Todas las fichas puestas en el megacanje de bonos

Los mercados apostaban a la costosa reestructuración de la deuda, a tasas impagables que se transformó en la bomba de tiempo para la crisis de la Convertibilidad de 2001.

Según la particular mirada de los especialistas en mercados emergentes, en la primer semana de mayo de 2001, “si la operatoria del megacanje, de títulos públicos resultaba exitosa, se despejarían muchas nubes del horizonte financiero argentino”.

En cambio, otros analistas no tan optimistas afirmaban que “se habían tomado una serie de medidas para corregir el déficit fiscal, pero todavía quedaba el meollo de la cuestión, que eran los servicios de la deuda de ese año y de los subsiguientes”.

Mientras tanto, la principal calificadora de riesgos había ubicado a la Argentina al mismo nivel de Indonesia, Ecuador o Rusia, tres países que venían del default.

Acorde con ese escenario incierto, el Ministerio de Economía pagó los bonos a una tasa del 12,4%, cuando tan sólo unos días antes el jefe del equipo económico, Domingo Cavallo, había calificado de ruinosos los intereses cercanos al 11%.

La principal encrucijada de la economía argentina pasaba por resolver el siguiente interrogante: “¿Cómo revertir la crítica situación, para poder hacer frente a los servicios de la deuda y a los compromisos firmados con los organismos internacionales, con la permanente disminución de los recursos genuinos emanados de las contribuciones de la ciudadanía?”

La economía enfrentaba un presente atravesado por un largo ciclo recesivo y marcado por la creciente tendencia evasora de los grandes contribuyentes que, ante los rumores de una posible devaluación, priorizaban saldar sus deudas en dólares, a la efectivización de sus pagos en tiempo y forma de los impuestos en pesos.

En medio de una economía estancada, cada vez se hacía más evidente que el dinero para el pago de las contribuciones salía de una caja más chica.

Ese círculo vicioso era agudizado cada vez más por la fuerte caída de la actividad económica y el incremento de las tasas de interés en el sistema financiero.

De ahora en más, todas las fichas del Palacio de Hacienda están puestas en la resolución de la acuciante situación del pago de los servicios de la deuda.

La salida para refinanciar en tiempo y forma los vencimientos de los años 2001 a 2006 fue el Megacanje por un monto cercano a los 20 mil millones de dólares, la salida para refinanciar en el tiempo los vencimientos de 2001 a 2006. Hipotecando en décadas el futuro del país. <

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