha la medida de fuerza.
Esperaban la presencia de Marcelo Desinano, encargado de la planta y quien abona los sueldos. Pero nunca se hizo presente. Sólo se comunicó a través de un representante del Sindicato de la Carne, Osvaldo Gómez, que estuvo con los trabajadores. El dinero, por ende, tampoco fue abonado. Y por eso los empleados pusieron el candado en el portón de acceso y permanecerán allí a la espera de respuestas.

"Los dueños (la familia Buetti) no están acá ni vienen nunca, tampoco hay oficinistas ni administrativos", le dijo a LA ARENA a media mañana Luis González, uno de los representantes de los operarios. A esa hora sólo se estaban faenando algunos animales, y fuera de eso la actividad era nula.

El temor ante el cierre de la fuente de trabajo los llevó a tomar esa medida. Hace dos semanas hubo otra protesta tras lo cual les fueron abonados 500 pesos. Después mantuvieron otra reunión con Desinano para terminar el sistema de frío y acordaron dos pagos de 400 pesos. "La semana pasada se pagó, y hasta hoy no tenemos noticias", se quejó González. El hombre contó que hace algunos días le pidieron que renuncie porque no le podían pagar, pero él se negó. "Somos trabajadores y necesitamos que esto siga funcionando. ¿Dónde vamos si esto se cierra? Tenemos que tomar medidas precautorias, no sabemos qué pueden pensar (los dueños) hacer de este lugar. Somos todos compañeros y decidimos agruparnos y esperar", detalló.

Finalmente el dinero no apareció. Desinano se comunicó con la gente del Sindicato y les dijo "que la plata no la tenía y estaba viendo cómo la conseguía". A la tarde, los empleados volvieron a poner el candado en el portón y tomaron la planta ya de manera definitiva.

Gómez buscará acordar una audiencia en el Ministerio de Trabajo de la Nación, según anticiparon. "Es para ver qué medida se tomará -señaló González-. Queremos que todo lo que (Desinano) diga, haga o deje de hacer quede escrito. Ya está la gente ahí (en la planta), se han formado grupos que van a estar las 24 horas hasta que se hable con Desinano. Nosotros nos vamos a regir por las decisiones de él, y nos vamos a resguardar sobre la gente del sindicato", advirtió.

La planta fue adquirida por los hermanos Angel y Paolo Buetti en 2008. Hacía un año que el frigorífico estaba parado por los problemas económicos del anterior dueño, Francisco Gil, que habían incluido la quiebra. La inversión de los nuevos propietarios fue millonaria y buena parte de la planta de personal se mantuvo, pero ahora el destino de la firma no parece ser muy distinto al de muchos de los frigoríficos de la provincia.

Una solución drástica

Los propietarios de Indeco, el frigorífico de Toay, sólo ven como salida viable a ese emprendimiento el despido de la mitad de su personal. Son 60 los trabajadores que conforman la planta y sólo 30 deberían quedar, según el criterio de los empresarios.

Los hermanos Buetti, que hace dos años se hicieron cargo del frigorífico, estuvieron ayer reunidos con funcionarios provinciales de Trabajo y habrían anticipado esa medida drástica como la única alternativa de supervivencia del frigorífico.

El punto principal de tal argumento es que Indeco ha dejado de generar confianza entre sus potenciales usuarios y es imprescindible generar acciones que apunten a su efectividad.

Para dimensionar el problema de la planta con 60 empleados, en las últimas horas sólo se faenaron tres vacunos y una docena de porcinos, operación que, de acuerdo a los gastos fijos del frigorífico, implican una pérdida estimada de alrededor de 10 mil pesos.

Por el lado de los operarios, estos venían recibiendo un pago semanal de 400 pesos, a cargo del único usuario de la planta. El acuerdo, también implicaba un pago extra de 150 pesos para la decena de trabajadores que realizan la tarea más delicada a la hora de despostar los cerdos, lo que también reclamó el resto. El usuario se negó a enfrentar ese costo adicional y ayer no llevó los porcinos a faenar.

¿Planta cerrada o la mitad del personal? Esta son las opciones que tienen los trabajadores: convenir el despido de la mitad del plantel con el compromiso patronal de que si la actividad mejora, se vayan incorporando progresivamente, o ir a la medida extrema de tomar la planta.

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