Dirigentes políticos y gremiales, consultados por “época”, ponderaron la iniciativa de la Iglesia, pero admitieron que un pacto de gobernabilidad es extemporáneo. Dicen que hay que discutir asuntos puntuales. El Gobierno no dio señales.
La convocatoria se oficializó el miércoles pasado y estuvo a cargo del arzobispo de Corrientes Andrés Stanovnik y el presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) Samuel Tolcachier. También forman parte del grupo convocante dirigentes sociales de diferentes actividades y extracciones. La idea es que, sobre la base del Pacto de Gobernabilidad que se firmó en 2001 y el Acuerdo Marco de Fortalecimiento Institucional que se plasmó en el país en 2004, se discuta un plan de acción para moldear otra provincia.
Aunque la Iglesia (católica y judía) eludió poner rótulo a la convocatoria y habló de la necesidad de “retomar el diálogo maduro” para incentivar “la participación ciudadana” en la cosa pública, el ejemplo del Pacto de Gobernabilidad que marcó un hito en Corrientes está muy cerca y resulta casi imposible obviarlo. De hecho, todos los que hablaron sobre el asunto trazaron una relación entre aquel documento -que fue el corolario de un proceso traumático- con esta renovada iniciativa del laicado católico y judío.
El Pacto de Gobernabilidad de 2001 constituyó una suerte de receta institucional para superar esa coyuntura traumática. Corrientes venía de un derrape institucional muy fuerte y era gobernada por interventores federales oriundos de Córdoba. El pacto que firmaron dirigentes de todos los partidos políticos se cumplió parcialmente. (Ver aparte).
Sin embargo, ahora ese modelo de acuerdo parece extemporáneo, las condiciones políticas, sociales y económicas son distintas.“Llamar a la gobernabilidad en este momento es improcedente”, señaló el senador Vicente Picó (UCR), quien consideró que si la convocatoria tiene ese objetivo “sería un retroceso, aquella es una etapa superada”, afirmó.
En idéntico sentido se manifestó Gerardo Marturet, dirigente gremial docente (SUTECO) que explicó “me parece que no se debe hablar de gobernabilidad, los momentos son diferentes, aquella era una etapa de profunda crisis y de convulsión social”.
Stanovnik, y también Tolcachier, admitieron que la coyuntura es distinta, pero aclararon que se deben sentar las bases de un modelo que privilegie el sistema republicano por sobre la lucha política por el poder.
“Creo que lo prudente es hablar de un ejercicio de ciudadanía”, dijo Marturet, quien recordó que el Pacto de Gobernabilidad no cumplió acabadamente su objetivo. “Es indispensable que las partes asuman un compromiso más allá de la firma de un papel”, remarcó.
Idéntica opinión tiene Feliciano “Chano” Romero, secretario general de la CTA, que fue el más ácido en su calificación sobre el llamado. “Yo creo en la democracia y me parece que, cuando hay buena voluntad, compromiso y respeto republicano, no se necesitan pactos especiales”, dijo el dirigente.
“Para alcanzar la gobernabilidad se necesita de todos, del Gobierno, pero también de la oposición, ahora cuando dejan a mil personas en la calle, cesanteados, cómo pueden pedir gobernabilidad, es imposible”, reflexionó Chano Romero. No obstante, se mostró partidario del diálogo pero sobre “ejes” que respondan a los problemas estructurales: desempleo, desnutrición, analfabetismo. “Eso es lo que tenemos que resolver”, advirtió.
¿Invitación a la Rosada?
El plan de trabajo que bosquejaron el Arzobispado y la DAIA, para reflexionar sobre la gobernabilidad, contempla el inicio de las deliberaciones el próximo 10 de julio en la escuela Normal “Juan Pujol”. En el acto de presentación, el miércoles pasado casi no hubo dirigentes políticos y tampoco asistieron representantes del Gobierno, que no dio señales sobre la convocatoria.
Sin embargo, ayer se lo vió al presidente de la DAIA Samuel Tolcachier en Casa de Gobierno. Según trascendió el dirigente de la comunidad judía se entrevistó con el secretario general de la gobernación Carlos Vignolo. ¿Le habrá llevado una invitación?
Sumar al diálogo, pero para el desarrollo
“Discutir un pacto de gobernabilidad es improcedente en esta coyuntura, no estamos en crisis, volver sobre aquello del 99 sería un retroceso”, aseguró el senador provincial Vicente Picó (UCR) en referencia al llamamiento formulado por la Iglesia católica y judía de Corrientes.
El legislador radical dice que lo prudente sería un llamado al diálogo, pero “lo puede convocar cualquiera no solamente la Iglesia”, dijo. Idéntica conceptualización del proceso tienen los senadores Noel Breard y Jorge Simonetti que, -consultados por “época”- advirtieron, “hay que pensar en el desarrollo” discutir sobre temas específicos no genéricos.

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