El gobernador Daniel Scioli volvió a elogiar públicamente a Florencio Aldrey Iglesias. El empresario del multimedios La Capital aprovecha todos los privilegios que le otorga la "ola naranja".
“También quiero reconocer a Florencio (Aldrey) que es otro emprendedor tal como lo demostró con la recuperación del Provincial y ahora el centro comercial y cultural de la exterminal. Y que llegó, como le gusta decir, con una valija de cartón llena de ilusiones”.
Las palabras fraternales del gobernador Daniel Scioli hacia el propietario del multimedios La Capital ya no sorprenden. Las dijo el sábado durante un acto en el que reconoció a empresarios de Mar del Plata. Y aprovechó la ocasión para palmearle la espalda a su amigo, a quien en su círculo íntimo presenta como “un padre”.
La cultura emprendedora del propietario del multimedios La Capital no está en duda: sus activos van desde diarios y radios, hasta hoteles y bodegas. El detalle que se omite es que sus “logros” empresariales los consiguió siempre apañado por el poder. A lo largo de las últimas dos décadas y media Aldrey supo surfear entre diferentes gobiernos y quedar bien parado, sin importar nombres, partidos o ideologías. Sin embargo, desde el desembarco de Scioli en la Gobernación sus privilegios aumentaron exponencialmente.
Cuando se decidió a reactivar el Gran Hotel Provincial, Scioli eligió a su amigo Aldrey para darle la llave de un emblema de Mar del Plata por 99 años (no-ven-ta-y-nue-ve). Esto fue en junio de 2008. A partir de allí, el establecimiento concesionado por la cadena hotelera NH se convirtió en escenario de cuanto congreso, reunión o evento que el gobierno de la provincia de Buenos Aires realiza en Mar del Plata. Podría considerarse lógico que estos encuentros que impulsa la Provincia se realicen en un establecimiento provincial. Pero está claro que la decisión no se toma bajo los lineamientos de la lógica, sino de la conveniencia. Para Aldrey, claro.
Como si la plata oficial no fuera suficiente para hacer sustentable al Provincial, en la temporada 2013/2014 el gobierno bonaerense autorizó la apertura de un casino con 150 tragamonedas, 6 mesas de ruleta, 2 de black jack y 2 de punto y banca.
Poco tiempo después, el empresario metió la mano en otro emblema de Mar del Plata: el edificio de la vieja terminal. La historia de lo que allí ocurrió es conocida. El grupo español Roig desembarcó en la ciudad con el afamado arquitecto César Pelli a la cabeza, con la idea de restaurar el edificio y convertirlo en un centro comercial y cultural.
-Se equivocaron de socios -le dijeron al titular del Grupo Roig-. Tenían que acordar con Aldrey Iglesias.
En el grupo español nadie creyó que la situación fuera para tanto. Imaginaban que el prestigio de la empresa y el proyecto, más la figura de Pelli, les permitirían ganar la pulseada. Se equivocaron de nuevo. No importó que la empresa haya sido creada solo para esta iniciativa. Que el socio fuera el polémico Néstor Otero –luego apartado por Aldrey-. Tampoco a resistencia de muchos sectores. El propietario del multimedios se apropió del negocio.
Días atrás, el diario Hoy reveló que en el peaje de la autopista Buenos Aires – La Plata se repartía un suplemento de 8 páginas con las actividades que la Provincia desarrolla en Mar del Plata durante esta temporada. Lo llamativo no fue la publicidad en sí, sino la leyenda que traía el “minidiario”. “Este suplemento integra la edición del diario La Capital del 31 de diciembre de 2014. No puede ser vendido por separado. Espacio de publicidad”. Vender no, regalar a cambio de negocios y favores, puede ser.
¿Ahora se entiende por qué Aldrey se pone chombas naranjas? ¿O por qué pinta con ese color todo el Paseo Hermitage? Los grandes negocios que logró por su afinidad con el mandatario provincial son la explicación.
Tampoco el intendente Gustavo Pulti es ajeno a la situación de privilegio del español. No dudó en afirmar que es un hombre que “apuesta por Mar del Plata” y remarcó que eso merece ser reconocido. Cualquiera sabe que en una apuesta siempre hay un margen para la derrota. Un margen que Aldrey no conoce.
El irrisorio canon que le cobra el Municipio Aldrey Iglesias por la explotación de la Playa Las Toscas – Paseo Hermitage, con 1.500 unidades de sombra, casi 250 cocheras y locales comerciales, es una muestra. Paga, apenas, 300 pesos por día por la explotación y fue –casualmente- la única de las 36 unidades turísticas fiscales dependientes del Municipio a la que no se le aumentó el canon en enero de 2014. Por si fuera poco, ahí Aldrey también tiene un casino.
Días atrás, uno de los precandidatos a intendente de Mar del Plata entendió por qué se dice que el dueño de La Capital es, virtualmente, el dueño de la ciudad. El hombre en cuestión quiso instalar un camión de su candidato en cercanías de la Plaza Colón. “Primero pedile permiso a Aldrey y después vemos el tema de la habilitación”, le respondió un funcionario de primera línea del gabinete pultista. La gravedad de la anécdota sólo es superada por la tristeza que provoca.
Los propietarios de Manolo, de Cabrales, del Shopping Los Gallegos, fueron reconocidos por Scioli por “hacer a la identidad marplatense” en aquella jornada que el gobernador elogió a Don Florencio. Con sus pro y sus contras, todos dedicaron buena parte de su vida a instalar una marca representativa de la ciudad. Ninguno puede exhibir el crecimiento de Aldrey, que se irá con una valija con algo más que cartones e ilusiones.



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